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| Beocia |
BeociaLa Beocia era una antigua región de Grecia. Su ciudad más importante era Tebas. El gentilicio latino era aonius.
Los beocios no eran tan desarrollados como los habitantes del Atica o de Jonia. Políticamente sus ciudades se gobernaron por la oligarquía. fue una región de bastante relieve político durante siglos.
De Beocia es originario el poeta Píndaro.
Durante las Guerras Médicas, los beocios adoptaron una actitud sumisa ante la invasión persa. Esto les valió la rechifla general de las ciudades helénicas, por lo que políticamente sufrieron un eclipse. Durante las Guerras del Peloponeso, Tebas aprovechó de aliarse con Esparta para luchar contra Atenas, y así hacerse con la hegemonía de toda la Grecia central. Después de la derrota ateniense, esta última fue perdonada (es decir, no arrasada hasta sus cimientos) precisamente para servir de contrapeso al creciente poderío tebano. Pero la creciente opresión de los espartanos provocó una rebelión en Tebas, de la que surgieron los incomparables generales Epaminondas y Pelopidas, que libertaron Tebas y Beocia, aunque no pudieron asegurar la hegemonía tebana a toda Grecia. Finalmente, ante la conquista macedónica los tebanos se resistieron heroicamente, lo que les valió que su ciudad fuera arrasada el año 335 adC por Alejandro Magno.
Categoría:Grecia Antigua
Grecia AntiguaLa polis o ciudad estado forman la clave de la historia griega. La polis era una comunidad limitada, independiente y autónoma que exigía la lealtad de sus miembros. Su surgimiento fue dictado por su geografía: Grecia es una región escarpada, pero alrededor de la costa se encuentran planicies pequeñas, que están separadas unas de otras por cadenas montañosas que llegan a ser infranqueables en invierno y son difíciles de atravesar en cualquier ocasión.
polis
La cultura griega surgió en un paisaje fragmentado por fértiles cuencas, cada una de las cuales constituía el centro de un pequeño estado. En su apogeo, Atenas, habría llegado a tener una población de 100.000 habitantes, siendo la más grande de todas las polis.
La mayoría de las ciudades de la Grecia Antigua se establecieron como pequeños asentamientos al abrigo de una ciudadela o acrópolis, con defensas naturales.
Economía
A diferencia de las grandes civilizaciones orientales, de carácter esencialmente continental y agrícola, la civilización griega fue básicamente marítima y comercial.
El componente geográfico fue una causa fundamental, puesto que el relieve accidentado dificultaba los cultivos; simultáneamente, la cercanía de cualquier punto de Grecia al mar y la existencia de numerosas islas favorecían la navegación.
Aún así, durante la época clásica, la agricultura griega se adaptó al relieve existente, y en los valles, donde el agua era más abundante, se cultivaban trigo y hortalizas, y en las tierras de las pendientes de las montañas, se cultivaban la vid y el olivo, del cual se obtenía aceite, un producto fácilmente comerciable.
También se plantaban higueras.
Entre los olivos y aprovechando los pastos de montaña, había rebaños de cabras y ovejas.
La Grecia del siglo VIII adC era una sociedad eminentemente rural, donde la principal riqueza era la propiedad de la tierra.
A partir del año 700 adC, Grecia comenzó una colonización básicamente comercial a lo largo de la orilla norte del Mediterráneo y toda la ribera del Mar Negro.
Centros de poder
El centro de poder y la cultura de la antigua Grecia residía no sólo en las ciudades de Grecia continental, sino también en las islas egeas y de Jonia, en Anatolia occidental.
En el siglo VIII, Jonia se encontraba al frente de la cultura y filosofía griegas y ciudades como Mileto y Éfeso siguieron floreciendo como centros de importancia durante el Imperio romano.
El corazón de la cultura griega se hallaba en las tierras que bordeban el Mar Egeo, y las islas que allí existían, y no en la Grecia continental.
A partir de la época clásica, el Egeo constituyó una propiedad exclusiva de los griegos.
Arquitectura
Cuando Grecia comenzó a aumentar sus riquezas y seguridad, comenzaron a construirse bellos edificios. Éstos, financiados en parte por aportes estatales y en parte por donaciones privadas, constituían expresiones de orgullo cívico y reflejaban los más relevantes aspectos de la vida ciudadana de Grecia.
El templo principal era el lugar de adoración del patrono de la ciudad y símbolo del poder político.
Muchas edificaciones, como el famoso Partenón, eran grandiosas en escala y se construían con finos materiales
El Teatro y el Odeón eran para las obras de teatro, la poesía y los recitales.
En las cortes y cámaras de consejo se discutían y regulaban los asuntos públicos y privados de los ciudadanos.
El Ágora era un mercado, lugar donde se realizaban las transacciones comerciales.
Véase también
- Arquitectura griega antigua
- Historia de Grecia
- Indumentaria (Grecia antigua)
- Las Siete Maravillas del Mundo Antiguo
- Macedonia (región histórica)
- Mitología griega
- Período helenístico
- Siete sabios de Grecia
- Polis griegas
Enlaces externos
- [http://fr.wikipedia.org/wiki/Portail:Hellenopedia Hellenopedia]
Categoría:Historia de Grecia
-
ja:古代ギリシャ
zh-cn:古希腊
Atica
Atica (en griego: Αττική, Attikí) es una región y una prefectura de Grecia formada por un solo nomos (prefectura) Grecia, que contiene Atenas, la capital del país.
Localizada al sur de Grecia. Además de la capital, están adscritas a ella las ciudades de Pireo, Eleusis, Megara, Laurium, y Maratón, así como las islas de Salamis, Aegina, Poros (isla), Hydra, Spetses, Kythira y Antikythera. Alrededor de 3.700.000 personas viven en el nomos, de las cuales el 95% están en el área metropolitana ateniense.
Atenas fue anteriormente capital de Grecia central.
Geografía
Atica es una península en el mar Egeo. Las montañas dividen la península en las llanura de Pedia, Mesogeia, y Thriasia. En el norte, limita con Beocia y al oeste con Corinto. La isla de Eubea se halla al norte.
El río Cefiso es el más largo, y el punto más alto es el monte Parnetha o Parnitha.
Historia
El proceso de unificación de Ática por Atenas concluyó hacia la primera mitad del siglo VII adC cuando Eleusis y las llanuras circundantes se unieron al estado ateniense, convirtiéndose sus habitantes en ciudados. Las fronteras no estaban claramente definidas, disputando Atenas con Megara el control de la isla de Salamis, y con Beocia ciudades como Oropus durante siglos.
Atica se convirtió más tarde en parte del Imperio romano y del Bizantino, fue estado cruzado con el nombre de Ducado de Atenas y finalmente cayó en poder del Imperio otomano.
Distritos
- Distrito de Atica - Atenas
- Distrito de Kythera
- Districto de Megara (Megaris) - Megara
- Distrito de Salamis - Salamis
categoría:Regiones de Grecia Categoría:Prefecturas de Grecia
ja:アッティカ
JoniaJonia era una antigua región griega (de la llamada Grecia asiática) situada en la parte central de la costa oeste de Asia menor, que incluía también las islas adyacentes.
Música
Según los atenienses, el quinto modo de la música griega (desconocida en la actualidad) era el preferido en Lidia, por eso le llamaban el modo lidio.
Durante la Edad Media se aceptaron otros modos griegos, pero no el jónico ni el eólico. Recién en el siglo XVI se le adjudicó este nombre al modo sobre la nota do, formado con la estructura de la escala natural (sin alteraciones) empezando por do. Los dos semitonos de los modos antiguos se encuentran entre la séptima (o sensible) y la tónica, y entre la cuarta (o subdominante) y la quinta (o dominante), dando lugar a la escala mayor tal como se usa en la actualidad.
Arquitectura
Se llama orden jónico a uno de los tres tipos de columnas griegas.
Categoría:Grecia Antigua
OligarquíaOligarquia (del griego oligos = pocos + arquía = poder) es una forma de gobierno donde son pocos quienes ejercen el poder. Ha sido un término utilizado a nivel político y económico para describir la composición y exclusividad de las élites sociales que han mantenido el poder en diversos países.
Oligarquía, en ciencia política, es una forma de gobierno en que el poder supremo está en manos de unas pocas personas. Los escritores políticos de la antigua Grecia emplearon el término para designar la forma degenerada de aristocracia, (literalmente, gobierno de los mejores).
Categoría:Formas de gobierno
ko:과두정
BeociaLa Beocia era una antigua región de Grecia. Su ciudad más importante era Tebas. El gentilicio latino era aonius.
Los beocios no eran tan desarrollados como los habitantes del Atica o de Jonia. Políticamente sus ciudades se gobernaron por la oligarquía. fue una región de bastante relieve político durante siglos.
De Beocia es originario el poeta Píndaro.
Durante las Guerras Médicas, los beocios adoptaron una actitud sumisa ante la invasión persa. Esto les valió la rechifla general de las ciudades helénicas, por lo que políticamente sufrieron un eclipse. Durante las Guerras del Peloponeso, Tebas aprovechó de aliarse con Esparta para luchar contra Atenas, y así hacerse con la hegemonía de toda la Grecia central. Después de la derrota ateniense, esta última fue perdonada (es decir, no arrasada hasta sus cimientos) precisamente para servir de contrapeso al creciente poderío tebano. Pero la creciente opresión de los espartanos provocó una rebelión en Tebas, de la que surgieron los incomparables generales Epaminondas y Pelopidas, que libertaron Tebas y Beocia, aunque no pudieron asegurar la hegemonía tebana a toda Grecia. Finalmente, ante la conquista macedónica los tebanos se resistieron heroicamente, lo que les valió que su ciudad fuera arrasada el año 335 adC por Alejandro Magno.
Categoría:Grecia Antigua
PíndaroPíndaro, Πίνδαρος en griego antiguo, es uno de los más célebres poetas líricos de la Grecia arcaica.
Grecia arcaica
Tenemos pocas noticias fiables sobre su biografía, a pesar de las seis Vidas que nos han legado autores antiguos. Sabemos que nació en Cinocéfalo, Beocia, hacia el 518 a.C. y que, según la tradición, pertenecía a una familia aristocrática. De hecho,en la Vª Pítica él mismo parece afirmar que procede del linaje de los egeidas, por lo que a menudo manifestará en sus obras una especial simpatía por las instituciones dorias.
