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Demóstenes

Demóstenes

Demóstenes (Atenas, 384 a.C.- Calauria, actual Grecia, 322 a.C.) Orador y político ateniense. Su padre era un ciudadano y hombre rico, pero murió cuando Demóstenes tenía siete años, dejando una fortuna en fideicomiso para su hijo. Quedó al cuidado de dos parientes y un amigo de la familia, los cuales fueron desleales y se quedaron con los bienes de Demóstenes y de su hermana. Al alcanzar la mayoría de edad, Demóstenes emprendió una serie de pleitos para los que se había preparado desde temprana edad, estudiando derecho y retórica. Sin embargo, sólo consiguió recuperar una parte de su herencia, centró su actividad en escribir discursos para usarlos en litigios legales particulares. Aunque continuó la práctica legal privada, a partir de 354 a.C. se interesó cada vez más por los asuntos públicos, haciéndose famoso por sus discursos en los que se dedicó a restablecer el espíritu público en Atenas y a la conservación de la cultura griega en un momento en que el modelo de Ciudad estado se veían amenazado. Entre sus primeros discursos destaca Para los megalopolitanos (353 a.C.), que atrajo la atención de los atenienses sobre el peligro que representaba el poder de Esparta, tras la debacle de Tebas. Sin embargo, la mayor parte de sus principales discursos estuvieron dirigidos contra el poder creciente del rey Filipo II de Macedonia, a quien veía como una amenaza no sólo para Atenas sino para todas las ciudades-estado griegas. Su primer discurso contra Filipo, conocido como la Primera Filípica (351 a.C.), tratando de convencer a los atenienses de que le declararan la guerra a Filipo II, no tuvo éxito. Dos años después, para completar su dominio del mar Egeo Filipo marchó contra Olinto, aliado de Atenas y la última ciudad de la Calcídica que le quedaba por dominar. Olinto pidió ayuda a Atenas, y Demóstenes pronunció con tal motivo tres discursos, llamados las Olínticas, en los que solicitó a Atenas ayudar a su aliado. A pesar de la ayuda ateniense, Olinto fue tomada y destruida. Demóstenes estaba entre los enviados (346 a.C.) para negociar la paz entre Atenas y Filipo. Entre sus discursos de este periodo destacan la Segunda Filípica, el discurso conocido como Sobre la falsa embajada, contra Esquines, orador rival del partido promacedonio, y la Tercera Filípica en la que se exigía una acción resuelta contra Filipo (341 a.C.). En este periodo, en 343 a.C., Demóstenes se había convertido en el jefe político ateniense. En gran parte gracias a los esfuerzos de Demóstenes, el intento de Filipo, en el 340 a.C., de capturar Bizancio (actual Estambul) se retrasó. A pesar de una alianza entre Tebas y Atenas, ciudades hostiles entre sí durante largo tiempo, Filipo las derrotó en Queronea en el 338 a.C. Sin embargo, Filipo fue sólo severo con Tebas, la cual pasó a ocupar directamente con gobernantes macedónicos. Atenas fue tratada más magnánimamente, obligándole sólo a que disolviera su liga naval y a que abandonase sus posesiones en Tracia, garantizándole la independencia . Sin embargo, Demóstenes continuó hablando en contra de Macedonia, incluso tras la derrota de Queronea. No obstante, la existencia en Atenas de un importante partido promacedonio hacía que la posición de Demóstenes estuviese siempre sujeta a oposición. En el 336 a.C. Ctesifonte propuso que Atenas honrara a Demóstenes por sus servicios a la ciudad presentándole, según la costumbre, con una corona dorada. Esta propuesta fue usada por Esquines, mediante un tecnicismo legal para procesar a Ctesifonte por haber ofrecido la corona a Demóstenes (330 a.C.). En su brillante discurso Sobre la corona, Demóstenes no sólo defendió a Ctesifonte sino que atacó al partido promacedonio. Ctesifonte fue absuelto y Esquines se vio obligado a exiliarse. Sin embargo, en el 324 a.C. fue declarado culpable de aceptar un soborno de Harpalo, noble macedonio a quien Alejandro Magno había nombrado gobernador de Babilonia y confiado grandes tesoros y que se había fugado refugiándose en Atenas. Como consecuencia, tuvo que exiliarse. Tras la muerte de Alejandro Magno, toda Grecia se rebeló contra Antípatro en cuanto se tuvo noticia de la muerte. Demóstenes entró triunfalmente en Atenas. Sin embargo, tras la derrota ateniense, huyó a la isla de Calauria, donde se suicidó envenenándose en el templo de Poseidón de Calauria. Se conservan unos setenta discursos suyos, aunque fue ante todo un hombre de acción, que luchó para que Atenas recobrase la hegemonía y contuviera el avance de Filipo. La fuerza de sus discursos y la precisión de sus argumentos, con pocas figuras retóricas, le otorgan una originalidad excepcional. La Antigüedad le consideró el mayor orador de su tiempo. Categoría:Historia de Grecia

Atenas

Atenas (en griego Αθήνα, Azína) es la capital de Grecia. Se llama así en honor a la diosa Atenea, su protectora. Fue cuna de una de las primeras democracias formales de las que se tiene constancia y es el lugar donde se encuentra el Partenón. La antigua ciudad portuaria del Pireo ha sido absorbida por la nueva Atenas. En la actualidad, la ciudad tiene una población de aproximadamente 3.7 millones de habitantes, más de un tercio de la población total de Grecia. La ciudad propiamente tiene 500 kilómetros cuadrados pero con el área metropolitana suma unos 4000 kilómetros cuadrados convirtiéndola en una de las áreas metropolitanas más grandes de Europa tanto en extensión como en población. Está servida por un aeropuerto abierto y de nueva construcción, el Aeropuerto Eleftherios Venizelos, situado a unos 40 minutos en coche del centro de la ciudad. La ciudad cuenta con un excelente servicio de transportes entre los que cuenta con una de las redes más modernas de Metro del mundo, servida actualmente por 4 líneas y la cual está en constante expansión con un ambicioso plan de cobertura para el año 2012. Actualmente la red cubre 91 km. Las líneas cubren los siguientes trayectos: Línea 1: Pireo-Kifissia Línea 2: Agios Antonios-Agios Dimitrios Línea 3: Monastiraki-Aeropuerto Línea 4: Estación de Tren central-Aeropuerto A esto hay que sumarle un tren de superficie estilo Tram que cuenta con dos líneas más una línea suburbana recientemente estrenada que une la Estación Central con la ciudad suburbana de Corinto a 88 kms. Además cuenta con la flota de buses a gas más extensa de Europa. La mayoría de estas mejoras se realizaron para capacitar a la ciudad para los juegos olímpicos de 2004.

Historia

La historia de los Atenienses comienza con un mito. Antes, la gente de Atenas, al igual que la de todo el mundo y de todo tiempo, contaba sobre sus propios orígenes historias bastante semejantes a las fábulas; pero no se trataba de historias inventadas ex novo: eran el reflejo de verdades parciales, deformadas y remotas, de hecho irrecuperables, transmitidas de viva voz de generación en generación, casi con toda seguridad mediante cantos y baladas. Y en esas historias el origen de todo era una diosa, que posteriormente pasaba a formar un todo con la ciudad puesto que tenía prácticamente el mismo nombre: Atenea. Es un nombre muy antiguo, no griego, como indica la sílaba final -na, un sufijo etrusco. Atenas fue fundada por el legendario Cécrope, que era una mezcla de hombre y serpiente. Suele ser considerado el primer rey auténtico de Atenas, bajo cuyo reinado Atenea se convirtió en patrona de la ciudad. La historia de Atenas con este nombre se considera que comienza en el siglo XVII a.C.; siendo así la ciudad capital más antigua del mundo occidental. Sin embargo, se sabe que ya había poblaciones griegas de jonios en la zona de Atenas desde aproximadamente 2000 a.C.

Lugares de interés


- La Acrópolis, con el Partenón, Erecteion, Propileos...
- Ágora.
- Arco de Adriano.
- Jardines Nacionales, plantados en el Siglo XIX.
- Kerameikon.
- Monte Licabeto.
- Monumento de Filopapos.
- Monumento de Lisícrates.
- Museo Arqueológico Nacional.
- Museo Benaki.
- Olimpeion.
- Plaka.
- Plaza de Monastiraki, donde se sitúa un colorido mercadillo callejero y un monasterio ortodoxo que da nombre al lugar.
- Plaza de Syndagma, corazón de la Atenas moderna.
- Pnyx.
- Puerto de El Pireo.
- Torre de los Vientos.
- Universidad de Atenas
- Universidad de Economía y Negocio de Atenas

Atenas Olímpica

Atenas fue la anfitriona en 1896 de los I Juegos Olímpicos de Verano, los Juegos Intercalados de 1906 y los Juegos Olímpicos de 2004.

Véase también


- Aglomeraciones urbanas en la UE
- Democracia ateniense
- Imperio ateniense Categoría:Capitales nacionales Categoría:Localidades de Grecia Categoría:Ducados ja:アテネ ko:아테네 simple:Athens th:เอเธนส์ zh-min-nan:Athína

Derecho

El Derecho es el orden normativo e institucional de la conducta humana en sociedad inspirado en postulados de justicia, cuya base son las relaciones sociales existentes que determinan su contenido y carácter. En otras palabras, es el conjunto de normas que regulan la convivencia social y permiten resolver los conflictos interpersonales. La anterior definición da cuenta del derecho positivo o efectivo, pero no explica su fundamento; es por ello que juristas, filósofos y teóricos del derecho han propuesto a lo largo de la historia diversas definiciones alternativas, sin que exista, hasta la fecha, consenso sobre su validez. El estudio del concepto del Derecho lo realiza una de sus ramas, la Filosofía del derecho. Hay una definición que ha sido dada por el jurista argentino Carlos Cossio, la cual pretende abarcar al Derecho más allá del orden normativo, postulando que el Derecho es la conducta en interferencia intersubjetiva. De este modo queda abarcada la conducta humana como fundante y su manifestación en sociedad como su lado a analizar por el Derecho y, por último, cuando esta genera conflicto es captada por el Derecho, como fenómeno jurídico. Desde el punto de vista objetivo, dícese del conjunto de leyes, reglamentos y demás resoluciones, de carácter permanente y obligatorio, creadas por el Estado para la conservación del orden social.

