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Plutarco
Plutarco (Πλούταρχος Ploútarkhos, Queronea, hoy desaparecida, actual Grecia, h. 50 - id., h. 120) fue un historiador griego.
A los veinte años se desplazó a Atenas para estudiar matemáticas y filosofía. Fue discípulo del filósofo Ammonio Saccas. Aunque viajó por casi todo el Imperio, la mayor parte de su vida residió en Queronea, donde desempeñó numerosos cargos públicos. Estuvo vinculado a la Academia platónica de Atenas, y fue sacerdote de Apolo en Delfos.
Debe su fama a Vidas paralelas, una serie de biografías de ilustres personajes griegos y romanos, agrupados en parejas a fin de establecer una comparación entre figuras de una y de otra cultura. Se conservan 22 Vidas, que constituyen una importante fuente de información sobre la Antigüedad por la gran cantidad de anécdotas y detalles históricos que contienen. La sobriedad del relato y el sentido dramático de la obra han sido fuente de inspiración de grandes escritores, entre ellos Michel de Montaigne, William Shakespeare y Francisco de Quevedo.
El resto de sus escritos, agrupados bajo el título de Moralia, esto es, Obras morales (78 tratados, recopilaciones o biografías dedicadas a temas muy diversos, escritos en distintas épocas), recogen serias discusiones filosóficas de raíz platónica y diatribas de carácter retórico que se constituyen en un importante precedente del género ensayístico.
Más moralista que filósofo e historiador, fue uno de los últimos grandes representantes del helenismo durante la segunda sofística, cuando ya tocaba a su fin y uno de los grandes de la literatura helénica de todos los tiempos.
Plutarco
ja:プルタルコス
Grecia
Grecia (oficialmente República Helénica) es un país del sureste de Europa que forma parte de la Unión Europea (UE).
Situado en el lado sur de la península balcánica, limita por tierra con Bulgaria, la Antigua República Yugoslava de Macedonia - FYROM, y Albania al norte, al este con Turquía y al oeste y sur en el Jónico y Mediterráneo.
Historia
Artículo principal: Historia de Grecia
Vista por muchos como la cuna de la civilización occidental, Grecia tiene una larga y rica historia durante la cual extendió su influencia sobre tres continentes.
Las costas del mar Egeo vieron el surgimiento de las primeras civilizaciones europeas, la minoica y la micénica. Después de su desaparición, volvió a resurgir otra alrededor del 800 adC. Esta última estableció colonias desde sus polis (ciudades-estado) a lo largo de todo el mediterráneo, resistió las invasiones de Persia y su cultura sería la base de la civilización helenística que sucedió al imperio de Alejandro Magno.
Fue conquistada por Roma en 168 adC aunque la superior cultura griega modificó profundamente la romana. De hecho, en la parte oriental del imperio la cultura y el griego siguieron siendo más influyentes.
En el siglo V, Roma cae a manos de las tribus bárbaras y se hunde el Imperio Romano de Occidente, pero el Imperio Romano de Oriente sigue existiendo. Con el vacío cultural de Occidente que sigue a las conquistas bárbaras, el Imperio Romano de Oriente va evolucionado, perdiendo sus características más romanas y fortaleciendo las características más griegas, ya que Grecia se constituye como el eje del nuevo Imperio. Poco a poco se va conociendo como el Imperio Griego Medieval o Imperio Bizantino.
El Imperio Griego Medieval se constituye como uno de los imperios más grandes de la historia de Europa; abarca desde el Mar Adriático y el Sur de Italia hasta Oriente Medio; Constantinopla se erige como la Segunda Roma y como el centro de la civilización heredera de las antiguas Grecia y Roma. El Imperio Griego de Bizancio también es uno de los imperios más longevos de la Historia: dura casi 1.000 años, desde el siglo V hasta el siglo XV.
En 1453, Constantinopla cae a manos de los otomanos. Los turcos ocupan casi todos los Balcanes y llegan a las puertas de Viena. En Grecia, sin embargo, la impronta de la ocupación varia: mientras que en el Norte del país la presencia turca deja una notable huella, hay zonas de Grecia (especialmente las montañas del Peloponeso) donde la influencia turca es mucho menor. Por otra parte, hay territorios que apenas llegan a caer en manos de los turcos, como las Islas Jónicas. La mayor de ellas, Cefalonia, por ejemplo, sólo está bajo dominio otomano durante 11 años, y la vecina Corfú, no llega nunca a ser dominada por el Imperio Otomano.
El auge de los nacionalismos en Europa lleva a los helenos a alzarse en armas contra los otomanos en 1821, en lo que se conoce como la Revolución Griega. Los líderes revolucionarios son una amalgama de bandidos, proscritos y jefes locales llamados klefts como Theodoros Kolokotronis, Georgios Karaïskakis, Nikita Stamatopoulos o Staïkos Staïkopoulos, y se rebelan con la ayuda de la Iglesia Cristiana Ortodoxa.
La Guerra de la Independencia dura desde 1821 hasta 1831, año en que Grecia logra su independencia. Durante el resto del siglo XIX y principios del XX, Grecia combate en varias guerras contra los turcos y los búlgaros, logrando victorias que le permiten expandirse por el Norte e integrar a las poblaciones étnicamente griegas de esos territorios dentro del Estado griego.
Así, en 1912, Grecia lucha en la Primera Guerra Balcánica, junto con otros países balcánicos (Serbia y Montenegro y Bulgaria), contra Turquía, que acaba derrotada y perdiendo la mayor parte de sus territorios en Europa. Un año más tarde, Bulgaria ataca a Grecia y a Serbia y Montenegro y empieza la Segunda Guerra Balcánica. Bulgaria pierde la contienda y Grecia y Serbia se dividen la región de Macedonia, habitada tanto por eslavos como por griegos y otros grupos minoritarios.
En 1922, la invasión de Asia Menor contra Turquía por parte del ejército griego acaba en desastre, y un millón de habitantes de Asia Menor de etnia griega llegan a Grecia como refugiados.
Siguen a la catástrofe de Asia Menor numerosos regimenes, muy inestables y salpicados de continuos golpes de estado. El gobierno más longevo es el de los liberales de Eleftherios Venizelos.
En 1936, el general Ioannis Metaxas establece un régimen de carácter fascista. El periodo del Fascismo Griego duró hasta 1941, año en que Metaxas murió y en que empezó la ocupación alemana. Grecia pertenecería al Tercer Reich hasta 1944, año en que los alemanes son expulsados por la Resistencia griega y por el debilitamiento del Reich. Ese mismo año empieza una sangrienta guerra civil, que duraría hasta 1949.
En 1949 se restaura la democracia en el país. En 1952 Grecia entra en la OTAN, y se constituye en un bastión del mundo capitalista occidental (el único país de economía capitalista y régimen democrático en el Este de Europa junto con Finlandia),
En 1967 los militares con ayuda del gobierno norteamericano dieron un golpe de estado estableciendo el llamado Régimen de los Coroneles. En 1973 fue abolida la monarquía. En 1974 apoyaron el golpe de estado progriego en Chipre. En 1975 tras un referéndum que abolió la monarquía, la república democrática fue establecida.
Grecia ingresa en la Unión Europea en 1981, pero la política exterior de Andreas Papandreou choca con la política de la Unión Europea y Papandreou, durante unos años, amanaza con sacar a Grecia de la Unión Europea y de la OTAN. A partir de 1989 y del estallido de las guerras yugoslavas, las coincidencias estratégicas de Grecia y Serbia relanzan de nuevo la vieja idea de una Confederacion Greco-Serbia, la idea de que Grecia y Serbia se unan en un Estado único. La idea no prospera y Grecia sigue su camino como Estado independiente y miebro de la Unión Europea. Finalmente, en 2001, Grecia adopta el Euro.
Política
Artículo principal: Política de Grecia
Organización territorial
Artículo principal: Organización territorial de Grecia
Existen 13 regiones (peripheries), divididas a su vez en prefecturas (nomoi):
Geografía
Organización territorial de Grecia
Artículo principal: Geografía de Grecia
Bajo protectorado territorial se encuentra el monasterio de Monte Athos, el cual es independiente administrativamente del gobierno griego.
Economía
Artículo principal: Economía de Grecia
Demografía
Artículo principal: Demografía de Grecia
Según el censo de 2001, Grecia tiene 11.018.000 habitantes. De ellos, el 58,8% vive en zonas urbanas, mientras que sólo el 28,4% vive en zonas rurales. La población de las dos ciudades más grandes de Grecia, Atenas y Tesalónica, es de casi 5 millones para la primera y algo mas de 1 millon en la segunda. Aunque la población de Grecia sigue creciendo, el país se enfrenta a un serio problema demográfico: 2002 fue el primer año en que el número de muertes superaba el número de nacimientos.
Hoy en día viven numerosos inmigrantes en Grecia, de los que el 65% de estos inmigrantes proviene de Albania. La migración masiva de albaneses a Grecia desde la caída del comunismo en Albania supone una fuente de conflictos en Grecia. Los albaneses sufren discriminación y explotación en Grecia, y a su vez son tachados de problemáticos y criminales a pesar de su gran contribución a la economía griega. Durante la construcción de los estadios de los Juegos Olímpicos de Atenas, por ejemplo, más de la mitad de los trabajadores eran albaneses.
Hay comunidades más pequeñas de inmigrantes provenientes de Bulgaria, Rumanía, Pakistán, Ucrania, Polonia y Georgia. Se desconoce el número exacto, ya que gran parte de los inmigrantes vive de forma ilegal en Grecia.
Existen también numerosos grupos minoritarios lingüísticos, religiosos o culturales, como por ejemplo los gitanos, los eslavos y los vlachs (arrumanos y megleno-rumanos).
La única minoría que goza de derechos especiales (debido principalmente al Tratado de Lausana) es la minoría turca musulmana de Tracia
Religión
La Constitución griega garantiza la libertad absoluta de religión. También dice que todas las personas que vivan en el territorio griego disfrutarán de una protección completa de sus creencias religiosas. Según la Constitución, la "religión prevaleciente" es la Iglesia Ortodoxa Oriental de Cristo.
La mayoría de los griegos (del 95% al 98%) son seguidores, aunque sólo sea de forma nominal, de la Iglesia Ortodoxa Griega, aunque la observancia religiosa ha caído en años recientes. Los musulmanes griegos suponen el 1,3% de la población y se concentran principalmente en Tracia. También hay algunos protestantes evangelicales y católicos, principalmente en las Islas Cícladas; y judíos, sobre todo en Tesalónica. Algunos grupos intentan reconstruir la antigua religión pagana griega.