Pasa su infancia y primera juvenud en Tebas y en Atenas, donde fue discípulo de Agatocles. Muy joven aún, participa en un certamen de poesía en el que es vencido por la poetisa Corina de Tanagra. Fue ella, y en esta ocasión, quien le aconsejó "sembrar a manos llenas, no a sacos llenos". La primera oda pindárica es la Xª Pítica y fue compuesta cuando el autor apenas contaba veinte años. Pronto se convierte en un renombrado poeta. Como tal, recorre las principales cortes aristocráticas de Grecia: Cirene, Siracusa,... Ante la invasión de los persas, adoptó una actitud de transigencia con el enemigo que era la interesada política de su patria tebana. En esta cuestión, Píndaro chocó con otro importante poeta, Baquílides, que había adoptado un punto de vista panhelénico y propugnaba la resistencia enconada ante los persas, que ve como una amenaza sobre el conjunto de toda la Hélade. Píndaro muere en Argos en 438 a.C..
La obra de Píndaro que conocemos se nos ha conservado en papiros de entre el siglo II a.C. hasta el II d.C. y en algunos manuscritos medievales que proceden de una selección efectuada en el siglo III. En total, han llegado hasta nosotros cuatro libros de epinicios que suman 45 odas y algunos fragmentos sueltos. Los epinicios (ἐπίνικοι / epinikoi) son cantos corales compuestos en honor de los vencedores en alguno de los cuatro certámenes deportivos panhelénicos que se cantaban al paso de los campeones. Las composiciones de Píndaro suelen utilizar la victoria deportiva como simple punto de partida para loar el valer personal del atleta: su triunfo refleja la victoria de lo Bello y lo Bueno sobre la mediocridad.
Además de epinicios, Píndaro compuso himnos, peanes, partenios, cantos al vino, trenos,...
El estilo de Píndaro es peculiar y difícil. Se caracteriza por proceder con la materia poética a saltos, estableciendo asociaciones bruscas e imprevistas entre diferentes elementos. El lenguaje, muy elevado, procede de una mezcla artificiosa de diferentes dialectos y se satura de elementos retóricos, en especial de imágenes. La dificultad de la obra pindárica es paradigmática. Si resultaba ya oscura para sus coetáneos, con posterioridad autores que van de Herodoto a Voltaire hablan de lo ininteligible de su poesía. Sin embargo, Goethe o Hölderling lo erigieron en símbolo de la libertad del genio creador.
Categoría:Poetas de Grecia
Guerras MédicasGuerras Médicas, nombre que se le da al enfrentamiento entre antiguos griegos y el imperio Persa, durante el siglo V adC.
Antecedentes
siglo V adC
En las costas occidentales de Asia Menor, se encontraban colonias griegas, que se dedicaban principalmente al comercio, logrando desplazar en este aspecto a los fenicios. La prosperidad e independencia de estas ciudades jonicas terminó cuando cayeron una tras otra en manos del rey Creso de Lidia, siendo obligadas a pagar tributo.
La situación empeoró cuando el reino de Lidia cayó en manos del rey persa Ciro, en el 546 adC, siguiendo las ciudades griegas el mismo destino.
Posteriormente, el rey persa Darío I gobernó las ciudades griegas con tacto y procurando ser tolerante. Sin embargo, como hicieron sus antecesores, siguió la estrategia de dividir y vencer, apoyando el desarrollo comercial de los fenicios, que habían sido anteriormente sometidos a su imperio, y que eran rivales tradicionales de los griegos.
Además de esto, los jonios sufrieron más golpes, como la conquista de su floreciente suburbio de Naucratis en Egipto, la conquista de Bizancio, llave del Mar Negro, y la caída de Sibaris, uno de sus mayores mercados de tejidos y punto de apoyo vital para el comercio.
De estas acciones surgió un resentimiento contra el opresor persa, sentimiento que fue aprovechado por el ambicioso tirano de Mileto, Aristágoras, para movilizar a las ciudades jónicas contra el Imperio Persa, en el año 499 adC.
Aristágoras pidió ayuda a las metrópolis de la Hélade, pero sólo Atenas, que envió 20 barcos (probablemente la mitad de su flota) y Eretria (en la isla de Eubea), que aportó cinco naves, acudieron en su ayuda, no recibiendo ninguna ayuda de Esparta. El ejército griego se dirigió a Sardes, capital de la satrapía persa de Lidia, y la redujo a cenizas, mientras que la flota recuperaba Bizancio. Darío I, enardecido, mandó a su ejercito, que destruyó al ejército griego en Éfeso, y hundió la flota helena en la batalla naval de Lade.
Tras sofocar la rebelión, los persas reconquistaron una tras otra las ciudades jonias, y después de un largo asedio arrasaron Mileto, muriendo la mayor parte de la población en batalla, y siendo esclavizados los supervivientes, y deportados a Mesopotamia.
La primera Guerra Médica
Tras el duro golpe dado a las polis jonias, Darío I se decidió a castigar a aquellos que habían auxiliado a los rebeldes. Según la leyenda, preguntó: "¿quien es esa gente que se llama atenienses?", y al conocer la respuesta, exclamó: "¡Oh Ormuz, dame ocasión de vengarme de los atenienses!". Después, cada vez que se sentaba en la mesa, uno de sus servidores debía decirle tres veces al oído "¡Señor, acordaos de los atenienses!". Es por esto que encargó la dirección de la represalia a su sobrino Artafernes y a un noble llamado Datis.
Datis
Mientras tanto, en Atenas algunos hombres ya veían los signos del inminente peligro. El primero de ellos fue Temístocles, elegido arconte el 493 adC. Temístocles creía que la Hélade no tendría salvación en caso de un ataque persa, si Atenas no desarrollaba antes una poderosa marina.
De esta forma, fortificó el puerto de El Pireo, convirtiéndolo en una poderosa base naval, mas pronto surgiría un rival político que impediría el resto de sus reformas. Se trataba de Milcíades, miembro de una gran familia ateniense huida de las costas del Asia Menor. Se oponía a Temístocles porque consideraba que los griegos debían defenderse primero por tierra, esperanzado en la supremacía de las largas lanzas griegas contra los arqueros persas. Los atenienses decidieron poner en sus manos la situación, enfrentando así la invasión persa.
La flota persa hizo a la mar en el verano de 490 adC, dirigidos por Artafernes, conquistando las islas Cícladas y posteriormente Eubea, como represalia a su intervención en la revuelta jonia. Posteriormente, el ejercito persa, comandado por Datis, desembarcó en la costa oriental del Ática, en la llanura de Maratón, lugar recomendado por Hipias (anterior tirano de Atenas) para ofrecer batalla, por considerarla el mejor lugar para que actuara la caballería persa.
Maratón
Milcíades, avisado del desembarco persa, increpó a los atenienses a hacerles frente. Enviaron al corredor Filípides a Esparta para solicitar ayuda, recorriendo 220 kilómetros en un día a caballo, toda una hazaña. Los espartanos prometieron enviar ayuda, pero argumentaron que, por razones religiosas (ya que se encontraban en el noveno día del mes lunar), no podrían hacerlo sino hasta seis días después, en plenilunio. Milcíades no podía esperar tanto tiempo, y se lanzó al ataque contra los persas con los efectivos con los que contaba.
Las cifras de los atenienses fluctuaban probablemente entre los 10.000 o 15.000 combatientes, y las fuerzas persas con unos 20.000. Herodoto dice que los persas tenían 600 barcos, si bien otros autores griegos aumentan las fuerzas enemigas hasta el millón de efectivos, unos datos que son sin lugar a dudas exagerados e inverosímiles.
Los griegos se acercaron a los persas, quienes respondieron con una lluvia de flechas, eludiendo los griegos éstas al precipitarse contra el enemigo, consiguiendo así forzar la disposición en cerradas formaciones de los persas, que impedían el uso de la caballería.
caballería
Esta acción resultó determinante, pues los persas no podían hacer mucho contra las largas lanzas de las fuerzas hoplitas, preparadas para un combate cuerpo a cuerpo, ya que sus arcos no les servían, y los sables, puñales y espadas cortas no podían hacer gran daño a los griegos protegidos con coraza. Los persas ofrecieron sin embargo una gran resistencia, consiguiendo romper en un momento el cerco griego, pero reagrupados los flancos helenos, estos últimos los pusieron en fuga hasta el lugar del desembarco, donde se entabló la última parte del combate.
Los atenienses capturaron siete barcos, pero eran insuficientes para cortar la retirada del ejercito enemigo, que fue totalmente masacrado. Las tropas persas, derrotadas, regresaron al Asia, pero eso no significaba que estuviera solucionado el problema entre persas y griegos, pues pronto estallaría un nueva guerra.
Filípides, según cuenta la leyenda, fue mandado por Milcíades a recorrer los 48 kilómetros que separaban a Maratón de Atenas para anunciar la victoria griega. Tras anunciar la victoria con la frase "¡Alegraos, atenienses, hemos vencido!", se derrumbó por el esfuerzo y murió.
Segunda Guerra Médica
Temístocles retoma el mando en Atenas
Filípides
El victorioso Milcíades quiso aprovechar el momento de gloria para expandir el poder de Atenas en el Mar Egeo, por lo que poco después de Maratón envió una parte de la flota contra las islas Cícladas, sometidas todavía a los persas. Atacó la isla de Paros, exigiendo a su habitantes el tributo de 100 talentos, y al negarse la ciudad le puso sitio, pero la defensa fue tan ardua que los griegos tuvieron que contentarse con unos pocos saqueos. Este pobre resultado empezó a desilusionarlos con respecto a Milcíades, llegando a verlo incluso como un tirano que despreciaba las leyes.
Los enemigos de Milcíades lo acusaron de haber engañado al pueblo y lo sometieron a proceso, en el que no se pudo defender por haber sido herido en un accidente y estar postrado en una camilla. Se le declaró culpable, salvando la pena capital común en estos casos por los servicios prestados antes a la patria, condenándolo a pagar la elevada suma de 50 talentos. Poco después moriría a causa de sus heridas. Seria ahora Temístocles quien tomaría las riendas de Atenas
En el año 481 adC, los representantes de diferentes polis, encabezados por Atenas y Esparta, firmaron un pacto militar (symmaquia) para protegerse de un posible ataque del Imperio Persa. Según este pacto, en caso de invasión correspondería a Esparta la tarea de dirigir al ejercito helénico. Su resultado fue una tregua general, que incluso propició el regreso de algunos desterrados.