Origen

Es de naturaleza controvertida, sobre el tema los autores se han orientado a varias posturas, entre ellas las de mayor aceptacion suelen ser las siguientes:
- El Derecho nace como una relación de fuerza entre personas desiguales, sea material o psíquicamente.
- El Derecho nace como reparación a una ofensa física o moral que una persona inflije a otra.
- El Derecho nace para regular la indemnización debida por el incumplimiento de una palabra dada. En general para regular los negocios jurídicos entre las personas.
- El derecho nace de la necesidad de regular las relaciones que surgen entre los distintos sujetos de derecho. A medida que las relaciones interpersonales se vuelven mas complejas el derecho lo va receptando.

Fuentes

Son el "alma" del Derecho, son fundamentos e ideas que ayudan al Derecho a realizar su fin. El Derecho Occidental (en el Sistema Romano Germanico o Sistema de Derecho continental) tiende a entender como fuentes las siguientes:
- La Constitución
- La Ley
- La Jurisprudencia
- La Costumbre
- Los Principios generales del derecho
- La Doctrina. Asimismo en el marco del Derecho internacional, el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, enumera como fuentes:
- Los tratados
- La costumbre internacional
- Los Principios generales del derecho
- Las opiniones de la doctrina
- Se reserva, a pedido de parte, la posibilidad de fallar "ex aequo et bono" (según lo bueno y lo equitativo).

Contenido

Tradicionalmente, el Derecho se ha dividido en las categorías de Derecho público y de Derecho privado. No obstante esta división ha sido ampliamente criticada y en la actualidad no tiene tanta fuerza, ante la aparición de parcelas del Ordenamiento jurídico en las que las diferencias entre lo público y lo privado no son tan evidentes. Uno de los exponentes de esta confusión es el Derecho laboral, en el que la relación privada entre trabajador y empleador se halla fuertemente intervenida por una normativa pública. Las diversas ramas jurídicas son las siguientes:
- Derecho administrativo
  - Derecho urbanístico
- Derecho ambiental
- Derecho civil
  - Derecho de las personas
  - Derecho de cosas
    - La propiedad
    - La posesión
    - El usufructo.
    - El uso y habitación
    - La servidumbre
  - Derecho de obligaciones
    - Obligaciones
    - Contratos
      - Arrendamiento
      - Compraventa
      - Compromiso
      - Depósito
      - Fianza
      - Hipoteca
      - Mandato
      - Permuta
      - Prenda
      - Préstamo
  - Derecho de sucesiones
    - El testamento
    - La sucesión intestada
    - La sucesión testada
  - Derecho nobiliario
  - Propiedad intelectual
    - Derechos de autor
    - Propiedad industrial
- Derecho de familia
  - Adopción
  - Curatela
  - Derecho de alimentos
  - Filiación
  - Tutela
  - Matrimonio
  - Separación, Nulidad y Divorcio
- Derecho económico
- Derecho informático
- Derecho fiscal
- Derecho laboral
  - Derecho sindical
  - Derecho de la seguridad social
- Derecho mercantil
  - Contrato mercantil
  - Derecho concursal
  - Derecho de sociedades
  - Títulos valores
- Derecho penal
  - Teoría del delito
  - Teoría de la pena
  - Delitos
  - Cooperación en materia penal
- Derecho político
  - Derecho constitucional
  - Ciencia política
- Derecho procesal
  - Derecho procesal administrativo
  - Derecho procesal civil
  - Derecho procesal laboral
  - Derecho procesal penal
- Filosofía del derecho
  - Teoría del derecho
  - Teoría de la justicia
  - Sociología del derecho
- Historia del derecho
  - Derecho romano
- Derechos animales

Véase también


- Abuso del derecho

Enlaces externos


- [http://www.administracion.es/portadas/perfiles/ciudadano/legislacion/index.html Legislación España].
- [http://infoleg.mecon.gov.ar/ Legislación de Argentina].
- [http://www.juridicas.unam.mx/ Información jurídica de México].
-
ja:法 (法学) simple:Law th:กฎหมาย

Retórica

El helenismo retórica significa técnica y arte de hablar bien, y es equivalente a la oratoria. Sus orígenes son griegos, y en la Grecia antigua la manera de hablar importaba tanto, si no más, como lo que se decía.

Definición

La retórica es a la vez la ciencia (en el sentido de estudio estructurado) y el arte (en el sentido de práctica que reposa sobre un saber demostrado) que se refiere a la acción del discurso sobre los espíritus. En principio, la retórica se ocupa de la lengua hablada, pero es evidente que sus aplicaciones han trascendido al discurso escrito, que es en cierta manera una transcripción limitada o imitación estrecha del discurso oral.

Historia de la retórica

La retórica, calificada por Roland Barthes de metalenguaje (discurso sobre el discurso), ha comportado numerosas prácticas presentes sucesiva o simultáneamente según las épocas. Nació como ciencia hacia el año 485 antes de Cristo en Grecia antigua cuando dos tiranos sicilianos, Hierón y Gelón, expropriaron numerosas tierras de ciudadanos de Siracusa por medio de mercenarios costeados por ellos. Los perjudicados se sublevaron democráticamente y quisieron volver al statu quo anterior, lo que les abocó a innumerables procesos legales para probar que eran propietarios de los terrenos arrebatados. Eso creó la necesidad de personajes que supiesen hablar bien ante la asamblea de jueces para poder defender los derechos de los antiguos ciudadanos a esas tierras. Esa elocuencia vino a transformarse rápidamente en objeto de enseñanza por parte de Empédocles de Agrigento, Córax y Tisias (a este último se le atribuye el primer manual de retórica) y dicha enseñanza se transmitió al Ática por comerciantes que comunicaban Siracusa y Atenas. La retórica demostró pronto su utilidad como instrumento político en el régimen democrático, en siglo V a. C., divulgada por profesores conocidos como sofistas, entre los cuales los más conocidos fueron Protágoras de Abdera, Gorgias e Isócrates, a los cuales se oponía Platón, quien distinguía dos tipos de retóricas. La retórica sofística, éticamente despreciable, está constituida por la logografía, que consiste en escribir no importa qué discurso y tiene por fin la verosimilitud y la ilusión. La retórica verdadera, en cambio, es llamada por él psiquegogía o formación de las almas por medio de la palabra. Para Platón, la esencia de la filosofía reposaba en la dialéctica: la razón y la discusión conducen poco a poco al descubrimiento de importantes verdades. Platón pensaba que los sofistas no se interesaban por la verdad, sino solamente por la manera de convencer, así que rechazó la palabra escrita y buscó la interlocución personal, ad hominem. El modo fundamental del discurso es el diálogo entre maestro y alumno. Dos diálogos de Platón se refieren precisamente a la retórica: el Gorgias y el Fedro. En el curso de la Antigüedad, los teóricos de la retórica (Anaxímenes, Aristóteles, Demetrio de Falero, Cicerón, Quintiliano, Hermágoras, Hermógenes y otros muchos) han ido efectuando poco a poco diferentes distinciones hasta concluir en el esquema siguiente: Invención: todo lo referente a la búsqueda de ideas y su desarrollo en función del tema por tratar y los destinatarios a afectar. Disposición: todo lo que concierne a la construcción del discurso, sus diferentes partes, sus transiciones etc... Elocución: todo lo referido a los procedimientos que tocan al estilo, los sonidos, los ritmos etc... Memoria: los medios de retener un texto previamente compuesto o de improvisar a partir de un repertorio de formas predefinidas. Acción: los medios para ejecutar un discurso: pronunciación, adaptación al momento y público concreto, como haría un actor. Por otra parte, es preciso notar que, desde la Antigüedad, la división en invención, disposición y elocución es un artificio: muy a menudo, el retórico es conducido a estudiar unos procedimientos que revelan simultáneamente numerosas categorías. Es así como el ethos, que concierne a la imagen que uno quiere dar del locutor, que se trata del autor mismo o de un personaje que pone en escena, el ethos pone en juego a la vez la invención, la disposición, la elocución y la acción. La retórica contemporánea ha prescindido del discurso oral, y por tanto la memoria y la acción, que le eran específicas, han perdido su importancia en favor de las otras disciplinas. Se considera actualmente que es útil para actores, abogados, psicólogos, políticos, publicitarios, escritores y vendedores. La invención, sola o conjuntamente con la disposición, es a menudo llamada argumentación; la elocución se subdivide, como habían determinado ya los teóricos de la Antigüedad, en un gran número de puntos de vista sobre el discurso a hacer (arte de la retórica) o sobre el discurso ya hecho (retórica como ciencia): sobre el vocabulario (registros de la lengua), sobre los ritmos y las sonoridades, sobre la forma y la estructura de las frases (sintaxis, parataxis, hipotaxis, tipo de progresión remática, periodo, estilo comático, etc...), sobre las microestructuras de composición, sobre las figuras o recursos estilísticos (tratado por la estilística)... Ernst Robert Curtius estudió el poderoso influjo que ejerció la retórica clásica sobre la literatura medieval, renacentista y barroca en su Literatura europea y Edad Media latina, traducido al castellano en 1955. La retórica clásica, compilada por filólogos como Heinrich Lausberg en los tres volúmenes de su Manual de retórica literaria. Fundamentos de una ciencia de la literatura, traducidos al castellano en 1984, ha pasado en la actualidad a renovarse con las aportaciones modernas de Chaïm Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca, que en 1958 publicaron un fundamental Tratado de la argumentación, traducido al castellano en 1994; la disciplina creada a raíz de este libro se denomina desde entonces Neorretórica o Retórica de la argumentación.

La Retórica en España

En 1541 se imprime en Alcalá de Henares la primera retórica en lengua castellana del fraile Jerónimo Miguel de Salinas; su originalidad deriva de que escribe en castellano con un aire muy didáctico, no de los contenidos, que son más bien decepcionantes. Muchas veces, parece que se cita a Salinas más por haber aparecido en una recopilación de tres manualitos de época que por otra cosa.
A esta obra le siguieron algunas más en castellano como el Arte de Rhetorica (Madrid, 1578) de Rodrigo Santayana y el Arte de Retórica (Alcalá, 1589) de Juan de Guzmán.
En general, el siglo XVI es el más caracterizado por la redacción de tratados de retórica en latín. Dentro de esto, encontramos dos vertientes principales: de un lado, las retóricas generales, como el De Ratione Dicendi de Juan Luis Vives; de otro lado, los tratados de retórica eclesiástica, los más numerosos e innovadores, entre los que se debe destacar Ecclesiasticae Rhetoricae sive De Ratione Concionandi libri VI (Lisboa, 1575), de fray Luis de Granada, auténtica obra cumbre de la teoría retórica del Renacimiento.
No es el único. La España de esta época destaca precisamente por la fecundidad de su producción. Valgan unos cuantos ejemplos (y son muy pocos): De ratione dicendi (Alcalá, 1548), de Alfonso García Matamoros; Institutiones Oratoriae (Valencia, 1552), de Pedro Juan Nuñez; Rhetoricorum libri III (Amberes, 1569), de Benito Arias Montano...