Cultura
Artículo principal: Cultura de Grecia
Deportes
50px en los Juegos Olímpicos
Véase también
- Alfabeto griego
- Grecia Antigua
- Mitología griega
- Juegos Olímpicos de Atenas 2004
Enlaces externos
- [http://www.colegiosaofrancisco.com.br/novo/civilizacao_grega/civilizacao_grega_menu.html Civilização Grega]
- [http://www.government.gr/index.html Government.gr] - Sitio oficial gubernamental (principalmente en griego).
- [http://www.parliament.gr/english/organwsh/default.htm Parlamento Helénico] - Sitio oficial del Parlamento.
- [http://www.olympion.de/greek-embassies-worldwide.html Lista de embajadas griegas]
Categoría:ONU
Categoría:OTAN
Categoría:Países
Categoría:Unión Europea
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ja:ギリシャ
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120__NOTOC__
Siglo: Tabla anual siglo II (siglo I - siglo II - siglo III)
Década: Años 90 - Años 100 - Años 110 - Años 120 - Años 130 - Años 140 - Años 150
Años: 115 116 117 118 119 - 120 - 121 122 123 124 125
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Acontecimientos:
Nacimientos:
Fallecimientos:
- Plutarco, historiador griego.
Categoría: Siglo II
ko:120년
Atenas
Atenas (en griego Αθήνα, Azína) es la capital de Grecia. Se llama así en honor a la diosa Atenea, su protectora. Fue cuna de una de las primeras democracias formales de las que se tiene constancia y es el lugar donde se encuentra el Partenón. La antigua ciudad portuaria del Pireo ha sido absorbida por la nueva Atenas. En la actualidad, la ciudad tiene una población de aproximadamente 3.7 millones de habitantes, más de un tercio de la población total de Grecia.
La ciudad propiamente tiene 500 kilómetros cuadrados pero con el área metropolitana suma unos 4000 kilómetros cuadrados convirtiéndola en una de las áreas metropolitanas más grandes de Europa tanto en extensión como en población.
Está servida por un aeropuerto abierto y de nueva construcción, el Aeropuerto Eleftherios Venizelos, situado a unos 40 minutos en coche del centro de la ciudad.
La ciudad cuenta con un excelente servicio de transportes entre los que cuenta con una de las redes más modernas de Metro del mundo, servida actualmente por 4 líneas y la cual está en constante expansión con un ambicioso plan de cobertura para el año 2012. Actualmente la red cubre 91 km.
Las líneas cubren los siguientes trayectos:
Línea 1: Pireo-Kifissia
Línea 2: Agios Antonios-Agios Dimitrios
Línea 3: Monastiraki-Aeropuerto
Línea 4: Estación de Tren central-Aeropuerto
A esto hay que sumarle un tren de superficie estilo Tram que cuenta con dos líneas más una línea suburbana recientemente estrenada que une la Estación Central con la ciudad suburbana de Corinto a 88 kms.
Además cuenta con la flota de buses a gas más extensa de Europa. La mayoría de estas mejoras se realizaron para capacitar a la ciudad para los juegos olímpicos de 2004.
Historia
La historia de los Atenienses comienza con un mito.
Antes, la gente de Atenas, al igual que la de todo el mundo y de todo tiempo, contaba sobre sus propios orígenes historias bastante semejantes a las fábulas; pero no se trataba de historias inventadas ex novo: eran el reflejo de verdades parciales, deformadas y remotas, de hecho irrecuperables, transmitidas de viva voz de generación en generación, casi con toda seguridad mediante cantos y baladas.
Y en esas historias el origen de todo era una diosa, que posteriormente pasaba a formar un todo con la ciudad puesto que tenía prácticamente el mismo nombre: Atenea. Es un nombre muy antiguo, no griego, como indica la sílaba final -na, un sufijo etrusco.
Atenas fue fundada por el legendario Cécrope, que era una mezcla de hombre y serpiente. Suele ser considerado el primer rey auténtico de Atenas, bajo cuyo reinado Atenea se convirtió en patrona de la ciudad.
La historia de Atenas con este nombre se considera que comienza en el siglo XVII a.C.; siendo así la ciudad capital más antigua del mundo occidental. Sin embargo, se sabe que ya había poblaciones griegas de jonios en la zona de Atenas desde aproximadamente 2000 a.C.
Lugares de interés
- La Acrópolis, con el Partenón, Erecteion, Propileos...
- Ágora.
- Arco de Adriano.
- Jardines Nacionales, plantados en el Siglo XIX.
- Kerameikon.
- Monte Licabeto.
- Monumento de Filopapos.
- Monumento de Lisícrates.
- Museo Arqueológico Nacional.
- Museo Benaki.
- Olimpeion.
- Plaka.
- Plaza de Monastiraki, donde se sitúa un colorido mercadillo callejero y un monasterio ortodoxo que da nombre al lugar.
- Plaza de Syndagma, corazón de la Atenas moderna.
- Pnyx.
- Puerto de El Pireo.
- Torre de los Vientos.
- Universidad de Atenas
- Universidad de Economía y Negocio de Atenas
Atenas Olímpica
Atenas fue la anfitriona en 1896 de los I Juegos Olímpicos de Verano, los Juegos Intercalados de 1906 y los Juegos Olímpicos de 2004.
Véase también
- Aglomeraciones urbanas en la UE
- Democracia ateniense
- Imperio ateniense
Categoría:Capitales nacionales
Categoría:Localidades de Grecia
Categoría:Ducados
ja:アテネ
ko:아테네
simple:Athens
th:เอเธนส์
zh-min-nan:Athína
Filosofía
La filosofía es campo de estudio que se encarga de la investigación, análisis y creación de ideas en general, abstractas o en un nivel fundamental. La palabra "filosofía" procede del griego, estando compuesta de φίλος ("filos", amigo) y σοφία ("sofia", sabiduría): φιλοσοφία (amor a la sabiduría).
Definición de Filosofia
La filosofía no puede entenderse sólo como una reacción espontánea o natural de los hombres. Por naturaleza, el hombre tiene la curiosidad de saber. Esta curiosidad por saber no es por sí misma filosófica, como tampoco lo son las preguntas infantiles, ni lo era la curiosidad que pudiera experimentar un Australopithecus cuando salía de la cueva.
Los orígenes de la filosofía occidental se remontan a la Grecia clásica. Etimológicamente, la palabra filosofía, acuñada por los griegos, significa amor a la sabiduría. De acuerdo con Nicola Abbagnano, la palabra filosofía aparece como nombre de una indagación
:
Según Cicerón, quien usó por primera vez la palabra filosofía fue Pitágoras. Él comparaba la vida con los festejos de Olimpia en los que algunos eran negociantes, otros sólo iban para concursar, otros por divertirse y otros por curiosidad. A estos últimos los llamó filósofos. Otra fuente del origen de la palabra filósofo indica que Heráclito, al referirse a los indagadores, los llamaba filósofos.
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Como indagación, fue el primer significado de filosofía, que hacía parte de un saber encaminado a un aprender a ser más allá de las apariencias. Por su parte, Platón le daba la denominación de filosofía al conjunto de disciplinas tales como la Geometría, la música, y otras que se encaminaban a su función propedéutica. La filosofía se contraponía a la sofía —muy propia de las deidades—, y también a la dóxa, vale decir, a la mera opinión del vulgo.
Filosofía como actitud. Conceptos prácticos
La intervención genial de Sócrates en la historia del pensamiento occidental consiste en comprender lo que estaba sucediendo y seguidamente definir sus consecuencias. Con él comenzó el período conocido como la ilustración helénica.
De acuerdo con la descripción que Platón nos ofrece de Sócrates, Sócrates defendió que la felicidad depende de la virtud, y que a su vez la virtud depende del conocimiento. Sólo el que sabe qué es la justicia puede verdaderamente ser justo y obrar justamente.
Filosofía como actividad nuestra
Lo que otros pensaron lo materializaron en fórmulas que pesan sobre nosotros. Así, la palabra filosofía aquí no significa para nosotros el intelectualismo socrático o cualquier otra concepción filosófica, sino el nombre de una tarea nuestra, propia de cada uno. La filosofía en este sentido significa pensar en nuestra vida y pensar en la vida.
A su vez, algunas teorías filosóficas nos servirán para comprender la vida, y tratar de buscar alguna explicación a los problemas cotidianos que la vida siempre nos impone. Nos explica el movimiento, las causas y consecuencias. Nos sirve como guía ante situaciones difíciles.
Filosofía como conocimiento
La cultura griega, al igual que todas las culturas y su entorno, contaba con una gran abundancia de narraciones míticas mediante las cuales explicaba el origen de los fenómenos naturales y también de las instituciones humanas. La tarea del filósofo griego consiste en buscar una explicación racional frente la explicación mítica.
Características de la explicación racional
#No recurre a divinidades o agente sobrenaturales, sino que interpreta las puertas y fenómenos naturales.
#La idea de la naturaleza única, la idea de necesidad, y está a su vez la idea de ley.
#Una explicación racional se considerará verdadera, no por la fuerza de la tradición y autoridad, sino por la fuerza de los argumentos en que se base.
#Cualquier explicación racional puede ser sometida a críticas siempre que sea aduciendo argumentos y pruebas.
Filosofía como historia de la filosofía
Desde su aparición en Grecia hasta nuestros días, la filosofía se ha ocupado sustancialmente de las mismas cuestiones. Puede decirse que se trata de cuestiones permanentes de la filosofía, ya que se refieren a formas permanentes de la experiencia humana. Que sean permanentes no significa que estos cuestiones sean intemporales, ajenas al tiempo y a la historia. Su planteamiento y respuestas adquieren formas distintas a lo largo la historia.
Todo esto pone de manifiesto que la reflexión filosófica debe atender a la situación histórica efectiva en que nos encontramos. En Historia de la Filosofía se puede encontrar la historia de la filosofía de forma muy detallada.
Filosofando
Existen, básicamente, dos modos de "hacer filosofía". Uno recibe el nombre de Filosofía continental y al otro se le ha denominado Filosofía analítica. Ni siquiera existe acuerdo completo en este punto, pues algunos filósofos de una y otra corriente negarán que exista otro modo de hacer filosofía que no sea el suyo y afirmarán que "lo otro" no es filosofía.
En cualquier caso, la división es pertinente y clarificadora. La Filosofía continental es una forma de hacer filosofía que atiende a la historia de la Filosofía y dialoga con la tradición. Por ejemplo, los filósofos continentales estudian a Aristóteles, Kant, Hegel o Nietzsche y, partiendo de esa tradición (o conjunto de tradiciones), hacen reflexiones, proponiendo visiones del mundo o del pensamiento. La Filosofía continental se hace sobre todo en países como Alemania o Francia, aunque en los Estados Unidos existe una fuerte tendencia en esta tradición. Los temas comunes de la Filosofía continental son la epistemología, la Historia de la Filosofía, la Ética y la Estética, por citar algunos.