"Tendréis toda la tierra y el agua que queráis"
Tras la muerte de Darío, su hijo Jerjes subió al poder, ocupándose los primeros años de su reinado en reprimir revueltas en Egipto y Babilonia, y preparándose a continuación para atacar a los griegos. Antes había enviado a Grecia embajadores a todas las ciudades para pedirles tierra y agua, símbolos de sumisión. Muchas islas y ciudades aceptaron, pero no Atenas y Esparta. Se cuenta que los espartanos respondieron a los embajadores "Tendréis toda la tierra y el agua que queráis", y los tomaron y arrojaron a un pozo. Era una declaración de intenciones definitiva.
Sin embargo, en Esparta se empezaron a dar augurios nefastos, causados por la ira de los dioses debido a este acto de insolencia. Se llamó a los ciudadanos espartanos para solicitar si alguno de ellos era capaz de sacrificarse para satisfacer a los dioses y aplacar su ira. Dos ricos espartanos ofrecieron entregarse al rey persa, y se encaminaron hacia Susa, donde los recibió Jerjes, quien los obligo a postrarse ante él. Sin embargo, los emisarios espartanos se resistieron, y le respondieron: "Rey de los medos, los lacedemonios nos han enviado para que puedas vengar en nosotros la muerte dada a tus embajadores en Esparta". Jerjes les respondió que no iba a hacerse reo del mismo crimen, ni creía que con su muerte los liberaría de la deshonra.
Las Termópilas
(Ver también: Termópilas)
Termópilas
El poderoso ejército de Jerjes, que se estima en unos 60.000 o 70.000 hombres (la tradición griega dice que marchaba con millones de hombres), y mejor equipados que los anteriores, partió el 480 adC. "Llevaban en la cabeza una especie de sombrero llamado tiara, de fieltro de lana; alrededor del cuerpo, túnicas de mangas guarnecidas a manera de escamas; cubrían sus piernas con una especie de pantalón largo; en vez de escudos de metal portaban escudos de mimbre; tienen lanzas cortas, arcos grandes flechas de caña de aljabas y puñales pendiendo de la cintura" (Homero)
Cruzaron el Helesponto, y siguiendo la ruta de la costa se adentraron en la península. Las tropas helenas, que conocían estos movimientos, decidieron detenerlos el máximo tiempo posible en el desfiladero de las Termópilas (que significa Puertas Calientes)
En este lugar, el rey espartano Leónidas situó a unos 300 soldados espartanos y 1.000 más de otras regiones. Jerjes le envió un mensaje increpándolos a entregar las armas, a lo que respondieron: "ven a tomarlas". Tras cinco días de espera, y viendo que su superioridad numérica no hacía huir al enemigo, los persas atacaron.
Sin embargo, en aquel desfiladero tan estrecho los persas no podían usar su famosa caballería, y su superioridad numérica quedaba bloqueada, pues sus lanzas eran más cortas que las griegas. La estrechez del paso les hacía combatir con similar número de efectivos en cada oleada persa, por lo que no les quedó mas opción que replegarse después de dos días de batalla.
Pero ocurrió que un traidor, llamado Efíaltes, condujo a Jerjes a través de los bosques para llegar por la retaguardia a la salida de las Termópilas.
La protección del camino había sido encomendada a 1.000 foceos, que tenían excelentes posiciones defensivas, pero se acobardaron ante el avance persa y huyeron. Al conocer la noticia, algunos griegos hicieron ver lo inútil de su situación para evitar una matanza, decidiendo entonces Leónidas dejar partir a los que quisieran marcharse, quedándose él y sus espartanos firmes en sus puestos.
Atacados por el frente y la espalda, los espartanos sucumbieron después de hacer pagar a los persas un gran tributo en sangre. Posteriormente se levantaría en ese lugar la inscripción: "Viajero, ve y dile a Esparta que hemos muerto por cumplir con sus sagradas leyes".
Salamina
Con el paso de las Termópilas franco, toda la Grecia central estaba a los pies del rey persa. Tras la derrota de Leónidas, la flota griega abandonó sus posiciones en Eubea y evacuó Atenas, buscando refugio para las mujeres y los niños en las cercanías de la isla de Salamina. Desde ese lugar presenciaron el saqueo e incendio de la Acrópolis por las tropas dirigidas por Mardonio.
Mardonio
A pesar de ello, Temístocles aún tenia un plan: atraer a la flota persa y entablar batalla en Salamina, con una estrategia que lograría vencerles. Cuenta la leyenda que Temístocles se hizo pasar por traidor ante el rey de Persia, incitándolo a una victoria segura en Salamina, pero esta anécdota es probablemente falsa.
Lo cierto es que Jerjes decidió entablar combate naval, utilizando un gran número de barcos, muchos de ellos de sus súbditos fenicios. Sin embargo, la flota persa no tenia coordinación al atacar, mientras que los griegos tenían perfilada su estrategia: sus alas envolverían a los navíos persas y los empujarían unos contra otros para privarlos de movimiento. Su plan resultó, y el caos cundió entre la flota persa, con nefasto tesultado: sus barcos se obstaculizaron y chocaron entre sí, yéndose a pique muchos de ellos, y contando además con que los persas no eran buenos nadadores, mientras que los griegos al caer al mar podían nadar hasta la playa. La noche puso fin al combate, tras el cual se retiró destruida la otrora poderosa armada persa. Jerjes presencio impotente la batalla, desde lo alto de una colina.
"Los helenos sabían que cuando llega la hora del combate, ni el número ni la majestad de los barcos ni los gritos de guerra de los bárbaros pueden atemorizar a los hombre que saben defenderse cuerpo a cuerpo, y tienen el valor de atacar al enemigo" (Plutarco)
Fin de las Guerras Médicas
Temístocles quiso llevar la guerra a Asia, enviar allí la flota y sublevar las colonias jónicas contra el rey de Persia, pero Esparta se opuso, por el temor de dejar desprotegido el Peloponeso.
Por estas razones, la guerra continuó en Europa, volviendo el ejército persa a invadir el Ática en el año 479 adC. Mardonio ofreció la libertad a los griegos si firmaban la paz, pero el único miembro del consejo de Atenas que voto por esa causa fue condenado a muerte por sus compañeros. De esta forma, los atenienses hubieron de buscar refugio nuevamente en Salamina, siendo incendiada su ciudad por segunda vez.
Al enterarse de que el ejército espartano (increpado con amenazas por los atenienses para que les prestaran ayuda) se dirigía contra ellos, los persas se retiraron hacia el Oeste, hasta Platea. Dirigidos por su regente Pausanias, conocido por su sangre fría, los espartanos lograron otra estruendosa victoria sobre los persas, capturando de paso un gran botín que les estaba esperando en el campamento persa. Junto a la victoria en Platea, ocurrió poco tiempo después el hundimiento de la flota persa en Micala, que fue además la señal para el levantamiento de los jonios contra sus opresores. Los persas se retiraron de la Hélade, poniendo así fin a los sueños de Jerjes de conquistar el mundo helénico. De esta forma las Guerras Médicas, que enfrentaron por primera vez a Oriente y a Occidente, llegaron a su fin.
Categoría:Grecia Antigua
categoría:Atenas (Edad Antigua)
Categoría:Esparta
Categoría:Historia de Irán
ja:ペルシア戦争
Guerras del PeloponesoLa Guerra del Peloponeso fue un conflicto que enfrentó a las ciudades de la Liga del Peloponeso, encabezadas por Esparta a las de la Liga de Delos, encabezadas por Atenas, entre el 431 y el 404 adC. Las ciudades de la Liga del Peloponeso eran ciudades gobernadas por oligarquías, mientras que las de la Liga Ática eran ciudades con gobiernos basados en la democracia ateniense.
El desencadenante fue el conflicto entre Corinto, aliada de Esparta y su colonia Corcira, que quería adherirse a la Liga Ática, apoyándola Atenas. Corinto respondió haciendo lo mismo con Potidea, que quería desligarse del dominio ateniense. Atenas respondió bloqueando con su flota el comercio de la ciudad de Mégara, perteneciente a la Liga del Peloponeso; Tebas, aliada de Esparta, atacó Platea, aliada de Atenas. El conflicto real es entre Atenas, que con su flota dominaba el mar, y Esparta, que dominaba con su falange el campo de batalla en tierra, por el dominio total sobre la península griega y sus colonias.
Una peste debilitó a Atenas, muriendo el propio Pericles y parte importante de la población en el 429 adC, lo que aprovecharon los espartanos para arrasar las tierras del Ática, aunque no pudieron tomar Atenas. En el 424 adC el espartano Brásidas toma la ciudad de Anfípolis, que dominaba en Tracia, al norte de la península, la ruta terrestre desde Grecia hasta las colonias en la costa de la actual Turquía. Atenas envía un ejército bajo el mando de Cleón para liberar Anfípolis y es derrotado ante la ciudad, muriendo Cleón y Brásidas. Atenas se ve obligada así a firmar una paz en el 421 adC que, teóricamente, preveía la restitución de los territorios conquistados por ambos bandos, pero en la práctica los aliados de Esparta se nagaron a la restitución.
Atenas intenta atraerse a las colonias griegas en el Mediterráneo occidental y envía en el 415 adC una flota y un ejército a Sicilia para obligar a Siracusa, aliada de Esparta, a frenar sus aspiraciones sobre Segesta, aliada de Atenas. La flota y el ejército son destruidos totalmente en el 413 adC y Esparta vuelve a atacar el Ática, ocupando Decelea.
Comienzan las defecciones en la liga ateniense y las colonias del Egeo se emancipan de Atenas. Persia ve con buenos ojos la pérdida del poder de Atenas, que había ocupado varias ciudades persas en Asia Menor años antes y empieza a ayudar con dinero a la Liga del Peloponeso para contratar mercenarios y comprar suministros. Atenas ve perdido el abastecimiento de alimentos desde las colonias del Egeo y Egipto. Un grupo de la oligarquía ateniense conocido por los Cuatrocientos, apoyados por Esparta, aprovechan para tomar el poder en el 411 adC.
Alcibíades, un estratega expulsado de Atenas años antes, durante los incidentes en las colonias del Mediterraneo occidental, se proclama defensor de la democracia ateniense, se hace con el control de la flota ateniense en la isla de Samos y derrota a dos flotas espartanas, reconquistando varias colonias y restableciendo el comercio del Egeo con Atenas, en la que entra triunfalmente, restableciendo la democracia, en el 407 adC.