Enlaces externos


- [http://retorica.librodenotas.com/ Retórica en español]
- [http://www.angelfire.com/de/hispania/ Archivo de filología española] Categoría: Literatura ja:修辞技法

Esparta

Esparta (en griego Σπρατη [Esparta]), o Lacedemonia (en griego Λακεδαιμων [Lakedaimon]) era una ciudad-estado de la antigua Grecia situada en la península del Peloponeso a orillas del río Eurotas. Fue la capital de Laconia y una de las polis griegas más importantes junto con Atenas y Tebas. Tebas

Historia

Orígenes

La ciudad fue fundada tras la conquista de la llanura de Mesenia por los habitantes de la vecina Laconia (730 adC-710 adC). Después del periodo aqueo, Esparta se convierte en una ciudad doria. Según la leyenda, sólo hubo una gran invasión doria, dirigida por un tal Aristodemo, ochenta años después de la caída de Troya. En realidad, parece claro que se dio una serie de incursiones sucesivas. La Esparta doria no se convirtió enseguida en la gran ciudad que luego llegaría a ser. Al principio estuvo minada por disensiones internas. Las reformas de Licurgo en el siglo VII adC son un verdadero punto de inflexión en la historia de la ciudad: a partir de entonces todo se encaminará a reforzar su poderío militar y Esparta se convertirá en la ciudad hoplita por excelencia. hoplita Esparta sometió a la totalidad de Laconia: comenzó por conquistar toda la vega del Eurotas para, a continuación, rechazar a los de Argos y asegurarse toda la región. La segunda etapa consistió en la anexión de Mesenia. En este momento, Esparta es ya la ciudad más poderosa del área, con la Arcadia y Argos como únicos rivales. A mediados del siglo VI adC Esparta somete también las ciudades de Arcadia y posteriormente Argos. Todas ellas se verán forzadas a firmar pactos leoninos. En el año 506 adC Cleómenes I utiliza sus alianzas para organizar una expedición que reúne, según Heródoto (V, 74), a “todo el Peloponeso”. En esta ocasión tiene lugar la primera crisis: Cleómenes alistó el ejército sin explicar sus objetivos, ni geográficos ni políticos. Esto nada tenía de excepcional, pero cuando en Eleusis los corintios cayeron en la cuenta de que se trataba de marchar contra Atenas y derrocar a los pisistrátidas (descendientes del tirano Pisístrato), dieron media vuelta, seguidos por el otro rey espartano, Demarato. Es lo que se conoce como “divorcio de Eleusis”. A fin de no reincidir en el mismo fracaso, Esparta convocó entonces una cumbre con sus aliados, probablemente en el 505 adC, para discutir una nueva intervención en Atenas, esta vez con el propósito de reponer a Hipias. Sin embargo, tuvo que renunciar ante la firme oposición aliada. Podemos situar en este encuentro el nacimiento formal de la Liga del Peloponeso. Fortalecida con dicha Liga y apoyada en su poderoso ejército, a comienzos del siglo V adC. Esparta se encuentra sin rival en todo el Peloponeso

Guerras médicas

En el siglo VI adC, Esparta se había interesado por el Asia Menor, entre otras cosas suscribiendo una alianza con Creso, rey de Lidia. Al comienzo del reinado de Cleómenes I, sin embargo, se mostrará más aislacionista, rechazando apoyar, en el 499 adC, la revuelta de las ciudades de Jonia contra los medos (persas), para centrarse en consolidar su propio imperio del Peloponeso. En 491 adC, cuando Cleómenes logra desembarazarse de Demarato, las cosas cambiarán. Los espartanos arrojaron a un pozo a los emisarios de Darío I, llegados para reclamar la tierra y el agua, acto simbólico de aceptación de la hegemonía universal de los aqueménidas, y despacharon refuerzos a los atenienses (refuerzos que llegaron a Maratón demasiado tarde para participar en la gran victoria griega). En el año 481 adC, cuando Jerjes reclama de nuevo la tierra y el agua a todas las ciudades griegas, exceptuando a Atenas y Esparta, es naturalmente a ésta última a la que se le confía encabezar la liga panhelénica, incluyendo la flota pese a la hegemonía marítima de Atenas. Tras haber renunciado a defender Tesalia, los espartanos, mandados por su rey Leónidas, defendieron valerosamente el desfiladero de las Termópilas, retrasando notablemente el avance de los persas y permitiendo a la flota replegarse hacia Salamina. En contrapartida, la total victoria de Salamina fue obra de los atenienses, quienes casi hubieron de recurrir al chantaje para forzar la batalla en el estrecho, siendo así que el navarca –almirante- espartano de la flota, Euribíades, deseaba replegarse al istmo de Corinto En el 479 adC, las victorias de Platea y Micala se lograron bajo el mando espartano. El rey Leotíquidas II recibió la misión de destruir el puente de barcas construido por los persas sobre el Bósforo, con el fin de dificultar su retirada, pero una tempestad se encargó por él del trabajo. Con el restablecimiento de la paz, Esparta propone abandonar a su suerte las ciudades jonias, demasiado lejanas, pero tropieza con la oposición de Atenas, lo mismo que en su sugerencia de expulsar de la anfictionía de Delfos a las ciudades culpables de “medismo” o alianza con los persas: es decir, las de Tesalia

Guerra del Peloponeso

Apenas terminadas las guerras médicas, Esparta se inquietó por el creciente poderío de Atenas, enardecida ésta por sus victorias contra los persas. Presionada por Egina y Corinto, Esparta prohibió a Atenas reconstruir sus murallas, destruidas por los persas. Esto no impidió a Atenas abandonar la Liga Panhelénica para fundar la Liga de Delos. Esparta no llegó a desencadenar una guerra y las relaciones se mantuvieron estables hasta el 462 adC, año en el que desdeñó y envió de vuelta un contingente ateniense dirigido por Cimón, que había acudido a socorrerla en plena revuelta de los ilotas. Esto supuso la ruptura, sellada con la condena al ostracismo del espartófilo Cimón por sus compatriotas de Atenas. Las hostilidades propiamente dichas comenzaron en el 457 adC, a requerimientos de Corinto. Tras una serie de victorias y derrotas para ambos bandos, se alcanza una paz inestable que durará cinco años. En el 446 adC la revuelta de Megara y Eubea reaviva el conflicto. Esparta, a la cabeza de las ciudades coaligadas, arrasa el Ática. El propio rey espartano Pleistoanax fue acusado de corrupción por no haber proseguido la ofensiva y condenado al exilio. En el 433 adC, por último, el asunto de Corcira da lugar al inicio de la Guerra del Peloponeso. Corcira La guerra se prolonga demasiado. Pericles decide abandonar el Ática al pillaje sistemático de los espartanos, acogiendo a la población dentro de los Largos Muros, que unen Atenas con su puerto, El Pireo. En el 425 adC se produce la humillante derrota de Esfacteria, donde 120 Iguales (ver más abajo), pertenecientes en su mayor parte a las grandes familias de Esparta, son capturados en un islote. La ciudad tendrá que rendir la flota para recuperar a sus hoplitas. El golpe es traumático: es la primera vez que se ve a los Iguales rendirse en vez de combatir hasta la muerte. En el 421 se firma en Nicias una paz largo tiempo anhelada. Pese a todo, las tensiones permanecen. Esparta y Atenas chocan nuevamente en el 418 adC por una disputa territorial en Mantinea. Atenas decide que Esparta ha roto los tratados y la guerra recomienza en el 415 adC. Los atenienses organizan una expedición contra Sicilia que termina en desastre. La revuelta de las ciudades jonias de la Liga de Delos permite a Esparta imponerse en el campo de batalla. En el 404 adC una Atenas sitiada termina por capitular. Esparta obliga a Atenas a acortar los Largos Muros en diez estadios (algo menos de dos kilómetros) por cada extremo, y a unirse a la Liga del Peloponeso. Los espartanos, sin embargo, titubean respecto al sistema de gobierno que impondrán a la ciudad. Todo el mundo está de acuerdo en la necesidad de poner fin a la democracia, pero se duda entre una oligarquía radical bajo tutela espartana y otra más moderada, sin guarnición espartana para sostenerla. El general Lisandro, gran artífice de la victoria sobre Atenas, impone el gobierno de los Treinta Tiranos, pero el otro rey, Pausanias, permite enseguida el derrocamiento y huida de los Treinta y de sus partidarios, y apoya en cambio a los oligarcas moderados que se han quedado en Atenas. Con todo, a su regreso a Esparta Pausanias será juzgado, y ocho años después de su absolución, se verá condenado cuando Atenas vuelva a tomar las armas contra Esparta.

El imperialismo espartano del siglo IV adC

Esparta se había lanzado a la Guerra del Peloponeso bajo la bandera de la libertad y de la autonomía de las ciudades, amenazadas por el imperialismo ateniense. Pero, tras haber vencido, hará ella otro tanto: impone tributos, gobernantes títeres e incluso guarniciones. A partir del 413 adC, Tucídides la describe como la potencia que “ejerce sola desde ahora la hegemonía sobre toda Grecia” (VIII, 2, 4). Esparta cambia en consecuencia de política ante Persia, haciéndose la portavoz del panhelenismo. En primer lugar, se produce la expedición de los Diez Mil narrada por Jenofonte en la Anábasis, derrotada en el 401 adC. En el 396 adC, el rey Agesilao II es enviado a derrocar a Tisafernes, sátrapa de Caria, y proteger a las ciudades griegas. Los sueños imperiales de Agesilao terminan rápidamente, porque se le convoca de vuelta a causa de los acontecimientos en Grecia: Atenas, Tebas, Argos y otras ciudades se han rebelado contra Esparta. Es el inicio de la Guerra de Corinto. La coalición es derrotada en Coronea y Nemea (394 adC), pero Esparta pierde su presente hegemonía marítima. Entre tanto, los persas se lanzan a una contraofensiva y Atenas reconstruye sus Largos Muros. Bajo la amenaza, Esparta termina por firmar la paz de Antalcidas, tanto con los griegos como con los persas (386 adC). Esta paz, protegida por el Gran Rey persa, permite en realidad a Esparta continuar su política imperialista con la excusa de proteger la autonomía de las ciudades más pequeñas. Esparta obliga a Argos a conceder a Corinto su independencia, e incluso a Olinto a respetar la autonomía de sus ciudades de la Calcídica. En el 378 adC, sin embargo, el conflicto vuelve a aparecer tras una razia espartana contra El Pireo. Concluye con la paz entre Atenas y Esparta (371 adC), preocupadas ambas por los avances de Tebas. Esparta lanza de inmediato un ataque contra la ciudad beocia que termina en el desastre de Leuctra. El general tebano Epaminondas destroza el ejército espartano comandado por Cleombroto y organiza una poderosa ofensiva contra Esparta. Ésta se verá obligada a reclutar a numerosos ilotas a fin de proteger la ciudad. Es el final de la hegemonía espartana.