La Filosofía analítica nace con Gottlob Frege a finales del Siglo XIX. Dicha corriente tiene la mayoría de sus seguidores en Gran Bretaña, los Estados Unidos y Australia, aunque hoy en día existen importantes grupos de filósofos analíticos en España, Francia, Italia y otros países. La Filosofía analítica, tradicionalmente, se ha ocupado de temas como la Filosofía de las matemáticas, la Filosofía de la Ciencia o Epistemología, la Filosofía de la mente, la Lógica, la Filosofía del lenguaje y, en algunos casos, Ética. Una característica sobresaliente es que los filósofos de esta corriente aceptan unas reglas del juego comunes para todos. Un ejemplo ayudará a comprender esto. En la Filosofía del lenguaje, dentro de la corriente analítica, hoy en día todos aceptan que la Teoría de la referencia directa es la teoría dominante a la hora de explicar el problema del significado. Los filósofos que atacan esta teoría dominante lo hacen argumentando fallos en dicha teoría, como por ejemplo, el problema de los nombres vacíos (empty names). Los filósofos analíticos no sólo aceptan unos métodos comunes, sino que publican en las mismas revistas (por ej. Mind, Ethics, etc.). En definitiva, la Filosofía analítica tiene mucho que ver con los métodos científicos.
Filosofía de la naturaleza
El Universo, la Tierra y Dios
En toda la primera etapa de la filosofía antigua, hasta antes de los sofistas, el problema central de que se ocupan los filósofos es la naturaleza; por eso, Aristóteles habría de llamarlos los físicos, los investigadores de la naturaleza. Lo que distingue a estos primeros filósofos de otros intentos anteriores por explicar el origen del cosmos fue que su explicación la fundan sobre un principio natural, y no sobre un principio mágicamente revelado, mítico o religioso, como se había hecho hasta entonces. Con ellos nace la convicción de que es posible conocer la realidad por medio de la razón (convicción que se mantiene hasta nuestros días).
Pero para Aristóteles, el universo era único, esférico, perfecto, finito en el espacio, pero no en el tiempo, cada una de sus regiones tiene sus propias leyes. Esto es uno de los argumentos en que la filosofía de la naturaleza del renacimiento desmiente enfrentándose a la Iglesia por que ellos creían que el universo era infinito y autosuficiente en donde la tierra no ocupa posición privilegiada alguna. Además ellos defendían la posición del Sol como el centro del universo (heliocentrismo) y no a la tierra en el centro de este como suponía el Aristotelismo medieval (geocentrismo).
Uno de los que defendían esta posición era Giordanno Bruno. Él era el primer panteísta y creía que Dios era todo el universo y no una personalidad. Pensador neoplatónico y radicalmente antiaristotélico, concibe un universo infinito, uno e inmóvil, que anticipa la concepción de la sustancia única. Considera Dios como causa interna de los fenómenos de la naturaleza y mantiene una visión heliocéntrica del universo. Afirma la existencia de múltiples sistemas solares que surgen y desaparecen en ese universo que se desarrolla como un “organismo vivo”, animado por el alma del mundo.
Otro filósofo de la naturaleza es Spinoza. Para Spinoza la base de todo su pensamiento lógico es la causa sui, es decir, una realidad que es origen de sí misma y a la vez de todas las cosas, que tiene por ello una existencia independiente. Esta "sustancia" es, por tanto, equivalente a Dios, es decir, aquello que existe por sí mismo y creador de toda realidad que es, a la vez, Él mismo. Dios y el mundo, esto es, su creación, son idénticos, dando lugar a un panteísmo. Él también concibe un universo infinito e inmóvil en donde Dios es la causa de todo. Spinoza afirma la existencia de una sola sustancia, aquello que no necesita otra cosa para existir. Esta definición solo correspondería a una sustancia infinita, Spinoza llama a esto Dios o la naturaleza (Deus sive natura).
Galileo y Kepler también participaron en este dilema del universo y de la tierra como centro del universo, aportando en gran medida con sus teorías y experimentos sobre las lunas de Júpiter, el movimiento de los planetas, las fases de Venus y el telescopio, a la filosofía de la naturaleza, ya que ellos afirmaban el heliocentrismo que creían estos filósofos.
El Alma Cósmica del mundo
Para la filosofía de la naturaleza esta expresión es muy importante. Se ha usado la expresión 'alma del mundo' para designar la totalidad del universo concebido como organismo, o «la forma» de este universo. La idea de un alma del mundo surgió tempranamente en la filosofía griega., la suposición de que todo está entrelazado llevó a algunos a admitir un alma en el mundo. La explicación platónica del origen del alma del mundo se debió a la observación de la naturaleza y no de algo mítico. Según algunos autores, el cuerpo del mundo está envuelto por su alma; pero, a la vez, el alma del universo se halla en cada una de las cosas de éste, no parcial y fragmentariamente, sino de un modo total y completo.
Los debates habidos en las escuelas filosóficas antiguas, debates que, bajo distinta forma, se reproducen en todos aquellos momentos de la historia del pensamiento en que lo orgánico «desplaza» a lo mecánico, se centraron particularmente en los estoicos y los neoplatónicos. Unos concebían, en efecto, esta alma del mundo de un modo muy cercano a lo material; el corporalismo de los estoicos no podía dejar de influir sobre su idea del alma cósmica.
En efecto, si el mundo es un ser viviente, racional, animado e inteligente «en el sentido de una sustancia animada dotada de sensación» esta tendría una muerte. Otros, en cambio, identificaban esta alma del mundo con la razón o bien hacían de ella, como los neoplatónicos, una de las hipóstasis de la unidad suprema. El alma del mundo quedaba entonces desligada de esta unidad; aunque estrictamente subordinada a ella, no podía tampoco confundirse con la unidad primera.
El alma del mundo quedaba entonces desligada de esta unidad; aunque estrictamente subordinada a ella, no podía tampoco confundirse con la unidad primera. La confusión del alma del universo con el primer principio es, en cambio, propia de las tendencias que podrían calificarse de «panteísmo organológico». Desde el momento en que se niega, consciente o inconscientemente, la trascendencia del primer principio, aparece el alma del mundo como lo que religa la totalidad del universo, como lo que expresa esta misma totalidad, o como la propia totalidad en cuanto única realidad existente.
Aquí vemos una distinción fundamental entre dos nociones del alma cósmica: la que la convierte en mera expresión de un organismo que es el universo entero, a la vez subordinado a un primer principio, y la que la identifica con este mismo principio, es decir, la que convierte en Dios el alma del mundo. Distinción que casi nunca se hace, cuando menos explícitamente, en los sistemas de la filosofía, donde justamente suele abundar la transposición de uno de dichos conceptos al otro.
Así ocurre, por ejemplo, con la especulación sobre el alma del mundo en los pensadores del Renacimiento (Agrippa, Paracelso, algunos místicos, sobre todo Bruno) y en románticos como Schelling, Bruno tiene conciencia de esta oposición y en ocasiones la declara, pero con el fin de eludir el panteísmo funde a veces las dos nociones en un solo concepto del alma del mundo, que es a la vez la divinidad y el principio orgánico del universo. Análogamente, Schelling, que procura eludir las acusaciones de panteísmo señalando que entiende a Dios a la vez como persona y como indiferencia de opuestos, indica que el alma del mundo es lo que religa en una unidad orgánica elementos del universo que, vistos desde fuera y fragmentariamente, pertenecen al reino de lo mecánico e inorgánico, pero señala también que es última expresión y aun realidad última de dicho universo. El alma del mundo se convierte entonces en un concepto que tiende a unificar el personalismo y el impersonalismo en la idea de lo divino, que procura tender un puente entre el teísmo religioso y el panteísmo filosófico, y por eso el alma del mundo puede ser simultáneamente, no obstante la frecuente distinción que se establece entre ella y la persona divina, principio, sentido y finalidad de un universo que es concebido siempre como un organismo.
Panteísmo
Con todo esto del Alma Cósmica o alma del mundo, los filósofos de la naturaleza se acercaron más y más a una perspectiva panteísta del mundo y creían en la naturaleza como al mismo Dios. Veamos la definición.
El panteísmo es una doctrina que identifica el universo (en griego pan, todo) con Dios (griego, theos). La reflexión debe partir de un conocimiento de la realidad divina y después especular sobre la relación entre lo no divino y lo divino. A este punto de vista suele denominarse panteísmo acósmico. A la inversa, cuando la reflexión empieza desde una percepción de toda realidad finita, de las entidades cambiantes, y da el nombre de Dios a su totalidad se denomina panteísmo cósmico.
La Naturaleza
Acerca de la naturaleza, estos filósofos sostuvieron la idea de que ésta estaba animada y que poseía una especie de alma cósmica, de modo que todos los seres, tanto vivos como los inanimados, son entendidos como una manifestación de este organismo. Nos acercamos así a una perspectiva panteísta, es decir, a una concepción donde Dios se identifica con la totalidad, con la naturaleza, no siendo nada distinto a ella como pudimos aprender en la página anterior.
Bruno y Paracelso son algunos filósofos de la naturaleza que plantean este problema. Ellos en conjunto de otros filósofos como Voltaire, Spinoza, Jacobi, Hegel, Kepler, Galileo, Telesio, etc. Mantendrán varias ideas acerca de la naturaleza y su posición.
Ley Natural
En la ley natural, estos filósofos demostraron por medio de la observación los movimientos de la naturaleza. Ellos veían que la naturaleza se movía por sí sola; por ejemplo las lluvias, los terremotos, el giro de los planetas, los cambios de los mares, los seres en acto y en potencia; y concluyeron que debía existir una Ley Natural realizada por la misma naturaleza. En este pensamiento, ellos pensaron que la naturaleza tenía vida propia y llegaron a pensar en un alma cósmica que todo lo mueve.
En el ejemplo del sistema planetario, vemos cómo todos los movimientos que acontecerán en el futuro están predeterminados de un modo inevitable, no sólo los eclipses de Luna y de Sol pueden ser preestablecidos matemáticamente, sino que también pueden serlo los menores detalles en el transcurso de los movimientos de los planetas, los satélites o los planetoides. Sin embargo este ejemplo, si lo consideramos como modelo de una idea de toda la naturaleza expresado científicamente, nos permite suponer que —por lo menos, dentro de una lógica clara— es imaginable que la naturaleza exista ella sola por sí misma, pudiendo realizar el proceso normal y lógico de todos sus fenómenos dentro de una predeterminación continuada, sin tener necesidad de ningún gobierno divino del mundo.
Viendo matemáticamente la función de la tierra y el cielo, estos filósofos de la naturaleza en la época de los grandes matemáticos franceses demostraron definitivamente que el sistema planetario puede servir como modelo para esta radical concepción de una naturaleza que se basta a sí misma: una naturaleza cerrada, de un modo ininterrumpido y originario, en ella misma.