Pero Atenas estaba agotada por la guerra y vuelve a ser derrotada en tierra y su flota totalmente destruida en Egospótamos en el 405 adC. Esparta sitia Atenas y en el 404 adC la ciudad capitula, imponiendo Esparta en todas las ciudades de la Liga Ática el gobierno oligarquico y eliminando la democracia. En Atenas se impone el gobierno de los Treinta Tiranos.
WebLinks
- [http://www.colegiosaofrancisco.com.br/novo/guerra_do_peloponeso/guerra_do_peloponeso_menu.html Guerra do Peloponeso] - [http://www.colegiosaofrancisco.com.br/historia_geral.html História geral]
Categoría:Grecia Antigua
categoría:Atenas (Edad Antigua)
Categoría:Esparta
Categoría:Guerra
ja:ペロポネソス戦争
ko:펠로폰네소스 전쟁
EspartaEsparta (en griego Σπρατη [Esparta]), o Lacedemonia (en griego Λακεδαιμων [Lakedaimon]) era una ciudad-estado de la antigua Grecia situada en la península del Peloponeso a orillas del río Eurotas. Fue la capital de Laconia y una de las polis griegas más importantes junto con Atenas y Tebas.
Tebas
Historia
Orígenes
La ciudad fue fundada tras la conquista de la llanura de Mesenia por los habitantes de la vecina Laconia (730 adC-710 adC). Después del periodo aqueo, Esparta se convierte en una ciudad doria. Según la leyenda, sólo hubo una gran invasión doria, dirigida por un tal Aristodemo, ochenta años después de la caída de Troya. En realidad, parece claro que se dio una serie de incursiones sucesivas. La Esparta doria no se convirtió enseguida en la gran ciudad que luego llegaría a ser. Al principio estuvo minada por disensiones internas. Las reformas de Licurgo en el siglo VII adC son un verdadero punto de inflexión en la historia de la ciudad: a partir de entonces todo se encaminará a reforzar su poderío militar y Esparta se convertirá en la ciudad hoplita por excelencia.
hoplita
Esparta sometió a la totalidad de Laconia: comenzó por conquistar toda la vega del Eurotas para, a continuación, rechazar a los de Argos y asegurarse toda la región. La segunda etapa consistió en la anexión de Mesenia. En este momento, Esparta es ya la ciudad más poderosa del área, con la Arcadia y Argos como únicos rivales. A mediados del siglo VI adC Esparta somete también las ciudades de Arcadia y posteriormente Argos. Todas ellas se verán forzadas a firmar pactos leoninos.
En el año 506 adC Cleómenes I utiliza sus alianzas para organizar una expedición que reúne, según Heródoto (V, 74), a “todo el Peloponeso”. En esta ocasión tiene lugar la primera crisis: Cleómenes alistó el ejército sin explicar sus objetivos, ni geográficos ni políticos. Esto nada tenía de excepcional, pero cuando en Eleusis los corintios cayeron en la cuenta de que se trataba de marchar contra Atenas y derrocar a los pisistrátidas (descendientes del tirano Pisístrato), dieron media vuelta, seguidos por el otro rey espartano, Demarato. Es lo que se conoce como “divorcio de Eleusis”. A fin de no reincidir en el mismo fracaso, Esparta convocó entonces una cumbre con sus aliados, probablemente en el 505 adC, para discutir una nueva intervención en Atenas, esta vez con el propósito de reponer a Hipias. Sin embargo, tuvo que renunciar ante la firme oposición aliada. Podemos situar en este encuentro el nacimiento formal de la Liga del Peloponeso.
Fortalecida con dicha Liga y apoyada en su poderoso ejército, a comienzos del siglo V adC. Esparta se encuentra sin rival en todo el Peloponeso
Guerras médicas
En el siglo VI adC, Esparta se había interesado por el Asia Menor, entre otras cosas suscribiendo una alianza con Creso, rey de Lidia. Al comienzo del reinado de Cleómenes I, sin embargo, se mostrará más aislacionista, rechazando apoyar, en el 499 adC, la revuelta de las ciudades de Jonia contra los medos (persas), para centrarse en consolidar su propio imperio del Peloponeso. En 491 adC, cuando Cleómenes logra desembarazarse de Demarato, las cosas cambiarán. Los espartanos arrojaron a un pozo a los emisarios de Darío I, llegados para reclamar la tierra y el agua, acto simbólico de aceptación de la hegemonía universal de los aqueménidas, y despacharon refuerzos a los atenienses (refuerzos que llegaron a Maratón demasiado tarde para participar en la gran victoria griega).
En el año 481 adC, cuando Jerjes reclama de nuevo la tierra y el agua a todas las ciudades griegas, exceptuando a Atenas y Esparta, es naturalmente a ésta última a la que se le confía encabezar la liga panhelénica, incluyendo la flota pese a la hegemonía marítima de Atenas. Tras haber renunciado a defender Tesalia, los espartanos, mandados por su rey Leónidas, defendieron valerosamente el desfiladero de las Termópilas, retrasando notablemente el avance de los persas y permitiendo a la flota replegarse hacia Salamina. En contrapartida, la total victoria de Salamina fue obra de los atenienses, quienes casi hubieron de recurrir al chantaje para forzar la batalla en el estrecho, siendo así que el navarca –almirante- espartano de la flota, Euribíades, deseaba replegarse al istmo de Corinto
En el 479 adC, las victorias de Platea y Micala se lograron bajo el mando espartano. El rey Leotíquidas II recibió la misión de destruir el puente de barcas construido por los persas sobre el Bósforo, con el fin de dificultar su retirada, pero una tempestad se encargó por él del trabajo. Con el restablecimiento de la paz, Esparta propone abandonar a su suerte las ciudades jonias, demasiado lejanas, pero tropieza con la oposición de Atenas, lo mismo que en su sugerencia de expulsar de la anfictionía de Delfos a las ciudades culpables de “medismo” o alianza con los persas: es decir, las de Tesalia
Guerra del Peloponeso
Apenas terminadas las guerras médicas, Esparta se inquietó por el creciente poderío de Atenas, enardecida ésta por sus victorias contra los persas. Presionada por Egina y Corinto, Esparta prohibió a Atenas reconstruir sus murallas, destruidas por los persas. Esto no impidió a Atenas abandonar la Liga Panhelénica para fundar la Liga de Delos. Esparta no llegó a desencadenar una guerra y las relaciones se mantuvieron estables hasta el 462 adC, año en el que desdeñó y envió de vuelta un contingente ateniense dirigido por Cimón, que había acudido a socorrerla en plena revuelta de los ilotas. Esto supuso la ruptura, sellada con la condena al ostracismo del espartófilo Cimón por sus compatriotas de Atenas.
Las hostilidades propiamente dichas comenzaron en el 457 adC, a requerimientos de Corinto. Tras una serie de victorias y derrotas para ambos bandos, se alcanza una paz inestable que durará cinco años. En el 446 adC la revuelta de Megara y Eubea reaviva el conflicto. Esparta, a la cabeza de las ciudades coaligadas, arrasa el Ática. El propio rey espartano Pleistoanax fue acusado de corrupción por no haber proseguido la ofensiva y condenado al exilio. En el 433 adC, por último, el asunto de Corcira da lugar al inicio de la Guerra del Peloponeso.
Corcira
La guerra se prolonga demasiado. Pericles decide abandonar el Ática al pillaje sistemático de los espartanos, acogiendo a la población dentro de los Largos Muros, que unen Atenas con su puerto, El Pireo. En el 425 adC se produce la humillante derrota de Esfacteria, donde 120 Iguales (ver más abajo), pertenecientes en su mayor parte a las grandes familias de Esparta, son capturados en un islote. La ciudad tendrá que rendir la flota para recuperar a sus hoplitas. El golpe es traumático: es la primera vez que se ve a los Iguales rendirse en vez de combatir hasta la muerte. En el 421 se firma en Nicias una paz largo tiempo anhelada.
Pese a todo, las tensiones permanecen. Esparta y Atenas chocan nuevamente en el 418 adC por una disputa territorial en Mantinea. Atenas decide que Esparta ha roto los tratados y la guerra recomienza en el 415 adC. Los atenienses organizan una expedición contra Sicilia que termina en desastre. La revuelta de las ciudades jonias de la Liga de Delos permite a Esparta imponerse en el campo de batalla. En el 404 adC una Atenas sitiada termina por capitular.
Esparta obliga a Atenas a acortar los Largos Muros en diez estadios (algo menos de dos kilómetros) por cada extremo, y a unirse a la Liga del Peloponeso. Los espartanos, sin embargo, titubean respecto al sistema de gobierno que impondrán a la ciudad. Todo el mundo está de acuerdo en la necesidad de poner fin a la democracia, pero se duda entre una oligarquía radical bajo tutela espartana y otra más moderada, sin guarnición espartana para sostenerla. El general Lisandro, gran artífice de la victoria sobre Atenas, impone el gobierno de los Treinta Tiranos, pero el otro rey, Pausanias, permite enseguida el derrocamiento y huida de los Treinta y de sus partidarios, y apoya en cambio a los oligarcas moderados que se han quedado en Atenas. Con todo, a su regreso a Esparta Pausanias será juzgado, y ocho años después de su absolución, se verá condenado cuando Atenas vuelva a tomar las armas contra Esparta.
El imperialismo espartano del siglo IV adC
Esparta se había lanzado a la Guerra del Peloponeso bajo la bandera de la libertad y de la autonomía de las ciudades, amenazadas por el imperialismo ateniense. Pero, tras haber vencido, hará ella otro tanto: impone tributos, gobernantes títeres e incluso guarniciones. A partir del 413 adC, Tucídides la describe como la potencia que “ejerce sola desde ahora la hegemonía sobre toda Grecia” (VIII, 2, 4).
Esparta cambia en consecuencia de política ante Persia, haciéndose la portavoz del panhelenismo. En primer lugar, se produce la expedición de los Diez Mil narrada por Jenofonte en la Anábasis, derrotada en el 401 adC. En el 396 adC, el rey Agesilao II es enviado a derrocar a Tisafernes, sátrapa de Caria, y proteger a las ciudades griegas. Los sueños imperiales de Agesilao terminan rápidamente, porque se le convoca de vuelta a causa de los acontecimientos en Grecia: Atenas, Tebas, Argos y otras ciudades se han rebelado contra Esparta. Es el inicio de la Guerra de Corinto. La coalición es derrotada en Coronea y Nemea (394 adC), pero Esparta pierde su presente hegemonía marítima. Entre tanto, los persas se lanzan a una contraofensiva y Atenas reconstruye sus Largos Muros. Bajo la amenaza, Esparta termina por firmar la paz de Antalcidas, tanto con los griegos como con los persas (386 adC).