Declive del poder espartano

La hegemonía espartana fue clara entre el 403 adC y el 371 adC. Tras la batalla de Leuctra no solamente perdió Esparta dicha hegemonía, sino también la mayor parte de Mesenia y la Liga del Peloponeso, que quedó disuelta. La irrupción de Macedonia en la arena política griega tampoco mejorará las cosas. En el 330 adC el rey Agis III ataca a Antípater, lugarteniente de Alejandro Magno, a la cabeza de una coalición peloponesa, pero es vencido y muerto en la batalla de Megalópolis. Durante la Guerra Lamiana (a la muerte de Alejandro, en el 323 adC), Esparta se halla demasiado débil para participar. La debilidad de Esparta permitirá medrar a la Liga Aquea, mientras que las revoluciones de Agis IV y Cleómenes III minan las instituciones de la ciudad. Éste último se enfrenta con algún éxito a los aqueos, pero la intervención macedonia de Antígono III supondrá la terrible derrota de Selasia, que conduce a la toma de Esparta. En el 207 adC llega al trono Nabis, que poco después se convertirá en tirano de Esparta y reiniciará la guerra contra los aqueos. En el 205 adC Esparta se alía con Roma, modificando de raíz el equilibrio de fuerzas en la región. Los aqueos se apresuran a firmar también tratados con Roma, enemistada por entonces con Macedonia. En el 197 adC Roma, en alianza con las demás ciudades griegas, se vuelve contra Esparta, que se ve obligada a firmar la paz en el 195 adC. Pierde con ello una parte importante de su territorio, el derecho a reclutar periecos, su puerto (en Giteo) y casi toda su flota. En el 192 adC la Liga Aquea obliga a Esparta a ingresar en sus filas. Los espartanos se ven forzados a derruir sus muros (los primeros de su historia, que Nabis había mandado edificar), libertar a los ilotas, abolir la “agogé” o educación específicamente espartana, etc. Se crea una situación de gran inestabilidad social que no se calmará hasta el 180 adC, cuando quedan sin efecto las prohibiciones y regresan los exiliados. Las tensiones con la Liga Aquea, sin embargo, no han terminado. En el 148 adC los aqueos atacan y derrotan a Esparta. Roma interviene, exigiendo que Esparta y Corinto queden separadas de la Acaya. Los aqueos, furiosos, retomaron las armas, pero fueron aplastados por Roma en el 146 adC. Esparta se hallaba en teoría en el bando vencedor, pero en la práctica perdió sus ciudades periecas, que formaron por su cuenta la koinonía (alianza) de los Lacedemonios. Esparta no era ya más que una ciudad de segundo orden, autónoma pero aislada, muy lejos de su esplendor de antaño.

La dominación romana

Durante la dominación romana, ya sin ambiciones militares ni políticas, Esparta se concentró en lo que tenía de más específico: la educación espartana. Ésta se endurece, atrayendo a los “turistas”, ávidos de ritos violentos y extraños. De este modo, los combates rituales que tradicionalmente se habían disputado en el santuario de Artemisa Ortia, bajo la dominación romana pasan a convertirse en la “dimastígosis”: los niños son flagelados, en ocasiones hasta la muerte. Cicerón lo relata en las Tusculanas (II, 34): la multitud que acude al espectáculo es tan numerosa que se hace necesario construir un anfiteatro delante del templo para acogerla. Este espectáculo atraerá turistas hasta el siglo IV de nuestra era, como lo testimonia Libanio (Discursos, I, 23). Esparta fue saqueada por los hérulos en el 267, y definitivamente arrasada por Alarico I, rey de los visigodos, en el 395. Los bizantinos edificarían luego la ciudad de Lacedemonia sobre las ruinas de la antigua Esparta.

Organización social

Población

En el siglo V adC, los espartanos propiamente dichos, los “Iguales”, representan una pequeña parte de la población global de la ciudad. En el 480 adC, el rey Demarato estima el número de hoplitas movilizables en algo menos de 8.000 (Heródoto, VII, 234). Este número caerá a lo largo del siglo V adC, principalmente a causa del terremoto del 464 adC que, según Plutarco (Cimón, 16, 4-5), destruyó el gimnasio, matando a toda la efebía de Esparta, así como a la revuelta de los ilotas, que supuso diez años de guerrilla. Así, cuando la batalla de Leuctra (371 adC), no había más que 1.200 hoplitas movilizables, de los cuales 400 murieron durante el combate. El número de los periecos era superior al de los Iguales. Se puede estimar que había unas cien aglomeraciones de periecos, pues dice Estrabón que Esparta era conocida como “la ciudad de las cien villas”. Los ilotas (o siervos) pueden calcularse entre 150.000 y 200.000. De acuerdo con Tucídides, se trataba del grupo servil más numeroso de Grecia.

Los ciudadanos

Los únicos que poseían derechos políticos eran los espartanos propiamente dichos, llamados “astoi” o “ciudadanos” (término más aristocrático que el de “polités”, habitual en otras ciudades griegas). También se les conocía como “Homoioi” (“Pares” o “Iguales”). Al parecer, no todos los espartanos fueron “Iguales”. Existía un cierto número de ciudadanos considerados cobardes en el combate, a los que los historiadores denominan con el término latino de “tresantes” (“los temblorosos”). Según Heródoto, Jenofonte, Plutarco y Tucídides, a los “temblorosos” se les sometía a toda clase de desprecios y vejaciones: obligación de pagar el impuesto de soltería, expulsión de los equipos de pelota, de los coros, de las comidas en común, etc. Su estado de marginación era casi tan absoluto como el de los ilotas, con la excepción de que ellos sí podían acceder a los lugares públicos (siempre en los últimos puestos) y que les estaba permitido redimir su deshonra mediante actos de valor en la guerra. Un auténtico espartano debía ser hijo de padres espartanos, haber recibido la educación espartana, hacer sus comidas junto a los demás ciudadanos en los comedores públicos y poseer una propiedad suficiente como para permitirle sufragar los gastos de su ciudadanía. El nombre de “Homoioi” (“Iguales”) es testimonio, según Tucídides, del hecho de que en Esparta “se ha instaurado la máxima igualdad entre el estilo de vida de los acomodados y el de la masa” (I, 6, 4): todos llevan una vida en común y austera.

Los no ciudadanos: ilotas y periecos

Los ilotas son los campesinos de Esparta. Su estatus se crea con la reforma de Licurgo. No son estrictamente esclavos, sino siervos: están adscritos a la propiedad que cultivan, pueden casarse y tener hijos y se quedan con los frutos de su trabajo una vez deducida la renta que corresponde al titular de la hacienda. De modo excepcional, los ilotas podían ser reclutados para el ejército y liberados luego. Mucho más numerosos que los ciudadanos, la reforma de Licurgo les dejó por completo al margen de la vida social. Los “Iguales”, que temían su rebelión, les declaraban solemnemente la guerra cada año, les humillaban y aterrorizaban (ver "Krypteia"). También los periecos (habitantes de la periferia), el tercer grupo social de Esparta, son mantenidos al margen del cuerpo cívico por la reforma de Licurgo, que les niega cualquier derecho político. Aunque libres, jamás participan en las decisiones. Poseen el monopolio del comercio y comparten el de la industria y la artesanía con los ilotas. Entre los periecos hay también campesinos, reducidos a cultivar los terrenos menos productivos.

La educación espartana

La educación espartana (“agogé”), sistema educativo introducido a partir de Licurgo, se caracteriza por ser obligatoria, colectiva, pública y destinada en principio a los hijos de los ciudadanos, aunque parece que en ocasiones se debió admitir a ilotas o periecos, y los hijos de un ateniense como Jenofonte se educaron en Esparta. Esparta practicaba una rígida eugenesia. Nada más nacer, el niño espartano era examinado por una comisión de ancianos en el "Lesjé" (“Pórtico”), para determinar si era hermoso y bien formado. En caso contrario se le consideraba una boca inútil y una carga para la ciudad. En consecuencia, se le conducía al "Apótetas" (lugar de abandono), al pie del monte Taigeto, donde se le arrojaba a un barranco. De ser aprobado, le asignaban uno de los 9.000 lotes de tierra disponibles para los ciudadanos y lo confiaban a su familia para que lo criara, siempre con miras a endurecerlo y prepararlo para su futura vida de soldado. A los siete años (o a los cinco, según Plutarco) se arrancaba a los niños de su entorno familiar y pasaban a vivir en grupo, bajo el control de un magistrado especial, en condiciones paramilitares. A partir de entonces, y hasta los veinte años, la educación se caracterizaba por su extrema dureza, encaminada a crear soldados obedientes, eficaces y apegados al bien de la ciudad, más que a su propio bienestar o a su gloria personal (ésta última, el ideal de los tiempos homéricos). Los muchachos deben ir descalzos, sólo se les proporciona una túnica al año y ningún manto y, sometidos a una subalimentación crónica, se les fuerza a buscarse su propio sustento mediante el robo. Las disciplinas académicas se centran en los ejercicios físicos y el atletismo (los espartanos sobresalieron regularmente en los Juegos Olímpicos), la música, la danza y los rudimentos de la lectura y escritura. Por lo que a la educación de las niñas se refiere, se encaminaba a crear madres fuertes y sanas, aptas para engendrar hijos vigorosos. Por ello, insistía igualmente en la educación física, así como en la represión sistemática de los sentimientos personales en aras del bien de la ciudad. Contra lo que pueda parecer, la dureza de la educación espartana no estuvo, en realidad, en función de las necesidades bélicas de la población. Se fue incrementando con el paso de los siglos y, como puede verse más arriba, el máximo grado de violencia e irracionalidad se alcanzó precisamente bajo la "Pax Romana", cuando Esparta no era ya sino un burgo sin importancia alguna.