La construcción de su sistema parte del dogma de la creación operada por un ser eterno e infinito, tanto en sapiencia como en bondad y en poder; siendo así, la creación debe tener un fin y estar regida por una ley, a la que llama ley suprema del orden, que tiene cuatro manifestaciones: la ley lógica, la física, la moral y la jurídica.
Entonces para la filosofía de la naturaleza, este dogma es de suma importancia para sus ideas y lo utiliza para apaciguar a la Iglesia que en esa época no permitía ciertas ideas como el geocentrismo. La ley natural es el pilar de este movimiento y la base de todas sus explicaciones referentes al alma de la naturaleza y la autosuficiencia de ella. De ese modo la ley natural sería una ley previa al hombre mismo, universal e inmutable por semejanza a las leyes físicas o químicas cuya validez universal se puede verificar científicamente, del mismo modo la ley natural es accesible mediante la razón.
Naturalismo
Con el tiempo se creó el naturalismo que viene siendo la doctrina filosófica que sólo reconoce la existencia de la realidad natural, defendiendo, en consecuencia, un monismo metafísico. En función de la interpretación que se tenga de la naturaleza, el naturalismo puede plasmarse en un materialismo mecanicista (como en Demócrito de Abdera) o en un panteísmo vitalista (al estilo de los estoicos). El naturalismo volverá a desarrollarse con fuerza en el Renacimiento (Bruno, Campanella, Telesio) y en la época moderna (mecanicistas y empiristas), siendo numerosos los sistemas bajo los que se presenta.
Filosofía Moderna
En la época actual, se crea un énfasis en el concepto del ser hombre y el que hacer como este. Debido a los consecuentes avances tecnológicos, los cuales muestran un nuevo dominio sobre la naturaleza, se llevó el cuestionamiento antropológico a un ámbito mayormente racional. La filosofía moderna busca basarse en el razonamiento.
La Filosofía de la Naturaleza hoy
La filosofía de la naturaleza hoy en día ha evolucionado a lo que hoy llamamos filosofía de la ciencia. Esta filosofía ya no se pregunta cuestiones como: ¿Habrá alma en el mundo? No, ahora la filosofía de la ciencia solo investiga las causas racionales de la naturaleza. Pero veamos una definición más exacta de esta.
La filosofía de la ciencia es la investigación sobre la naturaleza de la práctica científica. Se ocupa de saber cómo se desarrollan, evalúan y cambian las teorías científicas, y de si la ciencia es capaz de revelar la verdad de las entidades ocultas y los procesos de la naturaleza. Son filosóficas las dos proposiciones básicas que nos permiten construir la ciencia:
- La naturaleza es regular, uniforme e inteligible.
- El hombre es capaz de comprender la inteligibilidad de la naturaleza.
Estos dos presupuestos metafísicos no son cuestionados en la actualidad. Lo que intenta la filosofía de la ciencia es explicar cosas como:
- la naturaleza y la obtención de las teorías y conceptos científicos;
- la relación de éstos con la realidad;
- cómo la ciencia explica, predice y controla la naturaleza;
- los medios para determinar la validez de la información;
- la formulación y uso del método científico;
- los tipos de razonamiento utilizados para llegar a conclusiones;
- las implicaciones de los diferentes métodos y modelos de ciencia.
Gran parte de la filosofía de la ciencia es indisociable de la epistemología, la teoría del conocimiento, un tema que ha sido considerado por casi todos los filósofos.
Algunos científicos han mostrado un vivo interés por la filosofía de la ciencia y unos pocos, como Galileo Galilei, Isaac Newton y Albert Einstein, han hecho importantes contribuciones. Numerosos científicos, sin embargo, se han dado por satisfechos dejando la filosofía de la ciencia a los filósofos, y han preferido seguir haciendo ciencia en vez de dedicar más tiempo a considerar cómo se hace la ciencia. Dentro de la tradición occidental, entre las figuras más importantes anteriores al siglo XX destacan Aristóteles, René Descartes, John Locke, David Hume, Immanuel Kant y John Stuart Mill.
La filosofía de la ciencia no se denominó así hasta la formación del Círculo de Viena, a principios del siglo XX. En la misma época, la ciencia vivió una gran transformación a raíz de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica. En la filosofía de la ciencia actual las grandes figuras son sin lugar a dudas Karl Popper, Thomas Kuhn, Imre Lakatos y Paul Feyerabend.
Véase también
- Filosofía social
Enlaces externos
- [http://www-personal.monash.edu.au/~dey/phil/ Philosophy in Cyberspace]
- [http://plato.stanford.edu/ Stanford Encyclopedia of Philosophy]
- [http://www.boulesis.com/ Boulesis]
- [http://www.filosofia.org Proyecto Filosofía en español]
- [http://www.filosofia.tk Filosofía y Tecnología en Internet]
- [http://www.rafaelrobles.com/tic.htm Filotic: Filosofía y TIC]
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Ammonio SaccasAmmonio Saccas(100 D.C.):
Autor de una versión sincretista de Platón y Aristóteles. Enseñó en Alejandría. Fue profesor de Longino; Plotino, Erenio. Su vida transcurrio durante la época de Marco Aurelio.
Apolo
Apolo o Apolón (en griego Άπόλλων Apóllōn) es un dios en la mitología griega y romana, hijo de Zeus y Leto, y hermano gemelo de Artemisa (diosa de la caza). En épocas posteriores llegó a ser parcialmente confundido o equiparado con Helios, dios del sol, y similarmente su hermana fue equiparada con Selene, diosa de la luna en contextos religiosos. Pero Apolo y Helios/Sol permanecieron como seres bien separados en textos literarios y mitológicos. En la mitología etrusca era conocido como Aplu.
Aplu
Adoración
Aplu
El culto a Apolo es antiquísimo y nació probablemente en el Asia Menor. En Grecia fue, después de Zeus, el dios más venerado: su poder se extendía a todas esferas de la naturaleza y de la vida humana, y aunque podía ejercer influencias nefastas, era por principio un dios protector, que producía el entusiasmo sereno y equilibrado.
Se considera que Apolo tenía dominio sobre las plagas, la luz, la curación, los colonos, la medicina, el tiro con arco, la poesía, las profecías, la danza, la razón, el intelectualismo, y era patrón defensor de rebaños y manadas. Apolo tenía un famoso oráculo en Creta y otros también notables en Clarus y Branchidae. Como dios de la curación religiosa, Apolo purificaba a aquellas personas culpables de asesinato u otros pecados graves.
Apolo es conocido como el jefe de las Musas (Musageta) y director de su coro. Entre sus atributos se contaban: cisnes, lobos, delfines, arcos y flechas, una corona de laurel, la cítara (o lira) y el plectro. El trípode sacrificial es otro de sus atributos, representativo de sus poderes proféticos. Los Juegos Píticos se celebraban en su honor cada cuatro años en Delfos. Los himnos cantados a Apolo recibían el nombre de paeanos.
Como dios de la colonización, Apolo aconsejaba sobre las colonias, especialmente durante la época de mayor apogeo, del 750 al 550 adC. Según la tradición griega, ayudó a los colonos cretenses o arcadios a encontrar la ciudad de Troya. Sin embargo, esta historia podría reflejar una influencia cultural que tuviese la dirección contraria: textos cuneiformes hititas mencionan un dios de Asia Menor llamado Appaliunas o Apalunas en relación con la ciudad de Wilusa, que actualmente es considerada idéntica a la griega Illios por la mayoría de investigadores. En esta interpretación, el título Lykegenes puede leerse simplemente como «nacido en Licia», lo que efectivamente corta el supuesto vínculo del dios con los lobos (posiblemente una etimología popular).
Popularmente (es decir, en crítica literaria) Apolo representa la armonía, el orden y la razón, características que contrastaban con las de Dioniso, dios del vino, que popularmente representaba la emoción y el caos. El contraste entre los papeles de estos dioses queda reflejado en los adjetivos apolíneo y dionisíaco. Sin embargo, los griegos pensaban en las dos cualidades como complementarias: los dos dioses son hermanos, y cuando Apolo en el invierno se marchaba a la Hiperbórea dejaba el oráculo de Delfos a Dioniso.
El culto a Apolo fue introducido en Roma, seguramente en época de los Reyes, a través de los griegos de Cumas. Tenía su templo en el Campo de Marte. La mitología romana le hace hijo de Júpiter y Latona, y hermano gemelo de Diana.
Para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el nombre de Apolo, Febo, fue utilizado para nombrar a una de las mascotas de los Juegos, los hermanos Athenà y Phèvos.
La adoración de Apolo ha revivido con el resurgimiento del helenismo y el movimiento pagano contemporáneo. Un ejemplo de esta pujanza es el grupo [http://winterscapes.com/kyklosapollon Kyklos Apollon].
Posibles orígenes
Se considera que Apolo y su hermana no son exclusivamente griegos, sino que tal vez tengan un origen asiático, de Asia Menor. El nombre de Leto, su madre, viene posiblemente del idioma licio, como dialecto indoeuropeo que se hablaba antiguamente en Asia Menor. Leto, bajo la forma Lada, significa mujer. Uno de los epítetos es precisamente Apolo Licio, que se puede interpretar como «de Licia» o se le puede dar la otra traducción de «matador de lobos». Por otra parte, el arma de Apolo (y de su gemela Artemisa) es el arco, que no es un arma griega sino extranjera. Lo mismo ocurre con el calzado, pues no lleva sandalias como los otros dioses sino botines, una clase de zapatos que los griegos consideraban propios de los asiáticos.
Por otra parte es posible que sus orígenes se remonten al pueblo dorio del Peloponeso que adoraba a un dios llamado Ἀπέλλων (Apéllôn), que era protector de los rebaños y de las comunidades humanas. Este término parece venir de un nombre dorio ἀπέλλα (apélla), con el significado de redil o de asamblea. El Apolo dorio era el resultado de varias divinidades locales anteriores a los griegos, de la misma manera que el Apolo griego nace de la fusión de varios modelos.
Cuando su culto se introdujo en Grecia, Apolo era ya venerado por otros pueblos pre-helénicos; en el himno homérico se indica muy bien cómo los primeros sacerdotes de Apolo eran cretenses. Su primer lugar de culto fue seguramente en Delos, capital religiosa de los jonios; más tarde, con Pericles, en el siglo V adC, la isla de Creta pasó a los atenienses quienes conforman el carácter del santuario del dios. Su culto fue entonces extendido por todo el mundo de la Antigüedad desde Asia Menor hasta Siria, además de los innumerables templos que cundieron por la propia Grecia. En Delfos es donde se revela el carácter complejo del dios, en su gran influencia sobre la pitonisa y sobre los hombres que acuden al oráculo.