Esta paz, protegida por el Gran Rey persa, permite en realidad a Esparta continuar su política imperialista con la excusa de proteger la autonomía de las ciudades más pequeñas. Esparta obliga a Argos a conceder a Corinto su independencia, e incluso a Olinto a respetar la autonomía de sus ciudades de la Calcídica.
En el 378 adC, sin embargo, el conflicto vuelve a aparecer tras una razia espartana contra El Pireo. Concluye con la paz entre Atenas y Esparta (371 adC), preocupadas ambas por los avances de Tebas. Esparta lanza de inmediato un ataque contra la ciudad beocia que termina en el desastre de Leuctra. El general tebano Epaminondas destroza el ejército espartano comandado por Cleombroto y organiza una poderosa ofensiva contra Esparta. Ésta se verá obligada a reclutar a numerosos ilotas a fin de proteger la ciudad. Es el final de la hegemonía espartana.
Declive del poder espartano
La hegemonía espartana fue clara entre el 403 adC y el 371 adC. Tras la batalla de Leuctra no solamente perdió Esparta dicha hegemonía, sino también la mayor parte de Mesenia y la Liga del Peloponeso, que quedó disuelta. La irrupción de Macedonia en la arena política griega tampoco mejorará las cosas. En el 330 adC el rey Agis III ataca a Antípater, lugarteniente de Alejandro Magno, a la cabeza de una coalición peloponesa, pero es vencido y muerto en la batalla de Megalópolis. Durante la Guerra Lamiana (a la muerte de Alejandro, en el 323 adC), Esparta se halla demasiado débil para participar.
La debilidad de Esparta permitirá medrar a la Liga Aquea, mientras que las revoluciones de Agis IV y Cleómenes III minan las instituciones de la ciudad. Éste último se enfrenta con algún éxito a los aqueos, pero la intervención macedonia de Antígono III supondrá la terrible derrota de Selasia, que conduce a la toma de Esparta. En el 207 adC llega al trono Nabis, que poco después se convertirá en tirano de Esparta y reiniciará la guerra contra los aqueos. En el 205 adC Esparta se alía con Roma, modificando de raíz el equilibrio de fuerzas en la región. Los aqueos se apresuran a firmar también tratados con Roma, enemistada por entonces con Macedonia. En el 197 adC Roma, en alianza con las demás ciudades griegas, se vuelve contra Esparta, que se ve obligada a firmar la paz en el 195 adC. Pierde con ello una parte importante de su territorio, el derecho a reclutar periecos, su puerto (en Giteo) y casi toda su flota.
En el 192 adC la Liga Aquea obliga a Esparta a ingresar en sus filas. Los espartanos se ven forzados a derruir sus muros (los primeros de su historia, que Nabis había mandado edificar), libertar a los ilotas, abolir la “agogé” o educación específicamente espartana, etc. Se crea una situación de gran inestabilidad social que no se calmará hasta el 180 adC, cuando quedan sin efecto las prohibiciones y regresan los exiliados.
Las tensiones con la Liga Aquea, sin embargo, no han terminado. En el 148 adC los aqueos atacan y derrotan a Esparta. Roma interviene, exigiendo que Esparta y Corinto queden separadas de la Acaya. Los aqueos, furiosos, retomaron las armas, pero fueron aplastados por Roma en el 146 adC. Esparta se hallaba en teoría en el bando vencedor, pero en la práctica perdió sus ciudades periecas, que formaron por su cuenta la koinonía (alianza) de los Lacedemonios. Esparta no era ya más que una ciudad de segundo orden, autónoma pero aislada, muy lejos de su esplendor de antaño.
La dominación romana
Durante la dominación romana, ya sin ambiciones militares ni políticas, Esparta se concentró en lo que tenía de más específico: la educación espartana. Ésta se endurece, atrayendo a los “turistas”, ávidos de ritos violentos y extraños. De este modo, los combates rituales que tradicionalmente se habían disputado en el santuario de Artemisa Ortia, bajo la dominación romana pasan a convertirse en la “dimastígosis”: los niños son flagelados, en ocasiones hasta la muerte. Cicerón lo relata en las Tusculanas (II, 34): la multitud que acude al espectáculo es tan numerosa que se hace necesario construir un anfiteatro delante del templo para acogerla. Este espectáculo atraerá turistas hasta el siglo IV de nuestra era, como lo testimonia Libanio (Discursos, I, 23).
Esparta fue saqueada por los hérulos en el 267, y definitivamente arrasada por Alarico I, rey de los visigodos, en el 395. Los bizantinos edificarían luego la ciudad de Lacedemonia sobre las ruinas de la antigua Esparta.
Organización social
Población
En el siglo V adC, los espartanos propiamente dichos, los “Iguales”, representan una pequeña parte de la población global de la ciudad. En el 480 adC, el rey Demarato estima el número de hoplitas movilizables en algo menos de 8.000 (Heródoto, VII, 234). Este número caerá a lo largo del siglo V adC, principalmente a causa del terremoto del 464 adC que, según Plutarco (Cimón, 16, 4-5), destruyó el gimnasio, matando a toda la efebía de Esparta, así como a la revuelta de los ilotas, que supuso diez años de guerrilla. Así, cuando la batalla de Leuctra (371 adC), no había más que 1.200 hoplitas movilizables, de los cuales 400 murieron durante el combate.
El número de los periecos era superior al de los Iguales. Se puede estimar que había unas cien aglomeraciones de periecos, pues dice Estrabón que Esparta era conocida como “la ciudad de las cien villas”. Los ilotas (o siervos) pueden calcularse entre 150.000 y 200.000. De acuerdo con Tucídides, se trataba del grupo servil más numeroso de Grecia.
Los ciudadanos
Los únicos que poseían derechos políticos eran los espartanos propiamente dichos, llamados “astoi” o “ciudadanos” (término más aristocrático que el de “polités”, habitual en otras ciudades griegas). También se les conocía como “Homoioi” (“Pares” o “Iguales”). Al parecer, no todos los espartanos fueron “Iguales”. Existía un cierto número de ciudadanos considerados cobardes en el combate, a los que los historiadores denominan con el término latino de “tresantes” (“los temblorosos”). Según Heródoto, Jenofonte, Plutarco y Tucídides, a los “temblorosos” se les sometía a toda clase de desprecios y vejaciones: obligación de pagar el impuesto de soltería, expulsión de los equipos de pelota, de los coros, de las comidas en común, etc. Su estado de marginación era casi tan absoluto como el de los ilotas, con la excepción de que ellos sí podían acceder a los lugares públicos (siempre en los últimos puestos) y que les estaba permitido redimir su deshonra mediante actos de valor en la guerra.
Un auténtico espartano debía ser hijo de padres espartanos, haber recibido la educación espartana, hacer sus comidas junto a los demás ciudadanos en los comedores públicos y poseer una propiedad suficiente como para permitirle sufragar los gastos de su ciudadanía.
El nombre de “Homoioi” (“Iguales”) es testimonio, según Tucídides, del hecho de que en Esparta “se ha instaurado la máxima igualdad entre el estilo de vida de los acomodados y el de la masa” (I, 6, 4): todos llevan una vida en común y austera.
Los no ciudadanos: ilotas y periecos
Los ilotas son los campesinos de Esparta. Su estatus se crea con la reforma de Licurgo. No son estrictamente esclavos, sino siervos: están adscritos a la propiedad que cultivan, pueden casarse y tener hijos y se quedan con los frutos de su trabajo una vez deducida la renta que corresponde al titular de la hacienda.
De modo excepcional, los ilotas podían ser reclutados para el ejército y liberados luego. Mucho más numerosos que los ciudadanos, la reforma de Licurgo les dejó por completo al margen de la vida social. Los “Iguales”, que temían su rebelión, les declaraban solemnemente la guerra cada año, les humillaban y aterrorizaban (ver "Krypteia").
También los periecos (habitantes de la periferia), el tercer grupo social de Esparta, son mantenidos al margen del cuerpo cívico por la reforma de Licurgo, que les niega cualquier derecho político. Aunque libres, jamás participan en las decisiones. Poseen el monopolio del comercio y comparten el de la industria y la artesanía con los ilotas. Entre los periecos hay también campesinos, reducidos a cultivar los terrenos menos productivos.
La educación espartana
La educación espartana (“agogé”), sistema educativo introducido a partir de Licurgo, se caracteriza por ser obligatoria, colectiva, pública y destinada en principio a los hijos de los ciudadanos, aunque parece que en ocasiones se debió admitir a ilotas o periecos, y los hijos de un ateniense como Jenofonte se educaron en Esparta.
Esparta practicaba una rígida eugenesia. Nada más nacer, el niño espartano era examinado por una comisión de ancianos en el "Lesjé" (“Pórtico”), para determinar si era hermoso y bien formado. En caso contrario se le consideraba una boca inútil y una carga para la ciudad. En consecuencia, se le conducía al "Apótetas" (lugar de abandono), al pie del monte Taigeto, donde se le arrojaba a un barranco. De ser aprobado, le asignaban uno de los 9.000 lotes de tierra disponibles para los ciudadanos y lo confiaban a su familia para que lo criara, siempre con miras a endurecerlo y prepararlo para su futura vida de soldado.
A los siete años (o a los cinco, según Plutarco) se arrancaba a los niños de su entorno familiar y pasaban a vivir en grupo, bajo el control de un magistrado especial, en condiciones paramilitares. A partir de entonces, y hasta los veinte años, la educación se caracterizaba por su extrema dureza, encaminada a crear soldados obedientes, eficaces y apegados al bien de la ciudad, más que a su propio bienestar o a su gloria personal (ésta última, el ideal de los tiempos homéricos). Los muchachos deben ir descalzos, sólo se les proporciona una túnica al año y ningún manto y, sometidos a una subalimentación crónica, se les fuerza a buscarse su propio sustento mediante el robo. Las disciplinas académicas se centran en los ejercicios físicos y el atletismo (los espartanos sobresalieron regularmente en los Juegos Olímpicos), la música, la danza y los rudimentos de la lectura y escritura.