Sistema Político

El sistema político espartano, así como el educativo, se atribuyen al mítico Licurgo en el siglo VII adC (aunque Plutarco lo sitúa entre el IX y el VIII adC). Era éste tío y regente del rey Leobotas de Esparta. Habiendo consultado en Delfos a la Pitia, fue llamado por ésta "dios más que hombre" y recibió un oráculo aprobatorio para la futura constitución de la ciudad, la "Gran Retra", al parecer muy inspirada en la legislación cretense. La Gran Retra fue probablemente no escrita y debió elaborarse a lo largo de las Guerras Mesenias, que hicieron entrar en crisis a la aristocracia y a la ciudad entera. A fin de garantizar su subsistencia se instituyó la “eunomía” o igualdad de todos ante la ley, con el propósito de eliminar privilegios y descontentos. Pero, a diferencia de Atenas, la eunomía espartana era sinónimo de una enorme disciplina. Todos los miembros de la ciudad hubieron de hacer sacrificios: la corona, la aristocracia y el pueblo. El sistema de Licurgo busca una simbiosis en la que coexisten los diversos sistemas políticos conocidos en el ámbito griego: la monarquía (hay dos reyes), la oligarquía (se establece una “gerusía” o consejo de ancianos), la tiranía (con el consejo de gobierno de los “éforos”) y la democracia (hay una asamblea popular).

La eunomía

Resulta evidente que la crisis del siglo VII adC no podía ser resuelta más que mediante la creación de un ejército de hoplitas que sucediera a los guerreros a caballo o en carros. Y es la aparición de la clase de ciudadanos que lo forman, a través de la absorción de la aristocracia terrateniente por la masa popular, lo que da lugar a la “eunomía” (“buena ley”). Dicha absorción se llevará hasta el extremo, a fin de crear la igualdad total. Los aristócratas renuncian totalmente a sus privilegios: en el siglo VI adC, la ciudadanía de Esparta cuenta con entre 7.000 y 8.000 Homoioi (“Iguales”). La aristocracia terrateniente renuncia a sus propiedades para ponerlas en común. Cada cual recibe un lote (“klerós”, “lote-heredad”) equivalente e inalienable: no se puede vender ni hipotecar. Su cultivo se encomienda a los siervos del Estado (los ilotas), que entregan las rentas en especie al propietario para que sostenga a su familia, pero sin que se pueda enriquecer. Los ciudadanos tienen prohibido el comercio; de este modo, todo el mundo está plenamente disponible para la guerra, única actividad verdaderamente cívica y en la que se centra el proceso educativo, igual para todos. La igualdad, por último, se extiende al ámbito político, puesto que todos participan en la asamblea.

La asamblea

Es ésta la reunión de todos los iguales, convocados en fechas fijas. Corresponde a la asamblea aprobar o no las propuestas de los éforos (aunque sin debatirlas, pues parece que ningún ciudadano toma la palabra), ya sea por aclamación o, más raramente, por desplazamiento de los votantes. También la gerusía le somete sus proyectos, aunque el voto de la asamblea no es vinculante y los ancianos pueden considerar que el pueblo se ha equivocado. Por último, correspondía a la asamblea elegir a los éforos y a los gerontes por un sistema que Aristóteles consideraba pueril: unos cuantos magistrados, desde un lugar cerrado, medían la intensidad de las aclamaciones que recibía cada candidato. En realidad, el funcionamiento de la asamblea en Esparta nos es poco conocido: se ignora, por ejemplo, si estaba permitido que cualquier ciudadano tomara la palabra para proponer una ley o enmienda, o si en definitiva la única misión de la asamblea era elegir a éforos y gerontes. En opinión de Aristóteles, la asamblea tenía un poder tan limitado que ni siquiera la menciona como elemento democrático dentro del régimen político espartano.

Los reyes

Al menos desde la reforma de Licurgo, en el siglo VIII adC, Esparta cuenta con dos reyes, uno perteneciente a la dinastía de los Agíadas y el otro a la de los Europóntidas, enraizadas ambas –según la leyenda- en dos gemelos descendientes de Heracles. Los miembros de ambas familias no podían contraer matrimonio entre sí y sus tumbas se hallaban en lugares distintos. Ambos reyes tenían igual rango. El poder real se transmitía al “más próximo descendiente del más próximo ostentador del poder más cercano a la realeza” (Pierre Carlier, La royauté en Grèce avant Alexandre (La realeza en Grecia antes de Alejandro), AECR, 1984), es decir, que el hijo pasa por delante del hermano, y que aun existiendo el derecho de primogenitura, el hijo nacido cuando el padre es ya rey tiene prioridad sobre aquellos nacidos antes de su advenimiento al trono. En cualquier caso, parece que los espartanos interpretaban con flexibilidad estas normas sucesorias. Los poderes de los reyes eran esencialmente militares y religiosos. Al principio, los monarcas podían hacer la guerra al país que desearan, siendo sus decisiones colegiadas. A partir del 506 adC, fecha del famoso “divorcio de Eleusis”, los reyes harán sus campañas por separado. En el siglo V adC parece que es ya la asamblea la que vota la guerra y los éforos quienes deciden sobre la movilización. El rey, quienquiera que sea, es siempre el “hegemón” o comandante en jefe durante las campañas militares; tiene autoridad sobre los demás generales, puede acordar treguas y combate en primera línea en el ala derecha, protegido por su guardia de honor de cien hombres, los “Hippeis”.

La gerusía

La gerusía o consejo de ancianos estaba constituida por los dos reyes y por otros veintiocho hombres mayores de sesenta años, elegidos por aclamación de la asamblea tras presentar su candidatura. Elegidos por su sensatez y capacidad militar, la mayoría de los gerontes pertenecían a las grandes familias de Esparta, pese a que, en teoría, cualquier ciudadano, aun sin fortuna o rango elevado, podía presentarse al cargo. El papel político de la gerusía era de gran importancia y no rendía cuentas a nadie. Parece que a ella le correspondía el monopolio de la propuesta y elaboración de nuevas leyes, estaba encargada de gestionar todos los asuntos de política interna y tenía competencia para juzgar a los reyes. También poseía, en la práctica, el derecho de veto sobre las decisiones de la asamblea, aunque hasta el siglo III adC no se conoce ningún caso en el que lo hiciera efectivo. Los gerontes constituían también una especie de tribunal supremo que juzgaba los delitos y podía imponer la pena de muerte o la pérdida de los derechos cívicos.

Los éforos

Los éforos (“supervisores”), preexistentes a la reforma de Licurgo, formaban un colegio de cinco magistrados elegidos por la asamblea para un mandato anual. Su rango era similar al de los reyes, de los que constituían un auténtico contrapoder. No eran reelegibles y, al término de su mandato, debían someterse a una rendición de cuentas si así lo exigían sus sucesores. En este caso podían ser condenados incluso a la pena de muerte. El colegio de los éforos fue lo más parecido a un poder ejecutivo moderno que llegó a conocer la antigua Grecia. Como su nombre indica, estaban encargados de supervisar a los reyes y al resto de los habitantes de la ciudad, llegando su autoridad al mismo aspecto físico de las personas. Ellos eran quienes vigilaban el respeto a las tradiciones, imponían sanciones y penas de prisión (incluso a los mismos reyes) y podían ordenar ejecuciones (a veces extrajudiciales, como las de los ilotas durante la krypteia). También se hacían cargo de los asuntos exteriores, ejecutando las decisiones de la asamblea (presidida por ellos), ordenando movilizaciones y tomando cualquier decisión urgente que fuera necesaria. Uno de los éforos era el “epónimo”, es decir, daba su nombre al año, aunque se desconoce la forma en que se le escogía. Los nombres de los otros aparecían detrás en los documentos oficiales, por orden alfabético. El poder de los éforos fue tan amplio que Aristóteles lo equipara al de los tiranos. En realidad, su función teórica era la de representar al pueblo y, de hecho, Cicerón les compara en La República a los tribunos de la plebe. Todos los meses los reyes juraban respetar las leyes, mientras que los éforos juraban defender el poder real pero a su vez lideraban a las polis.

La religión en Esparta

La religión ocupa en Esparta un lugar más importante que en otros lugares de Grecia. Así lo atestigua el gran número de templos y santuarios: 43 templos de divinidades, 22 templos de héroes, no menos de quince estatuas de dioses y cuatro altares, a lo que hay que añadir numerosos monumentos funerarios urbanos. Llama la atención la importancia que adquieren entre los espartanos las divinidades femeninas, particularmente Atenea bajo gran número de epíclesis o advocaciones. Entre los dioses masculinos es Apolo al que se le rinde un culto particular y está presente en todas las grandes fiestas de la ciudad. Es notable también el culto tributado a los héroes de la Guerra de Troya: Aquiles, por encima de todos, pero también Agamenón, Casandra (bajo el nombre de Alejandra, Clitemnestra, Menelao e incluso Helena. Los Dioscuros Cástor y Pólux, gemelos de Zeus, de los que la tradición afirma que nacieron en Esparta, tienen también un vínculo particular con los reyes. Heracles, por su parte, es una especie de héroe nacional espartano, venerado de modo especial por los jóvenes.