Apolo Delfinio
Un estudio [http://ebulletin.le.ac.uk/news/press-releases/2000-2009/2005/09/nparticle-gsn-7wj-vdd] publicado en 2005 por investigadores de la Universidad de Leicester ha desenmarañado un misterio de 2.700 años de antigüedad relacionado con el Oráculo de Delfos. En tiempos antiguos, la constelación Delphinus habría estado elevándose en el cielo oriental a finales de diciembre y principios de enero, la misma época en la que algunas ciudades realizaban sacrificios a Apolo Delfinio. En Delfos, este sacrificio tenía lugar aproximadamente un mes más tarde. Los investigadores han confirmado que esto se debía a que el templo de Apolo en Delfos está cubierto al este por enormes acantilados que bloquean la vista de la parte inferior del cielo oriental, retrasando de esta forma el momento apropiado de sacrificio casi un mes completo respecto a otras ciudades situadas en las llanuras griegas.
Etimología
El nombre Apolo podría haber sido derivado del término compuesto prehelénico Apo-ollon, probablemente relacionado con el verbo arcaico Apo-ell-, que significa literalmente «el que despeja a codazos», es decir, «el que disipa o despeja». De hecho, parece haber personificado el poder de la disipación, lo que tendría relación con su asociación con el poder de disipar la oscuridad del sol matutino y con el poder la razón y la profecía para despejar la duda y la ignorancia.
Están además:
- El aparente carácter expulsor de las murallas y las puertas de las ciudades como baluartes contra los invasores
- La naturaleza de alejar personas de los desambarcos y las expatriaciones a las colonias
- El aspecto de la curación de disipar la enfermedad
- El carácter disuasivo para los depredadores de un pastor cuidando sus rebaños
- La naturaleza de alejar las plagas de un granjero cultivando cosechas
- El poder de la música y las artes de disipar la discordia y la barbarie
- El importantísimo poder de los jóvenes entrenados y preparados para alejar intrusos y ejércitos invasores
Otra explicación, dada por Plutarco en Moralia es que Apollo significaba «unidad», dado que pollon significa «muchos» y el prefijo a- es un negativo. Así, Apolo podría leerse en el sentido de «privado de la multitud». Apolo era asociado consecuentemente con la mónada.
Apolo en el arte
mónada
En el arte se suele representar a Apolo como un hombre joven y guapo, casi siempre sin barba y con frecuencia con una lira o un arco en la mano.
Arte antiguo
- Apolo de Piombino (museo de Louvre)
- Gran Apolo dorado de Lillebonne (museo de Louvre)
Apolo en el arte de Luis XIV
- Galería de Apolo en el Louvre, obra del pintor y decorador Charles Le Brun. Siguió decorándola Delacroix y fue terminada en el Segundo Imperio.
- Salón del trono o salón de Apolo en el castillo de Versalles. estaba destinado a la recepción de embajadores y se daban también espectáculos de danza y música.
- Jardines de Versalles. aquí se encuentras bastantes representaciones del dios solar:
- Estanque de Apolo, situado cerca del Gran Canal. En el medio se encuentra una monumental estatua de Apolo, obra de Tuby. El dios surge del agua conduciendo un carro tirado por dos caballos.
- En el bosquecillo de los baños de Apolo, obra del siglo XVIII, se ve representado el dios solar, en actitud de cansancio y rodeado de ninfas.
Pintura
- Apolo y Aurora de Gerard de Lairesse, 1671; se encuentra en el Metropolitan Museum of Art, Nueva York.
Apelativos
Entre los epítetos que se aplican a Apolo están:
- Febo («brillante») y Liceo (Λυκειος, «luminoso»), para Apolo en el contexto de dios del sol o de la luz.
- Esminteo (Σμινθειος, «cazador de ratones») y Parnopio (Παρνοπιος, «saltamontes»), como dios de las plagas y defensor contra ratas y langostas.
- Delfinio (Δελφινιος, «del útero»), que asocia a Apolo con Delphoi (Delfos). Una etiología en los himnos homéricos asocia este epíteto con los delfines.
- Cirreo, por Cirria, localidad cercana de Delfos.
- Arcageta (Αρχηγετης, «director de la fundación») para las colonias, por ser fundador se las murallas de Megara.
- Musageta (Μουσαγέτης, «jefe de las musas»).
- Pitio (Πυθιος, «pítico»), de Πυθο Pytho, nombre homérico de Delfos.
- Timbreo (Θυμβριος) por el templo que tenía en Timbra.
- Apotropeo («el que aparta el mal») y Alexikakos (Άλεξίκακος, «el que aparta la desgracia»).
- Ninfageta («jefe de las ninfas»).
- Nomios («vagabundo») y Licio (Λυκιος, «matador de lobos») o Lykegenes («nacido de una loba»), como el dios pastoral de la ganadería. A veces se traducen estos últimos como «de Licia» o «nacido en Licia», donde algunos postulan el origen de su culto.
- Clario (Κλαριος) por el santuario que tenía en Claros, Jonia (oráculo de Colofón). Otras fuentes afirman que este epíteto procede del dórico κλαρος klaros, «asignación de tierra», por su supervisión sobre las ciudades y las colonias.
- Cintio es otro epíteto, proveniente de su nacimiento en el monte Cinto de Delos.
- Loxias (Λοξίας, «oblícuo»), específicamente para Apolo como dios de la profecía, por los oráculos tan ambiguos.
- Hekebolos (Έκηϐόλος, «que dispara lejos») y Hekaergos (Έκάεργος, «que se deshace lejos»), referido a sus flechas.
- Argyrotoxos (Άργυρότοξος, «del arco de plata»).
- Akesios (Ακεσιος, «sanador») e Iatros (Ιατρος, «médico»).
Nacimiento
Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada y que su marido, Zeus, era el padre, prohibió que Leto diera a luz en terra firma, o el continente, o cualquier isla del mar. Leto encontró la isla flotante de Delos, que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. La isla estaba rodeada de cisnes. Como gesto de gratitud, Delos estaba sujeta con cuatro pilares. Más tarde la isla fue santificada a Apolo. Alternativamente, Hera secuestró a Ilitía, la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Los demás dioses obligaron a Hera a dejarla ir. De cualquier forma, primero nació Artemisa y ésta ayudó a nacer a Apolo. Otra versión afirma que Artemisa nació un día antes que Apolo, en la isla de Ortigia, y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz a Apolo.
Juventud
Siendo joven, Apolo mató al fiero dragón Pitón, que vivía en Delfos junto a la fuente de Castalia, pues (según algunas versiones) Pitón había intentado violar a Leto cuando ésta estaba embarazada de Apolo y Artemisa. Esta fuente era la que emitía los vapores causantes de que el Oráculo de Delfos hiciese sus profecías. Apolo mató a Pitón pero fue castigado por ello, ya que Pitón era un hijo de Gaia.
Apolo y Admeto
Como castigo, Apolo fue desterrado nueve años del Olimpo. Durante este tiempo trabajó como pastor o vaquero para el rey Admeto de Feras en Tesalia. Puesto que Admeto era bueno con Apolo, el dios le prometió que cuando le llegase la hora de morir, permitiría que otro tomase su lugar. Entonces Admeto se enamoró de Alcestis. Sin embargo el padre de ésta, el rey Pelías, sólo le daría su permiso para casarse si Admeto montaba un carro tirado por leones, jabalíes y otros animales salvajes. Apolo ayudó Admeto a superar esta prueba, y la pareja se casó. Cuando a Admeto le llegó la hora de morir, Alcestis decidió morir en su lugar. Heracles intervino y se permitió que ambos siguieran viviendo.
Cuando pasaron los nueve años, Apolo volvió disfrazado de delfín y llevó consigo a sacerdotes cretenses para ayudar a fundar su culto en Delfos. También bendijo a las sacerdotisas del oráculo de Delfos, haciendo de éste uno de los más famosos y certeros de Grecia. Apolo tenía otros oráculos, incluyendo los de Clarus y Branchidae.
Apolo durante la Guerra de Troya
Apolo disparó flechas infectadas con la peste en el campamento griego durante la Guerra de Troya enfurecido porque los griegos habían secuestrado a Criseida, la hija de su sacerdote. Apolo exigió su liberación, y los griegos terminaron por ceder.
Cuando Diomedes hirió a Eneas durante la Guerra de Troya, Apolo le rescató. Afrodita, su protectora madre, intentó rescatar a Eneas pero Diomedes la hirió también. Entonces Eneas fue envuelto por una nube creada por Apolo, quien le llevó a Pérgamo, un lugar sagrado de Troya. Artemisa curó allí a Eneas.
También se dice que ayudó a Paris a matar a Aquiles, guiando la flecha con la que el primero hirió al segundo en el talón.
Níobe
Níobe, una reina de Tebas y esposa de Anfión, alardeó de su superioridad sobre Leto porque había tenido catorce hijos (los Nióbides), siete varones y siete mujeres, mientras Leto había tenido sólo dos. Apolo mató a sus hijos mientras éstos practicaban atletismo, a pesar de sus súplicas, y Artemisa a sus hijas. Apolo y Artemisa usaron flechas envenenadas para matarlos, aunque según algunas versiones del mito algunos de los Nióbides fueron perdonados (normalmente Cloris). Anfión, al ver a sus hijos muertos, se suicidó o fue asesinado por Apolo tras jurar venganza. Una desolada Níobe huyó al monte Sípilo en Asia Menor y se convirtió en piedra mientras lloraba, o se suicidó. Sus lágrimas formaron el río Aqueloo. Zeus había convertido a todos los habitantes de Tebas en piedra, por lo que nadie enterró a los Nióbides hasta el noveno día tras su muerte, cuando los propios dioses les dieron sepultura.
Vida amorosa y descendencia de Apolo
Relaciones heterosexuales
Dafne
Apolo persiguió a la ninfa Dafne, hija de Peneo, quien le había desdeñado. Su encaprichamiento estaba provocado por una flecha dorada que le había disparado Eros, quien estaba celoso porque Apolo había bromeado sobre sus habilidades como arquero. Eros también afirmaba que el canto de Apolo le molestaba. Simultáneamente, sin embargo, le había disparado una flecha con punta de plomo a Dafne, haciendo que ésta sintiese repulsión hacia Apolo. Tras una fogosa persecución, Dafne rezó a la Madre Tierra (alternativamente a su padre, un dios río) pidiendo ayuda, y éste le transformó en un árbol de laurel, que fue consagrado a Apolo.
Leucótoe
Apolo tuvo una aventura con una princesa mortal llamada Leucótoe, hija de Orcamo y hermana de Clitia. Leucótoe amó a Apolo, quien se había disfrazado como su madre para lograr acceder a sus aposentos. Clitia, celosa de su hermana porque quería a Apolo para sí, contó a Orcamo la verdad, traicionando las confidencias y la confianza de su hermana. Enfurecido, Orcamo ordenó que Leucótoe fuese enterrada viva. Apolo se negó a perdonar a Clitia por traicionar a su amada, y éste, afligida, se marchitó y lentamente murió. Apolo la transformó en una planta de incienso, o bien en un heliotropo o girasol, que sigue al sol cada día.