Por lo que a la educación de las niñas se refiere, se encaminaba a crear madres fuertes y sanas, aptas para engendrar hijos vigorosos. Por ello, insistía igualmente en la educación física, así como en la represión sistemática de los sentimientos personales en aras del bien de la ciudad.
Contra lo que pueda parecer, la dureza de la educación espartana no estuvo, en realidad, en función de las necesidades bélicas de la población. Se fue incrementando con el paso de los siglos y, como puede verse más arriba, el máximo grado de violencia e irracionalidad se alcanzó precisamente bajo la "Pax Romana", cuando Esparta no era ya sino un burgo sin importancia alguna.
Sistema Político
El sistema político espartano, así como el educativo, se atribuyen al mítico Licurgo en el siglo VII adC (aunque Plutarco lo sitúa entre el IX y el VIII adC). Era éste tío y regente del rey Leobotas de Esparta. Habiendo consultado en Delfos a la Pitia, fue llamado por ésta "dios más que hombre" y recibió un oráculo aprobatorio para la futura constitución de la ciudad, la "Gran Retra", al parecer muy inspirada en la legislación cretense. La Gran Retra fue probablemente no escrita y debió elaborarse a lo largo de las Guerras Mesenias, que hicieron entrar en crisis a la aristocracia y a la ciudad entera. A fin de garantizar su subsistencia se instituyó la “eunomía” o igualdad de todos ante la ley, con el propósito de eliminar privilegios y descontentos. Pero, a diferencia de Atenas, la eunomía espartana era sinónimo de una enorme disciplina. Todos los miembros de la ciudad hubieron de hacer sacrificios: la corona, la aristocracia y el pueblo. El sistema de Licurgo busca una simbiosis en la que coexisten los diversos sistemas políticos conocidos en el ámbito griego: la monarquía (hay dos reyes), la oligarquía (se establece una “gerusía” o consejo de ancianos), la tiranía (con el consejo de gobierno de los “éforos”) y la democracia (hay una asamblea popular).
La eunomía
Resulta evidente que la crisis del siglo VII adC no podía ser resuelta más que mediante la creación de un ejército de hoplitas que sucediera a los guerreros a caballo o en carros. Y es la aparición de la clase de ciudadanos que lo forman, a través de la absorción de la aristocracia terrateniente por la masa popular, lo que da lugar a la “eunomía” (“buena ley”). Dicha absorción se llevará hasta el extremo, a fin de crear la igualdad total. Los aristócratas renuncian totalmente a sus privilegios: en el siglo VI adC, la ciudadanía de Esparta cuenta con entre 7.000 y 8.000 Homoioi (“Iguales”). La aristocracia terrateniente renuncia a sus propiedades para ponerlas en común. Cada cual recibe un lote (“klerós”, “lote-heredad”) equivalente e inalienable: no se puede vender ni hipotecar. Su cultivo se encomienda a los siervos del Estado (los ilotas), que entregan las rentas en especie al propietario para que sostenga a su familia, pero sin que se pueda enriquecer. Los ciudadanos tienen prohibido el comercio; de este modo, todo el mundo está plenamente disponible para la guerra, única actividad verdaderamente cívica y en la que se centra el proceso educativo, igual para todos. La igualdad, por último, se extiende al ámbito político, puesto que todos participan en la asamblea.
La asamblea
Es ésta la reunión de todos los iguales, convocados en fechas fijas. Corresponde a la asamblea aprobar o no las propuestas de los éforos (aunque sin debatirlas, pues parece que ningún ciudadano toma la palabra), ya sea por aclamación o, más raramente, por desplazamiento de los votantes. También la gerusía le somete sus proyectos, aunque el voto de la asamblea no es vinculante y los ancianos pueden considerar que el pueblo se ha equivocado. Por último, correspondía a la asamblea elegir a los éforos y a los gerontes por un sistema que Aristóteles consideraba pueril: unos cuantos magistrados, desde un lugar cerrado, medían la intensidad de las aclamaciones que recibía cada candidato.
En realidad, el funcionamiento de la asamblea en Esparta nos es poco conocido: se ignora, por ejemplo, si estaba permitido que cualquier ciudadano tomara la palabra para proponer una ley o enmienda, o si en definitiva la única misión de la asamblea era elegir a éforos y gerontes. En opinión de Aristóteles, la asamblea tenía un poder tan limitado que ni siquiera la menciona como elemento democrático dentro del régimen político espartano.
Los reyes
Al menos desde la reforma de Licurgo, en el siglo VIII adC, Esparta cuenta con dos reyes, uno perteneciente a la dinastía de los Agíadas y el otro a la de los Europóntidas, enraizadas ambas –según la leyenda- en dos gemelos descendientes de Heracles. Los miembros de ambas familias no podían contraer matrimonio entre sí y sus tumbas se hallaban en lugares distintos. Ambos reyes tenían igual rango.
El poder real se transmitía al “más próximo descendiente del más próximo ostentador del poder más cercano a la realeza” (Pierre Carlier, La royauté en Grèce avant Alexandre (La realeza en Grecia antes de Alejandro), AECR, 1984), es decir, que el hijo pasa por delante del hermano, y que aun existiendo el derecho de primogenitura, el hijo nacido cuando el padre es ya rey tiene prioridad sobre aquellos nacidos antes de su advenimiento al trono. En cualquier caso, parece que los espartanos interpretaban con flexibilidad estas normas sucesorias.
Los poderes de los reyes eran esencialmente militares y religiosos. Al principio, los monarcas podían hacer la guerra al país que desearan, siendo sus decisiones colegiadas. A partir del 506 adC, fecha del famoso “divorcio de Eleusis”, los reyes harán sus campañas por separado. En el siglo V adC parece que es ya la asamblea la que vota la guerra y los éforos quienes deciden sobre la movilización. El rey, quienquiera que sea, es siempre el “hegemón” o comandante en jefe durante las campañas militares; tiene autoridad sobre los demás generales, puede acordar treguas y combate en primera línea en el ala derecha, protegido por su guardia de honor de cien hombres, los “Hippeis”.
La gerusía
La gerusía o consejo de ancianos estaba constituida por los dos reyes y por otros veintiocho hombres mayores de sesenta años, elegidos por aclamación de la asamblea tras presentar su candidatura. Elegidos por su sensatez y capacidad militar, la mayoría de los gerontes pertenecían a las grandes familias de Esparta, pese a que, en teoría, cualquier ciudadano, aun sin fortuna o rango elevado, podía presentarse al cargo.
El papel político de la gerusía era de gran importancia y no rendía cuentas a nadie. Parece que a ella le correspondía el monopolio de la propuesta y elaboración de nuevas leyes, estaba encargada de gestionar todos los asuntos de política interna y tenía competencia para juzgar a los reyes. También poseía, en la práctica, el derecho de veto sobre las decisiones de la asamblea, aunque hasta el siglo III adC no se conoce ningún caso en el que lo hiciera efectivo.
Los gerontes constituían también una especie de tribunal supremo que juzgaba los delitos y podía imponer la pena de muerte o la pérdida de los derechos cívicos.
Los éforos
Los éforos (“supervisores”), preexistentes a la reforma de Licurgo, formaban un colegio de cinco magistrados elegidos por la asamblea para un mandato anual. Su rango era similar al de los reyes, de los que constituían un auténtico contrapoder. No eran reelegibles y, al término de su mandato, debían someterse a una rendición de cuentas si así lo exigían sus sucesores. En este caso podían ser condenados incluso a la pena de muerte.
El colegio de los éforos fue lo más parecido a un poder ejecutivo moderno que llegó a conocer la antigua Grecia. Como su nombre indica, estaban encargados de supervisar a los reyes y al resto de los habitantes de la ciudad, llegando su autoridad al mismo aspecto físico de las personas. Ellos eran quienes vigilaban el respeto a las tradiciones, imponían sanciones y penas de prisión (incluso a los mismos reyes) y podían ordenar ejecuciones (a veces extrajudiciales, como las de los ilotas durante la krypteia). También se hacían cargo de los asuntos exteriores, ejecutando las decisiones de la asamblea (presidida por ellos), ordenando movilizaciones y tomando cualquier decisión urgente que fuera necesaria. Uno de los éforos era el “epónimo”, es decir, daba su nombre al año, aunque se desconoce la forma en que se le escogía. Los nombres de los otros aparecían detrás en los documentos oficiales, por orden alfabético.
El poder de los éforos fue tan amplio que Aristóteles lo equipara al de los tiranos. En realidad, su función teórica era la de representar al pueblo y, de hecho, Cicerón les compara en La República a los tribunos de la plebe. Todos los meses los reyes juraban respetar las leyes, mientras que los éforos juraban defender el poder real pero a su vez lideraban a las polis.
La religión en Esparta
La religión ocupa en Esparta un lugar más importante que en otros lugares de Grecia. Así lo atestigua el gran número de templos y santuarios: 43 templos de divinidades, 22 templos de héroes, no menos de quince estatuas de dioses y cuatro altares, a lo que hay que añadir numerosos monumentos funerarios urbanos.
Llama la atención la importancia que adquieren entre los espartanos las divinidades femeninas, particularmente Atenea bajo gran número de epíclesis o advocaciones. Entre los dioses masculinos es Apolo al que se le rinde un culto particular y está presente en todas las grandes fiestas de la ciudad. Es notable también el culto tributado a los héroes de la Guerra de Troya: Aquiles, por encima de todos, pero también Agamenón, Casandra (bajo el nombre de Alejandra, Clitemnestra, Menelao e incluso Helena. Los Dioscuros Cástor y Pólux, gemelos de Zeus, de los que la tradición afirma que nacieron en Esparta, tienen también un vínculo particular con los reyes. Heracles, por su parte, es una especie de héroe nacional espartano, venerado de modo especial por los jóvenes.