Fuentes textuales


- Pseudo-Apolodoro
- Ateneo: Deipnosofistas (citas de Mirón de Priene y Filarcos)
- Diodoro de Sicilia: Biblioteca histórica
- Elieno: Historia variada
- Heródoto: Historia
- Yacimiento arqueológico de Oxirrinco: Historias Helénicas
- Líricos espartanos: Tirteo, Alcmán
- Pausanias (geógrafo), Descripción de Grecia, Libro III (Laconia)
- Platón: La República (VIII); Las leyes (III)
- Plutarco: Vidas paralelas (Agis, Agesilao, Cleómenes, Licurgo, Lisandro, Pericles, etc.); Moralia
- Polibio: Historia
- Tucídides: Historia de la guerra del Peloponeso
- Estrabón: Geografía (VIII)
- Jenofonte: La República de los lacedemonios, Agesilao, Anábasis, Helénicas

Bibliografía


- CARTLEDGE, Paul: Sparta and Lakonia. A Regional History 1300-362 B.C., segunda ed., Londres/Nueva York, Routledge, 2002.
- CHRIMES, K.T.: Ancient Sparta, Mánchester, 1949
- JANNI, P., La cultura di Sparta arcaica, Ricerche, II, Roma, 1970.
- LEVI, Mario A.: Quatro studi spartani e altri scritti..., Milán, 1967
- LÉVY, Edmond: Sparte : histoire politique et sociale jusqu’à la conquête romaine, Seuil, col. « Points Histoire », París, 2003
- MICHELL, H. Sparta, Cambridge, 1964
- RAWSON, Elizabeth: The Spartan Tradition in European Thought, Oxford, 1969
- Para un repertorio bibliográfico más amplio puede consultarse esta [http://www.csun.edu/~hcfll004/spartbib.html Bibliografía general sobre Esparta] en varios idiomas. Categoría:Grecia Antigua Categoría:Esparta ja:スパルタ

Filipo II

Durante muchos años Macedonia fue una zona inestable, cuyos reyes se asesinaban unos a otros para conseguir el poder sobre todas las tribus. Hasta que llegó un nuevo rey, un joven de veintidós años llamado Filipo, y con él, el comienzo de una gran historia y de un gran Imperio. Filipo impuso el poder sobre los demás y consiguió que su pueblo sacara partido de su ventajosa posición geográfica. Las hazañas de Filipo son grandiosas pero en realidad no son sino la apertura de un camino de gloria que recorrería su hijo Alejandro Magno.

Filipo rey

En el año 356 adC subió al trono de Macedonia el joven Filipo de veintidós años, con el nombre de Filipo II. De él se dice que era un excelente jinete, gran nadador y un soldado muy sufrido en campaña. De maneras afables, conversación animada y gusto por los festines. Se había casado con Olimpia, princesa de Epiro, y tenía un hijo, Alejandro, que sería conocido más tarde como Alejandro Magno. Filipo había pasado tres años en Tebas en calidad de rehén y allí había aprovechado bien el tiempo, estudiando de cerca los ejércitos griegos y su política. Allí se había dado cuenta de que la nueva táctica de la ruptura que se enseñaba a los soldados, basada íntegramente en la falange, podía mejorarse, y mucho. En el campo político se dio cuenta de que Tebas ya no era la ciudad fuerte ante Atenas, que se debilitaba y dejaría de dominar. Pensó que tal vez él y Macedonia podrían ser los nuevos dominantes, como así sucedió. La idea de este rey era llegar a la unidad política de todos los pueblos griegos bajo su mando.

El ejército

Su primer cometido fue organizar un buen ejército, competente, disciplinado y numeroso, capaz de enfrentarse con los más grandes pueblos de aquel mundo conocido, capaz de dominarlo, como lo hizo, a lo largo de dos siglos. Filipo preparó el ejército no con mercenarios, sino con sus súbditos, para el posterior triunfo de Alejandro Magno, de la misma manera que Cayo Mario preparó en Roma el ejército que haría triunfar a César. El biógrafo griego Plutarco (c. 46-125) escribiría siglos más tarde esta coincidencia en su gran obra Vidas paralelas. El rey proporcionaba las armas:
- casco
- coraza de cuero
- escudo pequeño y redondeado
- espada corta
- lanza de 6 metros y medio, llamada sarissa. Era famosa esta lanza, la más larga y pesada que se conoce de la antigüedad. Se componía de:
- caballería pesada (formada por la nobleza). Anteriormente los reyes macedonios poseían una tropa de jinetes nobles que formaban su escolta, llamados hetairoi (compañeros). Filipo organizó a su modo esa caballería y les dio a todos las mismas armas: coraza metálica, jabalina y sable. Eran en total 800 hombres, y su especialidad era la carga frontal.
- caballeria ligera. Era la encargada de iniciar el combate y apoyar a la falange atacando los flancos enemigos.
- infantería (formada por la masa del pueblo).
- falange (donde estaban los hombres más robustos). Estaba formada por guerreros armados con lanzas, que entraban en combate de forma frontal y sin separar las líneas. Al principio este ejército lo componían 10.000 soldados. Poco a poco fue engrosando en número y alcanzó los 30.000 efectivos. Llegó a ser muy superior a todos los demás ejércitos de los distintos pueblos griegos, siendo no sólo superior en número de contingentes, sino en un aspecto fundamenal como era la organización y la disciplina. Filipo sabía que los griegos se habían ido relajando en sus costumbres y por tanto trató de corregir los fallos y errores. Los soldados griegos temían las grandes marchas, nunca se ponían en campaña si no era primavera, llevaban muchos carros y sirvientes consigo, lo que hacía que se llenaran los campos y retrasaran las marchas. Desde un principio, Filipo obligó a sus soldados a caminar 50 km diarios llevando sus armas e impedimentas, prohibió llevar vehículos y sólo consintió un sirviente por cada 10 hombres y uno también para cada jinete. Además hizo campañas en invierno. Era muy rígido y contaba con la disciplina por encima de todo. Para la lucha en el campo de batalla se colocaban en falange, que era la masa regular. La falange no era un invento de Filipo, ya existía entre los griegos, pero él supo perfeccionarla. La falange macedonia constaba de 16 filas de hombres armados con la sarissa. Los de las 6 primeras filas sostenían con las dos manos la lanza tendida en dirección al enemigo. Por delante de ellos iban asomando las lanzas de las filas de los que estaban detrás, de manera que la formación quedaba así:
- En la primera fila la lanza o sarissa avanzaba 6 metros (6 y medio, a veces).
- La segunda fila sobrepasaba su lanza en 5 metros a la primera.
- La tercera sobrepasaba en 4 metros.
- La cuarta sobrepasaba en 3 metros.
- La quinta en 2 metros.
- La sexta en 1 metro. Las últimas filas sostenían su lanza hacia arriba, se mantenían a la expectativa y cubrían bajas. En caso necesario, las ocho últimas filas hacían frente al lado opuesto, volviendo la espalda a sus compañeros. Entonces se formaba una agrupación impenetrable. La falange era una masa pesada, de movimientos lentos, que sólo podía maniobrar en llano. Para movimientos rápidos, escalar alturas y atrincheramientos, Filipo contaba con infantes que llevaban un escudo pequeño y armas ligeras. Otra cuestión de la que se ocupó el rey fue de la maquinaria de guerra que llegó a ser la más completa que los historiadores hayan conocido hasta ahora. Se empleaba para sitiar ciudades y constaba de catapultas (que lanzaban grandes piedras y tizones encendidos) y torres móviles para alcanzar las murallas. Con este ejército tan preparado y tan bien equipado Alejandro Magno pudo realizar los sueños de su padre Filipo: conquistar Persia.

Las victorias

Su campaña comenzó por los alrededores de las tierras de Macedonia. En el 355 adC conquistó la ciudad de Crenidas, (a la que bautizó con su nombre llamándola Filipos o Filípolis) cerca de la costa del mar Egeo, a orillas del río Hebro y al otro lado de la zona minera de Pangreo. Desde esta ciudad podía tener el control absoluto de la producción de oro y a partir de ese momento, Filipo pudo acuñar en este metal y dejar de lado la plata que patrocinaban otras ciudades. En el año 349 adC invadió la Península Calcídica y en el 348 adC destruyó su principal ciudad, Olinto. Siguió hacia el sur y consiguió ser el gobernador de la región de Tesalia. La primera victoria de Filipo en territorio de los griegos fue en el año 346 adC en que venció a la región de Fócida (en el centro de la península griega). Esta victoria dio la alerta general, aquellos bárbaros con su rey al frente debían ser tenidos en cuenta. A partir de este momento, Macedonia fue admitida (aunque no de muy buen grado) en el consejo de ciudades, lo que se llamaba Anfictionía, y Filipo aprovechó su posición en dicha Liga para dominar los asuntos de Grecia y tener el control del Oráculo de Delfos, de suma importancia para cualquier decisión militar o política que hubiera que tomar. En el año 338 adC, Filipo, con su gran ejército, se dirige a Queronea (Beocia) y arrasa literalmente a las huestes de Tebas y Atenas, que, aunque enemigas, se habían aliado temporalmente frente a un enemigo común. En esta batalla, su hijo Alejandro, de 18 años de edad, tenía a sus órdenes 1.800 jinetes. Después de esta gran victoria, Filipo se comportó sabiamente haciendo gala de gran político; no humilló a los vencidos pero les impuso la paz del vencedor y les dio a conocer sus ambiciosos planes: invadir Asia y destruir el Imperio Persa. El eterno rival de Filipo fue el ateniense Demóstenes, político y orador, que mantuvo en vilo y en odio perpetuo contra Filipo y Macedonia a sus conciudadanos. Demóstenes ansiaba la guerra a toda costa, a pesar de la paz impuesta, y con sus discursos solivianta y prolonga la enemistad de Atenas con Macedonia. Son las famosas Filípicas, palabra que en nuestros días se sigue usando como sinónimo de regañina importante.

Muerte de Filipo

En el año 337 adC, Filipo se divorcia de Olimpia. Su intención era volverse a casar con una noble macedonia. Para aplacar el descontento de los nobles de Molosia (de donde era Olimpia), trama un matrimonio de conveniencia entre su propia hija Cleopatra y un hermano de Olimpia (es decir, un tío de Cleopatra) que era rey vasallo en Molosia. Para la boda se organizaron grandes fiestas en Pella (capital de Macedonia). Desde el amanecer avanzaban en procesión solemne las estatuas de los doce dioses sentados en tronos lujosos muy adornados. Una estatua hacía la número trece: era la efigie del gran Filipo. Hubo un gran banquete y a continuación todos se dirigieron al teatro para terminar allí el agasajo. Llegó Filipo que se había vestido de blanco para la ocasión y cuando se disponía a entrar en el recinto se le abalanzó un joven noble macedonio y le hirió en un costado. Murió al instante allí mismo. El asesino se llamaba Pausanias (como el famoso general del siglo V adC y el famoso historiador del siglo II) y se dijo entonces que había sido una venganza personal por no haber podido obtener justicia de Filipo en una ocasión en que la necesitó. La verdad no se ha sabido nunca. Los historiadores de todos los tiempos han barajado muchas teorías sobre el caso. Lo primero que han hecho siempre ha sido preguntarse quien salía beneficiado con la muerte de Filipo. Pero esta pregunta tiene muchas réplicas. Varios personajes pudieron estar implicados:
- El propio Alejandro, su hijo
- Olimpia, la esposa de la que se divorció
- El rey de Persia
- Muchos nobles macedonios
- Demóstenes, su eterno rival Cada autor presenta su tesis y sus teorías, pero el asesinato de Filipo sigue siendo un misterio para la Historia de la Humanidad.