Marpesa
Marpesa fue secuestrada por Idas pero también fue amada por Apolo. Zeus la hizo escoger entre ambos, y Marpesa escogió a Idas razonando que Apolo, siendo inmortal, terminaría cansándose de ella cuando envejeciera.
Castalia
Castalia era una ninfa a quien Apolo amaba. Castalia huyó de él y se zambulló en la fuente que había en Delfos al pie de monte Parnaso, que desde entonces se llama fuente de Castalia. El agua de esta fuente era sagrada: se usaba para limpiar los templos de Delfos y también inspiraba a los poetas.
Cirene y Aristeo
Apolo tuvo con Cirene un hijo llamado Aristeo, que se convirtió en el dios patrón del ganado, los árboles frutales, la caza, la agricultura y la apicultura. También fue un héroe de la cultura que enseñó a la humanidad las técnicas de la ganadería lechera y el uso de redes y trampas en la caza, así como el cultivo de los olivos.
Hécuba
Con Hécuba, la esposa del rey Príamo de Troya, Apolo tuvo un hijo llamado Troilo. Un oráculo profetizó que Troya no sería derrotada siempre que Troilo llegase a cumplir los veinte años de vida. Troilo y su hermana Polixena cayeron en una emboscada y fueron asesinados por Aquiles.
Casandra
Apolo también se enamoró de Casandra, hija de Hécuba y Príamo, y hermanastra de Troilo. Apolo prometió a Casandra el don de la profecía para lograr seducirla, pero ella le rechazó después. Enfurecido, Apolo le concedió el don de conocer el futuro junto con la maldición de que nadie la creyera jamás.
Coronis
Coronis, hija de Flegias, rey de los Lapitas, fue otra de las amantes de Apolo. Embarazada de Asclepio, Coronis se enamoró de Isquis, hijo de Élato. Un cuervo informó a Apolo de esta aventura. Al principio no lo creyó y volvió negros a todos los cuervos (que antes eran blancos) como castigo por divulgar mentiras. Cuando descubrió la verdad envió a su hermana, Artemisa, a matar a Coronis. Como resultado también hizo sagrados a los cuervos y les otorgó la tarea de anunciar muertes importantes. Apolo rescató al bebé de la pira funeraria de Coronis y se lo dio al centauro Quirón para que lo criase. Flegias se enfureció e incendió el templo de Apolo en Delfos, por lo que Apolo le mató.
Relaciones homosexuales
Apolo, eternamente joven y sin barba, fue el que más amantes masculinos tuvo de todos los dioses griegos, como puede esperarse del que era dios de la palestra, el lugar donde los jóvenes se reunían para practicar atletismo, siempre desnudos. Muchos de los jóvenes amantes de Apolo murieron «accidentalmente», un reflejo de la función de estos mitos como parte de los ritos de pasaje, en los que el joven moría para renacer como un adulto.
Jacinto
Jacinto fue uno de sus amantes masculinos. Jacinto era un príncipe espartano hermoso y atlético. Ambos estaban practicando el lanzamiento de disco cuando Jacinto fue golpeado en la cabeza por un disco desviado de su trayectoria por Céfiro, que estaba celoso de Apolo y también amaba a Jacinto. Cuando Jacinto murió, se dice en algunas versiones que Apolo se vio tan embargado por la pena que maldijo su propia inmortalidad, deseando unirse a su amante en su muerte. De la sangre de la herida de su amante Apolo creó la flor del jacinto en memoria de su muerte, y sus lágrimas mancharon los pétalos de la flor con άί άί, que significa «¡ay, ay!». El Festival de Jacinto era una celebración de Esparta.
Acanto
Uno de sus otros romances fue con Acanto, el espíritu del árbol de acanto. Tras su muerte, fue transformado por Apolo en una hierba amante del sol y su afligida hermana, Acanta, fue convertida en jilguero por los demás dioses.
Cipariso
Otro amante masculino fue Cipariso, un descendiente de Heracles. Apolo dio al muchacho un ciervo domesticado como compañero, pero Cipariso lo mató accidentalmente con una jabalina cuando éste yacía dormido entre la maleza. Cipariso pidió a Apolo que hiciera que sus lágrimas cayesen para siempre. Apolo transformó al triste muchacho en un ciprés, del que se dice que es un árbol triste porque su savia forma gotitas como lágrimas en el tronco.
Apolo y el nacimiento de Hermes
Hermes nació en el monte Cileno en Arcadia. Esta historia se cuenta en el Himno homérico a Hermes. Su madre, Maia, había quedado secretamente embarazada de una aventura amorosa con Zeus. Maia envolvió al infante en mantas pero Hermes escapó cuando ella dormía. Hermes corrió a Tesalia, donde Apolo estaba pastoreando su ganado. El infante Hermes robó varias de sus vacas y las llevó a una cueva en los bosques cercanos a Pilos, borrando sus huellas. En la cueva encontró una tortuga y la mató, vaciando entonces sus entrañas. Usó los intestinos de una de las vacas y el caparazón de la tortuga para hacer la primera lira. Apolo se quejó a Maia de que su hijo había robado su ganado, pero Hermes ya había vuelto a las mantas en las que ella le había dejado, por lo que Maia rehusó creer las afirmaciones de Apolo. Zeus intervino y, afirmando haber visto los hechos, secundó a Apolo. Entonces Hermes empezó a tocar música en la lira que había inventado. Apolo, un dios de la música, se enamoró del instrumento y ofreció permitir el intercambio del ganado por la lira. Así, Apolo se convirtió en un maestro de la lira y Hermes inventó un tipo de instrumento musical con flautas llamado siringa.
Más tarde, Apolo cambió un caduceo por una siringa de Hermes.
Otras historias
Concursos musicales
Pan
En una ocasión Pan tuvo la audacia de comparar su música con la de Apolo, y de retar a éste, el dios de la lira, a una prueba de habilidad. Tmolo, el dios montaña, fue elegido árbitro. Pan sopló sus flautas, y con su rústica melodía dio gran satisfacción a él mismo y a su ferviente seguidor, Midas, que estaba presente. Entonces Apolo pulsó las cuerdas de su lira. Tmolo inmediatamente declaró vencedor a Apolo, y todos salvo Midas estuvieron de acuerdo. Éste disintió, y cuestionó la justicia del fallo. Apolo no quiso volver a sufrir tan depravado par de oídos, e hizo que se le convirtieran en orejas de burro.
Marsias
Marsias era un sátiro que desafió a Apolo a un concurso de música. Había encontrado un aulos en el suelo que había tirado Atenea tras inventarlo porque hacía que sus mejillas se hinchasen. Marsias perdió y fue desollado vivo en una cueva de Frigia por su hibris (orgullo desmedido) al desafiar a un dios. Su sangre derramada se convirtió en el río Marsias.
Historias menores
- Cuando Zeus mató a Asclepio por resucitar a los muertos y violar el orden natural de las cosas, Apolo respondió matando a los Cíclopes. Éstos habían fabricado los rayos de Zeus, que éste había usado para matar al hijo de Apolo, Asclepio. Apolo también participó en un concurso de tocar la lira con su propio hijo, Ciniras, que se suicidó cuando perdió.
- Apolo mató a los Alóadas cuando éstos intentaban asaltar el Olimpo.
- Apolo dio a Orestes, a través del Oráculo de Delfos, la orden de matar a su madre, Clitemnestra, y al amante de ésta, Egisto. Orestes fue ferozmente castigado por este crimen por las Erinias.
- También se decía que Apolo cabalgaba a espaldas de un cisne al país de los Hiperbóreos durante los meses de invierno.
- Apolo transformó a Cefiso en un monstruo marino.
Consortes y descendencia
Amantes masculinos:
- Acanto
- Cipariso
- Jacinto
Amantes femeninas:
- Arsínoe
- Asclepio
- Eriopis
- Casandra
- Calíope
- Lino
- Orfeo
- Cirene
- Aristaeo
- Coronis
- Asclepio
- Dafne
- Driope
- Anfiso
- Etusa
- Eleuter
- Hécuba
- Troilo
- Polixena
- Leucótoe
- Manto
- Mopso
- Psamate
- Lino
- Quíone
- Filamón
- Reo
- Anio
- Sinope
- Sirio
- Terpsícore
- Lino
- Urania
- Lino
Hijos de madre desconocida:
- Cicno
- Ciniras
- Phemonoe
Referencias contemporáneas
- En el episodio de Star Trek ¿Quién llora por Adonis? aparece un hombre que dice ser Apolo en un planeta de estilo griego al que llegan el Capitán Kirk, Pavel Chekov, Mr. Spock y el Dr. McCoy.
- En la serie Battlestar Galactica uno de los personajes principales recibe el apodo de Apolo.
- La canción Cygnus X-1 Book II: Hemispheres de Rush (Hemispheres, 1978) trata sobre la lucha entre los campeones de los dos Hemisferios, Apolo, el Dios de la Razón, y Dioniso, el Dios del Amor. La canción describe el cerebro dividido en dos hemisferios, siendo el izquierdo el que se encarga de las emociones y el derecho el de la racionalidad. Se usa la mitología griega para hacer tangibles estas nociones abstractas.
Enlaces externos
- [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Apollo.html Greek Mythology Link - Apollo] (inglés)
- [http://www.androphile.org/preview/Library/Mythology/Greek/ Las historias de Apolo con Jacinto, Cipariso y Orfeo] (inglés)
- [http://janusquirinus.org/essays/Apollo/MultifacetedGod.html Apolo y los romanos] (inglés)
- [http://www.gregoryferdinandsen.com/FCO2003/apollo.htm El templo de Apolo] (inglés)
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Michel de MontaigneMichel Eyquem de Montaigne (28 de febrero 1533 - 23 de septiembre 1592) fue un pensador y escritor francés del Renacimiento, creador del género literario conocido como ensayo.
ensayo
Biografía
Montaigne recibió de su padre una educación a la vez liberal y humanista, y el latín fue su lengua materna. Admirador de Virgilio, Cicerón y Sócrates, fue un humanista que tomó al hombre, y en particular a él mismo, como objeto de estudio en su principal trabajo, los Ensayos (Essais) empezados en 1571 a la edad de 38 años. Escribe que "Quiero que se me vea en mi forma simple, natural y ordinaria, sin contención ni artificio, pues yo soy el objeto de mi libro". El proyecto de Montaigne era mostrarse sin máscaras, sobrepasar los artificios para desvelar su yo más íntimo en su esencial desnudez.