Fuentes textuales
- Pseudo-Apolodoro
- Ateneo: Deipnosofistas (citas de Mirón de Priene y Filarcos)
- Diodoro de Sicilia: Biblioteca histórica
- Elieno: Historia variada
- Heródoto: Historia
- Yacimiento arqueológico de Oxirrinco: Historias Helénicas
- Líricos espartanos: Tirteo, Alcmán
- Pausanias (geógrafo), Descripción de Grecia, Libro III (Laconia)
- Platón: La República (VIII); Las leyes (III)
- Plutarco: Vidas paralelas (Agis, Agesilao, Cleómenes, Licurgo, Lisandro, Pericles, etc.); Moralia
- Polibio: Historia
- Tucídides: Historia de la guerra del Peloponeso
- Estrabón: Geografía (VIII)
- Jenofonte: La República de los lacedemonios, Agesilao, Anábasis, Helénicas
Bibliografía
- CARTLEDGE, Paul: Sparta and Lakonia. A Regional History 1300-362 B.C., segunda ed., Londres/Nueva York, Routledge, 2002.
- CHRIMES, K.T.: Ancient Sparta, Mánchester, 1949
- JANNI, P., La cultura di Sparta arcaica, Ricerche, II, Roma, 1970.
- LEVI, Mario A.: Quatro studi spartani e altri scritti..., Milán, 1967
- LÉVY, Edmond: Sparte : histoire politique et sociale jusqu’à la conquête romaine, Seuil, col. « Points Histoire », París, 2003
- MICHELL, H. Sparta, Cambridge, 1964
- RAWSON, Elizabeth: The Spartan Tradition in European Thought, Oxford, 1969
- Para un repertorio bibliográfico más amplio puede consultarse esta [http://www.csun.edu/~hcfll004/spartbib.html Bibliografía general sobre Esparta] en varios idiomas.
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ja:スパルタ
EpaminondasMiembro de una familia noble empobrecida, Epaminondas será el artífice de la hegemonía de Tebas durante la primera mitad del siglo IV a.C.
Participó en la conferencia general de paz que se desarrolló en Esparta durante el año 371 debido a su elevada cultura. La negativa de Tebas a conceder la autonomía a Beocia provocó la invasión del rey espartano Cleombroto. La respuesta tebana no se hizo esperar. Al mando de Pelópidas, el llamado "Batallón Sagrado" consiguió una contundente victoria en Leuctra (371 a.C.) gracias al "orden oblicuo" desarrollado por Epaminondas. Era la primera vez que Esparta sufría una derrota en campo abierto. Tebas alcanzaba su momento de máximo esplendor y Epaminondas realizará una serie de campañas dirigidas a aislar Esparta, invadiendo el Peloponeso y liberando Mesenia. Fundó una nueva capital al pie del monte Ítome y organizó una Liga de ciudades dependientes de Tebas, controlando toda la Grecia central.
Esta posición preponderante motivará que Epaminondas establezca una alianza con el rey de Persia, poniendo en marcha un plan para la creación de una poderosa flota, rivalizando con Atenas por el control de los mares. Esparta no reconoció la supremacía tebana y volvió a la guerra. Epaminondas se dirigió de nuevo al Peloponeso y obtuvo una contundente victoria en las cercanías de Mantinea (362 a.C.) pero falleció en el combate, suponiendo para Tebas el final de su hegemonía. La firma de una paz entre Esparta y Tebas puso fin al conflicto.
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Alejandro Magno
Alejandro III Magno (Αλέξανδρος), rey de Macedonia, nacido a finales de julio de 356 adC, muerto el 10 de junio de 323, (reinando de 336 a 323 a.C.), conquistador del Imperio Persa y uno de los líderes militares más importantes del mundo antiguo, es quizás una de las figuras más atractivas de la Historia.
Vida
Nacimiento e infancia
Hijo de Filipo II rey de Macedonia, y Olimpia, princesa de la Casa Real de Epiro. Se cuenta que, el dio de su nacimiento se tuvo noticia en la capital de tres triunfos: el del general Parmenión frente a los Ilirios, el fin victorioso del sitio a una ciudad portuaria por su padre, y la victoria del carro del rey en competición, loq ue fueron considerados increibles augurios. Probablemente fueran invenciones posteriores, a raíz d la leyenda que dejó este personaje.
Su educación fue inicialmente dirigida por Leonidas, un maestro macedonio que daba clases a los hijos de la más alta nobleza. Sin embargo, pronto fue puesto al cuidado de Aristóteles, quien sería su maestro en un retiro en la ciudad macedonia de Mieza.
Muy pronto (340 a.C.) su padre lo asoció a tareas del gobierno nombrándolo regente. A pesar de su juventud . En el 338 adC dirigió la caballería macedónica en la batalla de Queronea, siendo nombrado gobernador de Tracia ese mismo año. A pesar de tener apenas 16 años, se vio obligado a repeler una insurrección armada.
Se cuentan numerosas anécdotas sobre su niñez, siendo la más referida aquella que narra Plutarco, Filipo le dijo cierta vez a su hijo tras domar a su caballo, Bucéfalo: "Macedonia es demasiado pequeña para ti". En efecto, Alejandro quedaba libre para empezar la guerra contra Persia.
Un nuevo matrimonio de su padre, que podría llegar a poner en peligro su derecho al trono (no conviene olvidar que el mismo Filipo fue regente hasta la mayoría de edad de su sobrino, pero se adueñó del trono)le alejó de su padre. Es famosa la anécdota de como, en la celebración de la boda, el nuevo suegro de Filipo (un poderosos noble macedonio llamado Átalo) rogó porque el matrimonio le diera un heredero legítimo al rey. Alejandro le echó encima el contenido de su copa, espetándolo "Y yo que soy ¿un bastardo?". Cuando Filipo, borracho, se acercó a poner orden ALejandro se burlo diciendo "Quiere pcruzar a Asia, pero ni siquiera es capaz de pasar de un lecho a otro sin caerse. La historia le valió
la ira de su padre, teniendo que huir. sin embargo, terminaría por perdonarle.
Subida al poder
Después del asesinato de su padre en el año 336 adC a manos de Pausanias, un capitán de su guardia, Alejandro Magno heredó el reino cuando solamente tenía veinte años. La conspiración detrás del asesinato, aunque achacada normalemente a una historia amorosa del rey, ha dejado a Alejandro y su madre como posibles sospechosos
Este momento de aparente debilidad de la monarquía macedonia supuso que toda la Grecia sometida por Filipo se alzó en armas, pero Alejandro dio pruebas velozmente de su fuerza militar: atravesó Tesalia,sometiendola, (ya había sido conquistada pro Filipo), venció a los griegos tomando y destruyendo Tebas, y obligó a Atenas a acatar su poder. Se hizo nombrar Hegemon, título que ya había ostentado su padre y que lo posicionaba como gobernador de toda Grecia
Consolidada así la hegemonía macedónica, Alejandro estaa en disposición de un estado sólido tras las reformas internas de Filipo II, y se dispuso a cumplir su último proyecto: Conquistar el Imperio Persa.
La conquista de Persia
Empezó por Asia menor, en donde los persas dieron una débil resistencia, venciendo en la batalla de Gránico. Las ciudades griegas de las costas se entregaron ya sea por miedo o por querer ser liberadas.
Gránico
A finales de 334 adC decidió invernar en Gordión, antigua capital de Frigia. Allí se encontraba un famoso carro real, sujeto a un nudo complicadísimo. Según el oráculo de Gordión, quien supiera deshacerlo conquistaría Asia. Alejandro resolvió el problema cortando el nudo con su espada “la forma de hacerlo no importa” dijo.
Una contraofensiva marítima de los persas en el Egeo, al mando de Memnón y su flota, puso en peligro a la Grecia continental, pero esta amenaza se detuvo después de la victoria de Alejandro sobre Darío en la batalla de Isos el 333 adC, batalla en el que el gran rey tomó conciencia de la amenaza y envió propuestas de negociación, que fueron desestimadas.
Alejandro conquistó fácilmente Fenicia con excepción de Tiro, debiendo mantener un largo asedio (de enero a agosto de 332 adC). Conquistada Tiro se dirigió a Egipto, en donde se hizo proclamar hijo de Amón, título reservado solo para los faraones. En esa época controló la situación de rebeldía en Anatolia y el Egeo, de tal modo que en la primavera del 331 adC, desde Tiro, organizó los territorios conquistados. Darío, con un ejército más numeroso, decidió hacerle frente en Gaugamela a orillas del Tigris, pero a penas logró salvar su vida, ya que pese a la superioridad numérica se vio derrotado por el genio militar del joven rey macedonio.
En ambas ocasiones el emperador persa escapó huyendo. Darío fue traicionado por sus nobles y asesinado. Alejandro habría de honrar a su otrora rival y enemigo, y perseguir a sus asesinos.
También esta conjura provocó la muerte de Filotas, hijo de Parmenión, Amintas (primo de Alejandro), considerado por los insurgentes como el legítimo rey (Filipo llegó al trono, pues su hermano, el regente de Macedonia cayó muerto y su hijo, Amintas, era aún muy joven para gobernar). Tiempo después ocurrió una nueva conjura contra Alejandro, ideada por sus pajes, la cual tampoco logró su objetivo. Tras esto, Calístenes (quien hasta ese momento había sido el encargado de redactar la historia de las travesías de Alejandro), fue considerado como impulsor de este complot, por lo que fue condenado a muerte, sin embargo él se quitó antes la vida.
Uno de sus generales más queridos, y el último del ejército legado por su padre fue Clito "El Negro", quién murió en manos del mismo Alejandro una noche de juerga, tras sentirse ofendido por él.
Invadió Bactriana, se casó con la princesa Roxana, y llevó a su ejército a atravesar el Hindu Kush y a dominar el valle del Indo, con la única resistencia del rey indio Poros en Hidaspes.
Hidaspes
A sus treinta y dos años su imperio se extendía hasta el valle del Indo por el Este y hasta Egipto por el Oeste donde fundó la famosa ciudad de Alejandría (hoy Al-Iskandría, الاسكندرية ).
Fundador prolífico de ciudades, esta ciudad egipcia habría de ser con mucho la más famosas de todas las Alejandrías fundadas por el también faraón Alejandro.
De hecho, en las monedas acuñadas en su época y en la de sus sucesores, la figura de Alejandro Magno se fusiona y llega a confundir con la de Apolo. Asimismo, en el oráculo del oasis de Siwah se le proclamó hijo de Zeus, y aunque nunca repudió públicamente a su padre, el rey Filipo, tampoco desmintió su presunta ascendencia divina.