Véase también


- Tumba de Filipo en Vergina (Egas)
- Macedonia (región histórica)
- Alejandro Magno
- Olimpia de Epiro
- Pausanias Filipo II de Macedonia ja:ピリッポス2世

Macedonia

Este término puede referirse
- a la región histórica de Macedonia
- a la actual República de Macedonia también llamada Antigua República Yugoslava de Macedonia
- a la provincia griega conocida como Macedonia Griega
- a las regiones griegas (Makedonía) de Macedonia Occidental, Macedonia Central o Macedonia Oriental y Tracia
- al postre macedonia de frutas
- al grupo de música Macedónia ko:마케도니아

Calcídica

Calcídica (en griego Χαλκιδική, Khalkidikē o Khalkidiki) es una prefectura de grecia, en la región de Macedonia central. Su capital es la ciudad de Poligiros.

Geografía

Artículo principal:Geografía de Calcídica La península de Calcídica se proyecta hacia el suroeste en el Mar Egeo desde Macedonia, y a la vez de ella se prolongan tres penínsulas más con apariencia de dedos: Cassandra, Longos (o Sithonia) y la del Monte Athos.

Historia

Artículo principal:Historia de Calcídica En la Antigüedad, Calcídica fue parte de Tracia hasta que fue conquistada por Macedonia. Los primeros griegos que se asentaron en la región en el siglo siglo VIII adC provenían de Calcis, una ciudad de la isla de Eubea, por eso esta región se llama Calcídica. Aristóteles nació en la antigua ciudad de Stagira.

Véase también


- Regiones de Grecia
- Prefecturas de Grecia
- Mar Egeo
- Macedonia Categoría:Prefecturas de Grecia Categoría:Penínsulas


Bizancio

Nombre que se daba antiguamente a la ciudad de Estambul. Colonia griega desde la antigüedad, fue refundada por el emperador Constantino I el Grande en 330, recibiendo el nombre de Constantinopla. Durante la época tardía del Imperio Romano, y después de la caída del Imperio Romano de Occidente, fue el centro de la cultura clásica y capital del Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino.

Antecedentes

Fundada a orillas del Bósforo por colonos provenientes de la ciudad griega de Megara hacia el 660 adC, como una colonia griega, le dieron su nombre en honor a Byzas, su fundador. Se encontraba en un lugar estratégico desde donde podía controlar la navegación entre Europa Oriental, los Balcanes, el Egeo, el norte de África (incluyendo Egipto) y Asia Menor). Según Polibio en Historias, la ubicación por tierra no era tan favorable, mas por mar controlaban la entrada al Ponto, por lo que nadie podía pasar sin su consentimiento. La zona del Ponto era rica en artículos de primera necesidad como ganados, esclavos y otras mercaderías de primera calidad como miel, cera y pescado salado, además de gran variedad de vinos y trigo. A través del tiempo, esta ciudad estuvo en manos de los persas que la ocuparon y la destruyeron en el siglo V adC.
Recuperada por el espartano Pausanias en el 478 adC, comenzó a reconstruirla en el 479 adC. Más tarde Esparta tuvo que disputar su control a los atenienses, quienes la tomaron en el 409 adC, pero fueron expulsados en el 405 adC. En el 390 adC volvió a manos atenienses.
Entre el 336 adC y 323 adC estuvo en manos de los macedonios, durante el reinado de Alejandro Magno. Después de éste, la ciudad recuperó cierta independencia, salvo cuando en el 279 adC los celtas conquistaron Tracia, imponiendo un tributo a Bizancio. En año 191 adC la ciudad pasó a ser aliada de Roma, que la reconoció como ciudad libre, aunque posteriormente pasó a manos del Imperio Romano (100 adC). En el 194, Bizancio se vio envuelta en la disputa entre el emperador romano Lucio Septimio Severo y Cayo Pescennio Níger, tomando partido por este último. Debido a esto Severo sitió la ciudad, donde resistian los partidarios de Níger. El sitio duró tres años, lo que irritó a Severo que, cuando finalmente se rindió, la saqueó y destruyó sus murallas.
- Constantinopla
- Estambul
- Alta Edad Media categoría:Imperio Bizantino ja:ビュザンティオン ko:비잔티온

Batalla de Queronea

Queronea es una antigua ciudad de Grecia situada en la región de Beocia. Esta ciudad se hizo famosa en la historia por haber sido el escenario de batallas muy importantes y decisivas para el devenir de Atenas. Más tarde, en el siglo I adC, se dio en Queronea el último de los combates entre el ejército romano mandado por Sila y el rey del Ponto, Mitrídates VI Eupátror.

La batalla

La batalla más famosa dada en Queronea fue la que sostuvieron Filipo II de Macedonia y los ejércitos unidos de las ciudades de Tebas y Atenas, en el 338 adC. Después de este acontecimiento los griegos quedaron como aliados y tributarios de Filipo, aunque conservando su independencia. Filipo de Macedonia se dispuso a recorrer las tierras griegas para hacerse dueño y soberano de todas ellas. Admiraba y protegía su cultura y no deseaba una invasión guerrera y devastadora sino llegar a ser el jefe supremo. En este momento de la historia, los distintos pueblos griegos y las principales ciudades-estado no estaban unidos sino que peleaban entre ellos por una hegemonía disputada desde tiempo atrás. Era pues un caldo de cultivo para la empresa que se proponía Filipo. La primera victoria de Filipo en territorio de los griegos fue en el año 346 adC en que venció a la región de Fócida (en el centro de la península griega). A partir de ese momento, Macedonia con su rey al frente fue admitida en la Anfictionía. El poder que tal misión le dio a Filipo fue inmenso y desde esta posición pudo con facilidad dominar los asuntos de Grecia y tener el control del Oráculo de Delfos, de suma importancia para cualquier decisión militar o política que hubiera que tomar. En el año 338 adC, las ciudades de Tebas y de Atenas se hallaban enfrentadas pero ante el peligro de Filipo y su gran ejército, y siguiendo la exhortaciones del gran orador y político Demóstenes, decidieron unirse contra ese enemigo común e iniciar una guerra. La batalla entre los tres ejércitos se dio en los campos de Queronea. El ejército macedonio llevaba como jefes a Filipo y a su hijo Alejandro que tenía 18 años y mandaba 1.800 jinetes, dos magníficos estrategas. Al principio la victoria pareció favorecer a los griegos, pero los jefes macedonios eran buenos profesionales y Filipo supo engañar de forma contundente al enemigo, que se vio sorprendido de frente y con un flanco al descubierto. Ganó la batalla y después se comportó con sabiduría política no humillando a los vencidos, sobre todo con los atenienses, devolviendo la libertad a los prisioneros.

Descripción de la batalla

En el ejército de los macedonios el flanco izquierdo y el centro fueron ocupados por la falange al mando de Filipo; el flanco derecho lo mandaba su hijo Alejandro. En el ejército griego se colocaron los atenienses a la derecha y los tebanos a la izquierda, con el batallón sagrado en su extremo, teniendo a su frente la caballería de Alejandro. Filipo movió a su gente hasta centrarse y después simuló una retirada sabiendo que iba a ser perseguido por los atenienses. En el momento preciso se detuvo, giró, y se enfrentó a los perseguidores por sorpresa; mientras Filipo hacía esta operación, su hijo se lanzó contra el batallón sagrado que tenía en frente, venciéndoles y destruyendo el flanco izquierdo del ejército griego. Los atenienses huyeron y los tebanos fueron totalmente derrotados. Categoría:Grecia Antigua

Alejandro Magno

Alejandro III Magno (Αλέξανδρος), rey de Macedonia, nacido a finales de julio de 356 adC, muerto el 10 de junio de 323, (reinando de 336 a 323 a.C.), conquistador del Imperio Persa y uno de los líderes militares más importantes del mundo antiguo, es quizás una de las figuras más atractivas de la Historia.

Vida

Nacimiento e infancia

Hijo de Filipo II rey de Macedonia, y Olimpia, princesa de la Casa Real de Epiro. Se cuenta que, el dio de su nacimiento se tuvo noticia en la capital de tres triunfos: el del general Parmenión frente a los Ilirios, el fin victorioso del sitio a una ciudad portuaria por su padre, y la victoria del carro del rey en competición, loq ue fueron considerados increibles augurios. Probablemente fueran invenciones posteriores, a raíz d la leyenda que dejó este personaje. Su educación fue inicialmente dirigida por Leonidas, un maestro macedonio que daba clases a los hijos de la más alta nobleza. Sin embargo, pronto fue puesto al cuidado de Aristóteles, quien sería su maestro en un retiro en la ciudad macedonia de Mieza. Muy pronto (340 a.C.) su padre lo asoció a tareas del gobierno nombrándolo regente. A pesar de su juventud . En el 338 adC dirigió la caballería macedónica en la batalla de Queronea, siendo nombrado gobernador de Tracia ese mismo año. A pesar de tener apenas 16 años, se vio obligado a repeler una insurrección armada. Se cuentan numerosas anécdotas sobre su niñez, siendo la más referida aquella que narra Plutarco, Filipo le dijo cierta vez a su hijo tras domar a su caballo, Bucéfalo: "Macedonia es demasiado pequeña para ti". En efecto, Alejandro quedaba libre para empezar la guerra contra Persia. Un nuevo matrimonio de su padre, que podría llegar a poner en peligro su derecho al trono (no conviene olvidar que el mismo Filipo fue regente hasta la mayoría de edad de su sobrino, pero se adueñó del trono)le alejó de su padre. Es famosa la anécdota de como, en la celebración de la boda, el nuevo suegro de Filipo (un poderosos noble macedonio llamado Átalo) rogó porque el matrimonio le diera un heredero legítimo al rey. Alejandro le echó encima el contenido de su copa, espetándolo "Y yo que soy ¿un bastardo?". Cuando Filipo, borracho, se acercó a poner orden ALejandro se burlo diciendo "Quiere pcruzar a Asia, pero ni siquiera es capaz de pasar de un lecho a otro sin caerse. La historia le valió la ira de su padre, teniendo que huir. sin embargo, terminaría por perdonarle.