Junto con Francisco Sánchez, fue el principal defensor del escepticismo en el Renacimiento tardío. Fue un crítico agudo de la cultura, la ciencia y la religión de su época, hasta el punto de que llegó a considerar la propia idea de certeza como algo innecesario. Su influjo fue colosal en la literatura francesa, occidental y mundial, como creador del género conocido como ensayo.
Durante la época de las guerras de religión, Montaigne, católico él mismo, trató de ser un moderador y de contemporizar con los dos bandos enfrentados. Le respetaron como tal el católico Enrique III y el protestante Enrique de Navarra. De 1580 a 1581, viajó por Francia, Alemania, Austria, Suiza e Italia, llevando un diario detallado donde describió episodios variados y las diferencias entre las regiones que atravesaba. Sin embargo, este escrito sólo llegó a ser publicado en 1774, con el título Diario de viaje.
Mientras estaba en Roma, en 1581, fue elegido alcaide de Burdeos; su padre Pierre Eyquem había sido ya alcalde de esta villa, que Michel rigió hasta 1585, cuando intentó moderar las tensiones entre católicos y protestantes. Hacia el fin de su mandato, la peste asedió la ciudad.
Cuando Enrique IV, otra vez rey y con quien él sostuvo siempre una relación amistosa, le invita a la Corte como consejero, rehusando el papel de un nuevo Platón en la corte del tirano Dionisio de Siracusa, declinó tan generosa proposición: "Yo no he recibido jamás ninguna generosidad por parte de los reyes, que no he pedido ni merecido, ni he recibido paga alguna por los pasos que he dado en su servicio. (...) Soy, Sire, tan rico como me imagino".
Montaigne continuó extendiendo y revisando sus Ensayos hasta su muerte, acaecida en 1592 en el castillo de su nombre, en cuyas vigas del techo hizo grabar sus citas favoritas. El lema, mote o divisa de su casa era Que sais-je? (¿Qué sé yo? o ¿Yo qué sé?), y mandó acuñar con él una medalla con una balanza cuyos dos platos se hallaban en equilibrio.
Su obra
Montaigne escribió con pluma festiva y franca, revolviendo un pensamiento con otro, "a salto de mata". Su texto está continuamente esmaltado de citas de clásicos grecolatinos, por lo cual se excusa haciendo notar la inutilidad de "volver a decir peor lo que otro ha dicho primero mejor". Obsesionado con evitar la pedantería, omite a veces la referencia al autor que inspira su pensamiento o que cita y que, de todas formas, es conocido en su época. Los anotadores futuros suplieron esta menudencia.
Considera que su fin es "describir al hombre, y en particular a mí mismo (...) y se encuentra tanta diferencia entre mí y yo mismo que entre yo y otro". Juzga que la variabilidad y la inconstancia son dos de sus características esenciales. "No he visto nunca tan gran monstruo o milagro como yo mismo". Se refiere a su pobretona memoria y su capacidad para ahondar lentamente en los asuntos rodeándolos en espiral para no implicarse emocionalmente, su disgusto ante los hombres que persiguen la celebridad y sus tentativas para desasirse de las cosas del mundo y prepararse para la muerte. Su célebre mote o divisa, Que sais-je?, que puede traducirse por ¿Qué sé yo? o ¡Yo qué sé! refleja bien a las claras ese despego y ese deseo de interiorizar en su rico mundo interior y es el punto de partida de todo su desarrollo filosófico.
Montaigne muestra su aversión por la violencia y por los conflictos fratricidas entre católicos y protestantes (pero también entre güelfos y gibelinos) que habían empezado a masacrarse al mismo tiempo que aparecía el Renacimiento, como para desmentir la espléndida esperanza que los humanistas habían puesto en él. Para Montaigne es preciso evitar la reducción de la complejidad en la oposición binaria y en la obligación de escoger bando, privilegiar el retraimiento escéptico como respuesta al fanatismo. En 1942, Stefan Zweig dijo de él: «A pesar de su lucidez infalible, a pesar de la piedad que le embargaba hasta el fondo de su alma, debió asistir a esta despreciable caída del humanismo en la bestialidad, a alguno de esos accesos esporádicos de locura que constituyen a veces lo humano. (...) Esa es la verdadera tragedia de la vida de Montaigne".
Mientras que algunos humanistas creían haber encontrado el Jardín del Edén, Montaigne lamentaba la conquista del Nuevo Mundo en razón de los sufrimientos que aportaba a los que por ella debían infaliblemente reducirse a la esclavitud. «Viles victorias». Se encontraba más horrorizado por la tortura que sus semejantes infligían a unos seres vivos que por el canibalismo de esos mismos amerindios a los que se llamaba salvajes.
Tan moderno como muchos de los hombres de su tiempo (Erasmo, Juan Luis Vives, Tomás Moro, Guillaume Budé...), Montaigne profesaba el relativismo cultural, reconociendo que las leyes, las morales y las religiones de diferentes culturas, aunque a menudo diversas y alejadas en sus principios, tenían todas algún fundamento. "No cambiar caprichosamente una ley recibida" constituye uno de los capítulos más incisivos de los Essais. Por encima de todo, Montaigne es un gran seguidor y defensor del Humanismo. Si cree en Dios, rehúsa toda especulación sobre su naturaleza y, ya que el yo se manifiesta en sus contradicciones y variaciones, piensa que debe ser despojado de creencias y prejuicios que lo extravíen.
Sus escritos se caracterizan por un pesimismo y un escepticismo raros en la época renacentista. Citando el caso de Martin Guerre, piensa que la humanidad no puede esperar certidumbres y rechaza las proposiciones absolutas y generales. Su escepticismo se expone sobre todo dentro del largo ensayo Apología de Raymond Sebond (Raimundo Sabunde), capítulo 12, libro segundo, frecuentemente extraído y publicado aparte de los Ensayos. En su opinión no podemos creer nuestros razonamientos porque los pensamientos nos aparecen sin acto volitivo; no los controlamos, no tenemos razón en sentirnos superiores a los animales. Nuestros ojos no perciben más que a través de nuestros conocimientos:
«Si preguntáis a la Filosofía de qué materia es el cielo y el sol, ¿qué os responderá ella sino de hierro o, con Anaxágoras, de piedra o tal estofa según nuestra costumbre?»
«¡Que plazca un día a la Naturaleza abrir su seno y hacernos ver propiamente los medios y guía de sus movimientos, y fijemos allí nuestros ojos! ¡Oh, Dios! ¡Qué desvíos, qué vacíos encontraríamos en nuestro pobre saber!»
Juzga el matrimonio como una necesidad para permitir la educación de los niños, pero piensa que el amor romántico es un atentado contra la libertad del individuo: "El matrimonio es una jaula: los pájaros fuera desesperan por entrar, pero los de dentro desesperan por salir"
En fin, en educación propone la entrada al saber por medio de ejemplos concretos y de experiencias más que por conocimientos abstractos aceptados sin crítica alguna. Rehúsa, sin embargo, constituirse en un guía espiritual, en un maestro de pensamiento: no tiene filosofía que hacer prevaler, considerando esta solamente una compañía en la búsqueda de identidad.
La libertad de pensar no se plantea como modelo, ofrece solamente a los hombres la posibilidad de hacer emerger en ellos la libertad, el poder de pensar y de asumir hasta la libertad última: "La que enseña a los hombres a morir como se aprende a vivir"
Bibliografía en Español
- BURKE, Peter: Montaigne, Madrid, Alianza, 1985, 103 p.
- CASALS PONS, Jaume: La filosofia de Montaigne, Barcelona, Edicions 62, 1986 (en catalán).
- CHAMIZO, Pedro: La doctrina de la verdad en Michel de Montaigne, Málaga, Universidad de Málaga, 1984.
- LACOUTURE, Jean: Montaigne a caballo, Fondo de Cultura Económica, México, 1999.
- NAVARRO, Jesús: La extrañeza de sí mismo: identidad y alteridad en Montaigne, Sevilla, Fénix Editora, 2005.
- THIEBAUT, Carlos: “Montaigne como pretexto”, Revista de Occidente, 130, 1992, pp. 27-49.
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Francisco de Quevedo
Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas (Madrid, 17 de septiembre de 1580 — Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), 8 de septiembre de 1645) fue un escritor del Siglo de Oro español. De familia hidalga y oriunda de la Montaña, la infancia de Quevedo transcurrió en la Corte rodeado de potentados y nobles, ya que sus padres desempeñaban altos cargos en Palacio. El padre, Francisco Gómez de Quevedo, era secretario de la princesa María, esposa de Maximiliano de Alemania, y su madre, María de Santibáñez, era camarera de la reina. El muchacho, superdotado, de pies deformes, cojo de uno, gordo y muy corto de vista quedó, sin embargo, huérfano a los seis años y se refugió en los libros dentro del Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid. En 1596 marchó a la Universidad de Alcalá de Henares, donde se dio un atracón de estudios en la Universidad hasta 1600. Por su cuenta profundizó además en filosofía, lenguas clásicas, árabe, hebreo, francés e italiano. En Valladolid, hasta donde fue siguiendo la Corte allí trasladada por el Duque de Lerma, estudió también teología, para la que hará posteriormente algunas aportaciones, como el tratado contra el ateísmo Providencia de Dios. Ya por entonces destacó como poeta y figuró en la antología generacional de Pedro Espinosa Flores de poetas ilustres (1605), pero el conjunto de su obra poética fue editado póstumamente y puede clasificarse dentro del Conceptismo Barroco. También había cultivado la prosa escribiendo como juego cortesano en el que lo más importante era la presunción de ingenio, la primera versión manuscrita de una novela picaresca, la Vida del Buscón, y un cierto número de cortos opúsculos burlescos que le ganó cierta celebridad entre los estudiantes y de los que habría de renegar en su edad madura como travesuras de juventud; igualmente por esas fechas sostiene un muy erudito intercambio epistolar con el humanista Justo Lipsio, deplorando las guerras que estremecen Europa, según puede verse en el Epistolario reunido por Luis Astrana Marín.