Con sus acciones extendió ampliamente la influencia de la civilización griega y preparó el camino para los reinos del período helenístico y la posterior expansión de Roma. Fue además gran amante de las artes. Alejandro era consciente del poder de propaganda que puede tener el arte y supo muy bien controlar la reproducción de su efigie cuya realización sólo autorizó a tres artistas: un escultor, Lisipo, un orfebre y un pintor, Apeles. Los biógrafos de Alejandro cuentan que éste tenía en gran aprecio al pintor y que visitaba con frecuencia su taller y que incluso se sometía a sus exigencias.
Alejandro murió a la edad de 33 años. Existe teorías actuales que señalan la causa de su muerte a la enfermedad vírica llamada fiebre del Nilo. Aunque dicen otros que fue envenenado por sus generales.
Alejandro en Egipto
fiebre del Nilo
La cultura del antiguo Egipto impresionó a Alejandro desde los primeros días de su estancia en este país. Las reliquias gigantes que él veía por doquier le cautivaron hasta el punto que quiso faraonizarse como aquellos reyes casi míticos. La Historia del Arte nos ha dejado un testimonio de estos hechos y apetencias. En Karnak existe un relieve donde se ve a Alejandro haciendo las ofrendas al dios Amón, como lo hace un converso. Viste la indumentaria faraónica:
- Klaft faraónico (el manto que cubre la cabeza y va por detrás de las orejas, clásico del antiguo Egipto), más las coronas roja y blanca que se sostienen en equilibrio inestable.
- Cola litúrgica de chacal, que con el tiempo se transformó en "cola de vaca".
- Ofrenda en cuatro vasos como símbolo para indicar "cantidad", "repetición", "abundancia" y "multiplicación".
En los jeroglíficos de la pared se distinguen además los dos nombres de Alejandro-faraón y ambos se presentan dentro del anillo elíptico:
- Alejandro como Horus
- Alejandro como Alejandro
Después de Alejandro
A la muerte de Alejandro quedaron como familiares y herederos unos personajes que poco a poco fueron víctimas de la ambición por el poder y de las intrigas de la época, asunto éste que, según los historiadores, no se debe juzgar con la óptica actual sino con la de aquellos tiempos.
Dichos personajes eran: Filipo Arrideo, (que llegó a ser por poco tiempo Filipo III de Macedonia), hijo de Filipo II y hermanastro de Alejandro, más su esposa Eurídice (joven macedonia, mandada asesinar por Olimpia de Epiro después de la muerte de Filipo Arrideo). Roxana, princesa persa viuda de Alejandro, embarazada; fue su última esposa. (Mandada asesinar por Casandro). Más tarde nació su hijo llamado también Alejandro, que llegó a ser Alejandro IV por poco tiempo, pues a los 13 años fue también asesinado por orden de Casandro. Había así mismo dos viudas más de Alejandro, hijas del rey Dario, Estatira (su primera esposa, con quien concibió un hijo, cuyo embarazo no llegó a término) y su hermana Barsine. Aquí ocurre una paradoja, el primer gran amor de Alejandro, se llamó Barsine, esposa de Memnón, y mercenario griego que luchaba por Dario, quien fue muerta, lamentablemente, por miembros de su guardia intentando defenderla.
Tesalónica, hermanastra de Alejandro. En el transcurso de unos pocos años, no quedó ningún miembro de la familia de Alejandro Magno.
El reino también sufrió grandes divisiones a causa de disputas entre los generales más cercanos a Alejandro, muchos trataron de mantener el imperio unido pero bajo su mando, lo que generó una sucesion de batallas y campañas que derivaron en la división en varios reinos independientes
que fundaron sus dinastías.
- Dinastía Ptolemaica: Ptolomeo estuvo desde un primer momento en Egipto y se mantuvo aislado y estable desde un primer momento.
- Dinastía Antigónida: Ubicada en Macedonia como centro y con Casandro como rey, esta dinastía ocupó también Grecia.
- Dinastía Seleúcida: Con base en Babilonia y Siria, Seleuco dominó después un territorio más amplio, ya que se adueñó de Asia que estaba en poder de Antígono Monoftalmos.
Lisímaco obtuvo Tracia y Asia Menor pero no logró una sucesion.
Matrimonios y sexualidad de Alejandro
Generalmente se considera que el apego emocional más grande que tuvo Alejandro fue por su compañero, comandante de caballería y posible amante, Hefestión. Probablemente fueron amigos desde la niñez, dado que Hefestión también recibió educación en la corte del padre de Alejandro. Hefestión hace su aparición en la historia en el punto en el cual Alejandro alcanza Troya. Allí ambos amigos hacen sacrificios en los altares de los héroes de la Ilíada; Alejandro honrando a Aquiles y Hefestión a Patroclo. Como Aelian en su Varia Historia (12.7) afirma, “De esa manera Alejandro implicó que él (Hefastión) era su objeto de amor, como Patroclo lo fue de Aquiles.”
Muchos discutieron su sexualidad ambivalente. La carta 24 atribuida a Diógenes de Sinope -aunque escrita en el primer o segundo siglo de nuestra era, y reflejando probablemente los chismes de los días de Alejandro- expresa que amonestó a Alejandro diciendo “Si quieres ser hermoso y bueno (kalos kagathos), arroja ese trapo que tienes sobre tu cabeza y ven con nosotros. Pero no serás capaz de hacerlo, dado que estás dominado por los muslos de Hefestión.” Y Custius reporta que “Alejandro despreciaba los placeres sensuales (femeninos) a tal grado que su madre estaba ansiosa por temor de que este no le dejase descendencia.” Para agudizar su apetito por las mujeres el rey Filipo (quien ya había reprochado a su hijo por hablar en voz demasiado alta) junto a su madre Olimpia trajeron una costosa cortesana de Tesalónica llamada Kallixeina. Pero no todos los antiguos pensaban igual. Eumenes (370-265) afirmaba que Alejandro “no se sentía a gusto con el sexo”, mientras que Athenaios afirmaba que Alejandro era un “desbocado amante de adolescentes” (pederasta según su significado antiguo).
Posteriormente, a lo largo de su vida, Alejandro se casó con varias princesas de los anteriores territorios persas: Roxana de Bactria, Statira hija de Dario III y Parysatis hija de Ochus. Alejandro fue padre de al menos dos niños; Heracles, nacido en el 327 A.C. de su concubina Barsine hija de Satrap Artabazus de Phrygia y Alejandro IV de Macedonia de Roxana en el 323 A.C. . Curtius mantiene que Alejandro también tomó como amante a “... Bagoas, un eunuco de excepcional belleza y en la flor de su juventud, con el cual Darío había intimado y con el cual Alejandro luego intimaría” (VI.5.23) (en la antigüedad los eunucos solían ser emasculados sólo de las gónadas). Eumenes escribe que, previo a aventurarse aún más al Este, Alejandro instaló a Bagoas en una villa en las afueras de Babilonia y requirió a todos sus oficiales y cortesanos -ya fuesen griegos o persas- a rendirle honores (esto es, a presentarle costosos regalos). El favor de Alejandro por Bagoas es también obvio con el subsiguiente nombramiento de este como uno de los trierarcas, quienes eran hombres de carácter que supervisaban y financiaban la construcción de barcos para el viaje de regreso a la patria. Su relación parece haber sido bien conocida entre sus tropas, ya que Plutarco relata un episodio (también mencionado por Athenaios y Dicaearchus) durante unos festejos cuando regresaban de la India, en los cuales sus hombres clamaban a Alejandro que besase abiertamente a Bagoas, accediendo este al pedido. Cualquiera fuese su relación con Bagoas, no fue impedimento para que este tuviese relaciones con su reina: seis meses después de la muerte de Alejandro, Roxana dio a luz a su hijo y heredero Alejandro IV. Además de Bagoas, Curtius menciona otro amante de Alejandro; Euxenippos “cuya joven belleza lo llenaba de entusiasmo”. (VII.9.19)
La cuestión de si Alejandro era homosexual, bisexual o incluso transformista (durante las fiestas ocasionalmente se vestía con el vestido plateado de Atenea) tomando para ello su significado moderno es controversial.
Recientemente, muchos griegos y eslavos macedonios han expresado indignación ante tales sugerencias en relación con su héroe nacional (ver homofobia). Ellos argumentan que los acontecimientos históricos describiendo las relaciones de Alejandro con Hefestión y Bagoas como sexuales, fueron escritas siglos después de los hechos, y de ese modo nunca puede establecerse cuál fue la relación “real” con sus acompañantes masculinos. Otros argumentan que lo mismo puede ser dicho respecto de toda la información disponible respecto de Alejandro Magno.
Tales debates, de todos modos, son considerados anacronismos por los eruditos en ese período, quienes señalan que el concepto de homosexualidad no existía en la antigüedad: la atracción sexual entre hombres era vista como normal y parte universal de la naturaleza humana ya que el hombre era atraído hacia la belleza, que era un atributo de la juventud, independientemente del género. Si la vida amorosa de Alejandro fue transgresora lo fue no por su amor hacia jóvenes bellos sino por su relación con hombres de su propia edad en un tiempo en el que modelo estándar del amor masculino era el que relacionaba hombres mayores con otros mucho más jóvenes.
Oliver Stone hizo alusión a la vida amorosa del Rey Macedonio en la película Alejandro.
Véase también
- Filipo II de Macedonia
- Nudo gordiano
- Olimpia de Epiro
- Período helenístico
- Macedonia
Categoría:Alejandro Magno
Categoría:Gobernantes de Grecia Antigua
Categoría:Emperadores
ja:アレクサンドロス3世
ko:알렉산드로스 대왕
Categoría:Grecia AntiguaCategoría:Historia antigua
Categoría:Historia de Europa
Categoría:Historia de Grecia
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De euro is de gemeenschappelijke munt voor de meeste Europese landen binnen de Europese Unie (EU) en ook voor 3 ministaatjes (inclusief Vaticaanstad) die officieel niet meedoen met de euro en zelfs niet eens lid zijn van de EU maar van diezelfde organisatie toch de toestemming gekregen hebben een afzonderlijke euromunt uit te brengen. De euromunten hebben twee zijden: één gemeenschappelijke, Europese zijde, die de waarde van de munt vertoont, en een nationale zijde die door het Europese land zelf wordt ontworpen.
Alle munten hebben de volgende inscriptie: "Città del Vaticano". Bovendien zijn de 12 sterren van de EU zichtbaar. Alle munten dragen de beeldtenis van Paus Johannes Paulus II, maar binnenkort wordt de nieuwe serie munten verwacht met het portret van Paus Benedictus XVI.
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Categorie:Vaticaanstad
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