Subida al poder

Después del asesinato de su padre en el año 336 adC a manos de Pausanias, un capitán de su guardia, Alejandro Magno heredó el reino cuando solamente tenía veinte años. La conspiración detrás del asesinato, aunque achacada normalemente a una historia amorosa del rey, ha dejado a Alejandro y su madre como posibles sospechosos Este momento de aparente debilidad de la monarquía macedonia supuso que toda la Grecia sometida por Filipo se alzó en armas, pero Alejandro dio pruebas velozmente de su fuerza militar: atravesó Tesalia,sometiendola, (ya había sido conquistada pro Filipo), venció a los griegos tomando y destruyendo Tebas, y obligó a Atenas a acatar su poder. Se hizo nombrar Hegemon, título que ya había ostentado su padre y que lo posicionaba como gobernador de toda Grecia Consolidada así la hegemonía macedónica, Alejandro estaa en disposición de un estado sólido tras las reformas internas de Filipo II, y se dispuso a cumplir su último proyecto: Conquistar el Imperio Persa.

La conquista de Persia

Empezó por Asia menor, en donde los persas dieron una débil resistencia, venciendo en la batalla de Gránico. Las ciudades griegas de las costas se entregaron ya sea por miedo o por querer ser liberadas. Gránico A finales de 334 adC decidió invernar en Gordión, antigua capital de Frigia. Allí se encontraba un famoso carro real, sujeto a un nudo complicadísimo. Según el oráculo de Gordión, quien supiera deshacerlo conquistaría Asia. Alejandro resolvió el problema cortando el nudo con su espada “la forma de hacerlo no importa” dijo. Una contraofensiva marítima de los persas en el Egeo, al mando de Memnón y su flota, puso en peligro a la Grecia continental, pero esta amenaza se detuvo después de la victoria de Alejandro sobre Darío en la batalla de Isos el 333 adC, batalla en el que el gran rey tomó conciencia de la amenaza y envió propuestas de negociación, que fueron desestimadas. Alejandro conquistó fácilmente Fenicia con excepción de Tiro, debiendo mantener un largo asedio (de enero a agosto de 332 adC). Conquistada Tiro se dirigió a Egipto, en donde se hizo proclamar hijo de Amón, título reservado solo para los faraones. En esa época controló la situación de rebeldía en Anatolia y el Egeo, de tal modo que en la primavera del 331 adC, desde Tiro, organizó los territorios conquistados. Darío, con un ejército más numeroso, decidió hacerle frente en Gaugamela a orillas del Tigris, pero a penas logró salvar su vida, ya que pese a la superioridad numérica se vio derrotado por el genio militar del joven rey macedonio. En ambas ocasiones el emperador persa escapó huyendo. Darío fue traicionado por sus nobles y asesinado. Alejandro habría de honrar a su otrora rival y enemigo, y perseguir a sus asesinos. También esta conjura provocó la muerte de Filotas, hijo de Parmenión, Amintas (primo de Alejandro), considerado por los insurgentes como el legítimo rey (Filipo llegó al trono, pues su hermano, el regente de Macedonia cayó muerto y su hijo, Amintas, era aún muy joven para gobernar). Tiempo después ocurrió una nueva conjura contra Alejandro, ideada por sus pajes, la cual tampoco logró su objetivo. Tras esto, Calístenes (quien hasta ese momento había sido el encargado de redactar la historia de las travesías de Alejandro), fue considerado como impulsor de este complot, por lo que fue condenado a muerte, sin embargo él se quitó antes la vida. Uno de sus generales más queridos, y el último del ejército legado por su padre fue Clito "El Negro", quién murió en manos del mismo Alejandro una noche de juerga, tras sentirse ofendido por él. Invadió Bactriana, se casó con la princesa Roxana, y llevó a su ejército a atravesar el Hindu Kush y a dominar el valle del Indo, con la única resistencia del rey indio Poros en Hidaspes. Hidaspes A sus treinta y dos años su imperio se extendía hasta el valle del Indo por el Este y hasta Egipto por el Oeste donde fundó la famosa ciudad de Alejandría (hoy Al-Iskandría, الاسكندرية ). Fundador prolífico de ciudades, esta ciudad egipcia habría de ser con mucho la más famosas de todas las Alejandrías fundadas por el también faraón Alejandro. De hecho, en las monedas acuñadas en su época y en la de sus sucesores, la figura de Alejandro Magno se fusiona y llega a confundir con la de Apolo. Asimismo, en el oráculo del oasis de Siwah se le proclamó hijo de Zeus, y aunque nunca repudió públicamente a su padre, el rey Filipo, tampoco desmintió su presunta ascendencia divina. Con sus acciones extendió ampliamente la influencia de la civilización griega y preparó el camino para los reinos del período helenístico y la posterior expansión de Roma. Fue además gran amante de las artes. Alejandro era consciente del poder de propaganda que puede tener el arte y supo muy bien controlar la reproducción de su efigie cuya realización sólo autorizó a tres artistas: un escultor, Lisipo, un orfebre y un pintor, Apeles. Los biógrafos de Alejandro cuentan que éste tenía en gran aprecio al pintor y que visitaba con frecuencia su taller y que incluso se sometía a sus exigencias. Alejandro murió a la edad de 33 años. Existe teorías actuales que señalan la causa de su muerte a la enfermedad vírica llamada fiebre del Nilo. Aunque dicen otros que fue envenenado por sus generales.

Alejandro en Egipto

fiebre del Nilo La cultura del antiguo Egipto impresionó a Alejandro desde los primeros días de su estancia en este país. Las reliquias gigantes que él veía por doquier le cautivaron hasta el punto que quiso faraonizarse como aquellos reyes casi míticos. La Historia del Arte nos ha dejado un testimonio de estos hechos y apetencias. En Karnak existe un relieve donde se ve a Alejandro haciendo las ofrendas al dios Amón, como lo hace un converso. Viste la indumentaria faraónica:
- Klaft faraónico (el manto que cubre la cabeza y va por detrás de las orejas, clásico del antiguo Egipto), más las coronas roja y blanca que se sostienen en equilibrio inestable.
- Cola litúrgica de chacal, que con el tiempo se transformó en "cola de vaca".
- Ofrenda en cuatro vasos como símbolo para indicar "cantidad", "repetición", "abundancia" y "multiplicación". En los jeroglíficos de la pared se distinguen además los dos nombres de Alejandro-faraón y ambos se presentan dentro del anillo elíptico:
- Alejandro como Horus
- Alejandro como Alejandro

Después de Alejandro

A la muerte de Alejandro quedaron como familiares y herederos unos personajes que poco a poco fueron víctimas de la ambición por el poder y de las intrigas de la época, asunto éste que, según los historiadores, no se debe juzgar con la óptica actual sino con la de aquellos tiempos. Dichos personajes eran: Filipo Arrideo, (que llegó a ser por poco tiempo Filipo III de Macedonia), hijo de Filipo II y hermanastro de Alejandro, más su esposa Eurídice (joven macedonia, mandada asesinar por Olimpia de Epiro después de la muerte de Filipo Arrideo). Roxana, princesa persa viuda de Alejandro, embarazada; fue su última esposa. (Mandada asesinar por Casandro). Más tarde nació su hijo llamado también Alejandro, que llegó a ser Alejandro IV por poco tiempo, pues a los 13 años fue también asesinado por orden de Casandro. Había así mismo dos viudas más de Alejandro, hijas del rey Dario, Estatira (su primera esposa, con quien concibió un hijo, cuyo embarazo no llegó a término) y su hermana Barsine. Aquí ocurre una paradoja, el primer gran amor de Alejandro, se llamó Barsine, esposa de Memnón, y mercenario griego que luchaba por Dario, quien fue muerta, lamentablemente, por miembros de su guardia intentando defenderla. Tesalónica, hermanastra de Alejandro. En el transcurso de unos pocos años, no quedó ningún miembro de la familia de Alejandro Magno. El reino también sufrió grandes divisiones a causa de disputas entre los generales más cercanos a Alejandro, muchos trataron de mantener el imperio unido pero bajo su mando, lo que generó una sucesion de batallas y campañas que derivaron en la división en varios reinos independientes que fundaron sus dinastías.
- Dinastía Ptolemaica: Ptolomeo estuvo desde un primer momento en Egipto y se mantuvo aislado y estable desde un primer momento.
- Dinastía Antigónida: Ubicada en Macedonia como centro y con Casandro como rey, esta dinastía ocupó también Grecia.
- Dinastía Seleúcida: Con base en Babilonia y Siria, Seleuco dominó después un territorio más amplio, ya que se adueñó de Asia que estaba en poder de Antígono Monoftalmos. Lisímaco obtuvo Tracia y Asia Menor pero no logró una sucesion.

Matrimonios y sexualidad de Alejandro

Generalmente se considera que el apego emocional más grande que tuvo Alejandro fue por su compañero, comandante de caballería y posible amante, Hefestión. Probablemente fueron amigos desde la niñez, dado que Hefestión también recibió educación en la corte del padre de Alejandro. Hefestión hace su aparición en la historia en el punto en el cual Alejandro alcanza Troya. Allí ambos amigos hacen sacrificios en los altares de los héroes de la Ilíada; Alejandro honrando a Aquiles y Hefestión a Patroclo. Como Aelian en su Varia Historia (12.7) afirma, “De esa manera Alejandro implicó que él (Hefastión) era su objeto de amor, como Patroclo lo fue de Aquiles.” Muchos discutieron su sexualidad ambivalente. La carta 24 atribuida a Diógenes de Sinope -aunque escrita en el primer o segundo siglo de nuestra era, y reflejando probablemente los chismes de los días de Alejandro- expresa que amonestó a Alejandro diciendo “Si quieres ser hermoso y bueno (kalos kagathos), arroja ese trapo que tienes sobre tu cabeza y ven con nosotros. Pero no serás capaz de hacerlo, dado que estás dominado por los muslos de Hefestión.” Y Custius reporta que “Alejandro despreciaba los placeres sensuales (femeninos) a tal grado que su madre estaba ansiosa por temor de que este no le dejase descendencia.” Para agudizar su apetito por las mujeres el rey Filipo (quien ya había reprochado a su hijo por hablar en voz demasiado alta) junto a su madre Olimpia trajeron una costosa cortesana de Tesalónica llamada Kallixeina. Pero no todos los antiguos pensaban igual. Eumenes (370-265) afirmaba que Alejandro “no se sentía a gusto con el sexo”, mientras que Athenaios afirmaba que Alejandro era un “desbocado amante de adolescentes” (pederasta según su significado antiguo). Posteriormente, a lo largo de su vida, Alejandro se casó con varias princesas de los anteriores territorios persas: Roxana de Bactria, Statira hija de Dario III y Parysatis hija de Ochus. Alejandro fue padre de a