Vuelta la Corte a Madrid, arriba a ella Quevedo en 1606 y reside allí hasta 1611 entregado a las letras, ganándose la amistad de Félix Lope de Vega (hay numerosos elogios a Quevedo en los libros de Rimas del Fénix y Quevedo aprobó las Rimas humanas y divinas de Tomé Burguillos, su heterónimo) y de Miguel de Cervantes (se le alaba en el Viaje del Parnaso del alcalaíno y Quevedo corresponde en la Perinola), con quienes estaba en la Cofradía de esclavos del Santísimo Sacramento; por el contrario, atacó sin piedad a los dramaturgos Juan Ruiz de Alarcón, cuyo defectos físicos le hacían gracia (era pelirrojo y jorobado), siendo él mismo deforme, y Juan Pérez de Montalbán, hijo de un librero con el que Quevedo tuvo ciertas disputas, y contra este último escribió La Perinola, cruel sátira de su libro misceláneo Para todos. Pero el más atacado fue, sin duda, Luis de Góngora, al que dirigió una serie de terribles sátiras acusándole de ser un sacerdote indigno, de homosexual, de escritor sucio y obscuro, entregado a la baraja, indecente y sombrío. En su descargo hay que decir que Góngora le correspondió casi con la misma violencia. Por entonces estrecha una gran amistad con el grande Pedro Téllez Girón, Duque de Osuna, al que acompañará como secretario a Italia en 1613, desempeñando diversas comisiones para él que le llevaron a Niza, Venecia y finalmente a Madrid, donde sobornará, "untará la mano", escribe él, las voluntades necesarias en el corrupto entorno del Duque de Lerma, siempre con el propósito de conseguir a su amigo el de Osuna el nombramiento de virrey de Nápoles, lo que al fin logrará en 1616. Vuelto a Italia de nuevo con el Duque, éste le encargó dirigir y organizar la Hacienda del Virreinato y desempeña otras misiones, algunas relacionadas con el espionaje a la república de Venecia, y obtiene en recompensa el hábito de Santiago en 1618.
Caído el Duque de Osuna, Quevedo es arrastrado también como uno de sus hombres de confianza y se le destierra en 1620 a la Torre de Juan Abad (Ciudad Real), cuyo señorío había comprado su madre con todos sus ahorros para él antes de fallecer. Los vecinos del lugar, sin embargo, no reconocieron esa compra y Quevedo pleiteará interminablemente con el concejo, si bien el pleito sólo se resolverá a su favor tras su muerte, en la persona de su heredero y sobrino Pedro Alderete. Llegado allí a lomos de su jaca "Scoto", llamada así por lo sutil que era, como cuenta en un romance, y aislado ya de las tormentosas intrigas cortesanas, a solas con su conciencia, escribirá Quevedo algunas de sus mejores poesías, como el soneto "Retirado a la paz de estos desiertos..." o "Son las torres de Joray..." y hallará consuelo a sus ambiciones cortesanas y su desgarrón afectivo en la doctrina estoica de Séneca, cuyas obras estudia y comenta convirtiéndose en uno de los principales exponentes del Neoestoicismo español.
La entronización de Felipe IV supuso para Quevedo el levantamiento de su castigo, la vuelta a la política y grandes esperanzas ante el nuevo valimiento del Conde Duque de Olivares. Quevedo acompaña al joven rey en viajes a Andalucía y Aragón, algunas de cuyas divertidas incidencias cuenta en interesantes cartas. Por entonces denuncia sus obras a la Inquisición, ya que los libreros habían impreso sin su permiso muchas de sus piezas satíricas que corrían manuscritas haciéndose ricos a su costa. Quevedo quiso asustarlos y espantarlos de esa manera y preparar el camino a una edición de sus obras que no llegó a aparecer. Por otro lado, lleva una vida privada algo desordenada de solterón: fuma mucho, frecuenta las tabernas (Góngora le achaca ser un borrachín consumado y en un soneto satírico se le llama don Francisco de Quebebo) y frecuenta los lupanares, pese a que vive amancebado con una tal Ledesma. Sin embargo, es nombrado incluso secretario del monarca, que no es menos calavera, en 1632, lo que supuso la cumbre de su carrera cortesana. Sin embargo era un puesto sujeto a todo tipo de presiones: su amigo, el Duque de Medinaceli, es hostigado por su mujer para que le obligue a casarse contra su voluntad con doña Esperanza de Aragón, señora de Cetina, viuda y con hijos, y el matrimonio, realizado en 1634, apenas dura tres meses y se resuelve al fin en un sonado divorcio en 1636. En contrapartida, son años de una febril actividad creativa. En 1634 publica La cuna y la sepultura y la traducción de La introducción a la vida devota de Francisco de Sales; de entre 1633 y 1635 datan obras como De los remedios de cualquier fortuna, el Epicteto, Virtud militante, Las cuatro fantasmas, la segunda parte de Política de Dios, la Visita y anatomía de la cabeza del cardenal Richelieu o la Carta a Luis XIII. En 1635 aparece en Valencia el más importante de uno de los numerosos libelos destinados a difamarle, El tribunal de la justa venganza, erigido contra los escritos de Francisco de Quevedo, maestro de errores, doctor en desvergüenzas, licenciado en bufonerías, bachiller en suciedades, catedrático de vicios y protodiablo entre los hombres.
En 1639, con motivo del memorial aparecido bajo la servilleta del Rey Sacra, católica, cesárea, real Majestad..., donde se denuncia la política del Conde Duque, se le detuvo, se confiscan sus libros y, sin apenas vestirse, es llevado al frío convento de San Marcos de León hasta la caída del valido y su retirada a Loeches en 1643. Pero Quevedo había salido ya del encierro achacoso y muy enfermo, y renuncia a la Corte para retirarse definitivamente en la Torre de Juan Abad. Es en sus cercanías, y tras escribir en su última carta que "hay cosas que sólo son un nombre y una figura", fallece en el convento de los padres Dominicos de Villanueva de los Infantes, el 8 de septiembre de 1645. Se cuenta que su tumba fue violada días después por un caballero que deseaba tener las espuelas de oro con que había sido enterrado y que dicho caballero murió días después, en justo castigo por tal atrevimiento.
Sus obras fueron muy mal recogidas y editadas por José González de Salas, quien no tiene empacho en retocar los textos, en 1648: El Parnaso español, monte en dos cumbres dividido, con las nueve Musas; también muy mal hecha es la edición del sobrino de Quevedo y destinatario de su herencia, Pedro Alderete, en 1670: Las tres Musas últimas castellanas.
Análisis de su obra
Lo más original de la obra literaria de Quevedo radica en el estilo, adscribile al Conceptismo barroco y por lo tanto muy amigo de la concisión, de la elipsis y del cortesano juego de ingenio con las palabras. De léxico muy abundante, creó además muchos neologismos por derivación, composición y estereotipia y flexibilizó notablemente el mecanismo de la aposición especificativa en castellano ("clérigo cerbatana, zapatos galeones..."), mecanismo que los escritores barrocos posteriores imitaron de él. En su sátira se acerca a veces a la estética del expresionismo al degradar a las personas mediante la reificación o cosificación, y la animalización. Se ha señalado, además, como un rasgo característico de su verso, la esticomitia, esto es, la tendencia a transformar cada verso en una sentencia de sentido completo, lo cual hace a sus poemas muy densos de significado, como era prioritario en su poética, radicada en los principios del conceptismo barroco.
La mayor parte de la producción poética de Quevedo es satírica, pero también cultivó una fina lírica cortesana realizando un cancionero petrarquista en temas, estilo y tópicos, prácticamente perfecto en técnica y fondo, en torno a la figura de Lisi, que no hay que identificar como se ha querido con ninguna dama concreta, sino con un arquetipo quintaesenciado de mujer. Destacan, sin embargo, sobre todo, sus sonetos metafísicos, donde se expone su más íntimo desconsuelo existencial, y sus salmos, donde revela unas dudas religiosas extremas, cercanas a veces al descreimiento absoluto del nihilismo. La visión que da su filosofía es profundamente pesimista y de rasgos preexistencialistas. El cauce preferido para la abundante vena satírica de que hizo gala es sobre todo el romance, pero también la letrilla ("Poderoso Caballero es don dinero"), vehículo de una crítica social a la que no se le esconden los motivos más profundos de la decadencia de España, y el soneto. Abominó de la estética del Culteranismo cuyo líder, Luis de Góngora, fue violentamente atacado por Quevedo en sátiras personales. Contra la pedantería y obscuridad que le imputaba se propuso también editar las obras de los poetas renacentistas Francisco de la Torre y Fray Luis de León, de lo cual sólo salió con lo último.
Obras políticas
- Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás, escrita en 1617 e impresa en 1635, que intenta extraer una doctrina política de los Evangelios.
- Vida de Marco Bruto, 1644, glosa de la vida correspondiente al famoso asesino de César escrita por Plutarco, escrita con algebraico rigor y una elevación de estilo conceptista poco menos que inimitable.
- Mundo caduco y desvaríos de la edad (escrita en 1621, editada en 1852)
- Grandes anales de quince días (1621, ed. en 1788), análisis de la transición entre los reinados de Felipe III y Felipe IV.
- Lince de Italia y zahorí español (1628, ed. en 1852).
- El chitón de Tarabillas (1630), que critica las disposiciones económicas del Conde-Duque de Olivares e insinúa su ascendencia judía.
- Execración contra los judíos (1633), alegato antisemita que contiene una velada acusación contra don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares y valido de Felipe IV.
Obras ascéticas
- Providencia de Dios, 1641, tratado contra los ateos que intenta unificar estoicismo y cristianismo.
- Vida de san Pablo, 1644.
- Vida de Santo Tomás de Villanueva, 1620.
Obras filosóficas
- La cuna y la sepultura (1635).
- Las cuatro pestes del mundo y las cuatro fantasmas de la vida (1651).
Crítica literaria
- La aguja de navegar cultos con con la receta para hacer Soledades en un día (1631), satírica embestida contra los poetas que usan el lenguaje gongorino o culterano.
- La culta latiniparla (1624), burlesco manual para hablar en lenguaje gongorino.
- La Perinola (1633, ed. en 1788), ataque contra el Para todos de Juan Pérez de Montalbán.
- Cuento de cuentos (1626), reducción al absurdo de los coloquialismos más vacíos de significado.
Obras festivas
- Premática y aranceles generales que ha de guardar las hermanitas del pecar, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras de los géneros burocráticos habituales en las cancillerías y que se aplican a temas grotescos.
- Cartas del caballero de la Tenaza (1625), humorística descripción de las epístolas intercambiadas entre un caballero sumamente tacaño y su amante, que quiere sacarle dinero por cualquier medio.
Obras satíricomorales
Los Sueños, compuestos entre 1606 y 1623, circularon abundantemente manuscritos pero no se imprimieron hasta 1627. Se trata de cinco narraciones cortas de inspiración Lucianesca donde se pasa revista a diversas costumbres, oficios y personajes populares de su época. Son, por este orden, El Sueño del Juicio Final (llamado a partir de la publicación de Juguetes de la niñez, la versión expurgada de 1631 El sueño de las calaveras), El alguacil endemoniado (redenominado El alguacil alguacilado), El Sueño del Infierno (esto es, Las zahúrdas de Plutón en su versión expurgada), El mundo por dentro (que mantuvo su nombre siempre) y El Sueño de la Muerte (conocido como La visita de los chistes).
De la estirpe de los Sueños son dos llamadas "fantasías morales". Se trata de | | |