:: wikimiki.org ::
| Asia Menor |
Asia menor
Anatolia (del griego: anatholé: oriente) o Asia Menor es una península emplazada en el Medio Oriente, ocupada actualmente por Turquía —es su parte asiática. Limita al norte con el Mar Negro, al este con las cadenas montañosas del Tauro y el Antitauro, al sur con el Mar Mediterráneo y al oeste con el Mar Egeo y el Mar de Mármara. El Estrecho de Bósforo separa a esta península de Europa.
En la antigua Grecia se la conocía simplemente como Asia, extendiéndose posteriormente el nombre a todo el continente.
Por ser Anatolia una región montañosa, ha sido históricamente reducto militar sucesivo de varios pueblos. Entre otros de Troya, el Imperio Hitita, los reinos de Frigia y Lidia, el Imperio Bizantino y el Imperio Otomano han sido pueblos que han ocupado la región.
Imperio Otomano
Categoría:Geografía de Turquía
ja:アナトリア半島
ko:소아시아
simple:Asia Minor
th:อนาโตเลีย
Medio Oriente: Oriente Medio
Mar Negro
El Mar Negro (conocido como Ponto Euxino en la Antigüedad, en griego) es un mar interior situado entre el sudeste de Europa, el Cáucaso y la península de Anatolia, en Asia occidental. Está conectado al Mar Mediterráneo por el Bósforo y el mar de Mármara. Asimismo se comunica con el mar de Azov por el estrecho de Kerch.
A través del Bósforo se inyectan 200 km³ de agua salada al año. También recibe 320 km³ anuales de agua dulce desde los ríos que desembocan en él, de los cuales, el más importante es el Danubio.
Ocupa una superficie de 422.000 km² y tiene profundidad máxima de 2.210 m.
Los países que bordean el Mar Negro son Turquía, Bulgaria, Rumania, Ucrania, Rusia, Georgia. Crimea es una República Autónoma de Ucrania.
Las ciudades ribereñas más importantes son: Estambul (antes Constantinopla o Bizancio), Constanza, Burgas, Varna, Yalta, Odessa, Sevastopol, Kerch, Novorossiysk, Sochi, Sukhumi, Batumi, Trabzon (antes Trebisonda), Samsun Zonguldak.
Geología
El Mar Negro es el mayor sistema marino sin oxígeno. Esto se debe a la gran profundidad y salinidad. La mezcla entre agua dulce y salada sólo se produce entre los 100 y 150 metros de profunidad. El cambio total de agua sólo se produce una vez cada mil años. Al no existir microorganismos en las zonas profundas, los restos arqueológicos se han mantenido casi intactos.
Se cree que durante la Era Glaciar el Mar Negro era un lago salado y poco profundo. No obstante se discute lo que ocurrió tras la glaciación.
Teoría de Ryan-Pitman
En 1997, William Ryan y Walter Pitman de la Universidad de Columbia publicaron una teoría basada en una entrada de agua masiva a través del Bósforo sobre el año 5600 AC. Los mares Negro y Caspio serían inmensos lagos de agua dulce que serían inundados por agua salada del Mediterráneo.
Negro, Mar
Lugares de ocio y vacaciones
- Sochi
- Anapa
- Yalta
- Mamaia
- Olimp
- Neptun
- Jupiter
- Venus
- Saturn
- Mangalia
- Vama Veche
- Rusalka
- Balchik
- Albena
- Golden sands
- St. Konstantin
- Kamchia
- Emona
- Sveti Vlas
- Sunny Beach
- Nessebar
- Pomorie
- Chernomorets
- Sozopol
- Diuni
- Primorsko
- Tsarevo
- Trinaso
Links externos
- [http://www.museum.upenn.edu/Sinop/SinopIntro.htm The Black Sea Trade Project]
- http://www.blacksea-archaeology.org/
ja:黒海
ko:흑해
th:ทะเลดำ
Mar Egeo
El mar Egeo es la parte del mar Mediterráneo comprendida entre Grecia y Turquía.
Se considera que este mar está delimitado al sur por la isla de Creta y la de Rodas. Por lo arbitrario de su "límite" sur, es difícil atribuirle una superficie exacta. Un valor muy aproximativo sería 180 000 km². De norte a sur, su extensión máxima es de 600 km, y de este a oeste es de 400 km.
La casi totalidad de las numerosas islas del mar Egeo pertenecen a Grecia, por lo que se puede considerar que este mar es un mar interior de Grecia (al 95 %), lo que es fuente de frecuentes conflictos diplomáticos entre los dos países.
El turismo es la actividad económica principal de estas islas, que representan la quinta parte de la superficie de Grecia, pero la mitad de su capacidad hotelera.
Su nombre viene del legendario rey Egeo de Atenas, quien, al creer que su hijo Teseo había sido devorado por el Minotauro en su laberinto, se ahogó en este mar.
Egeo, MarEgeo, Mar
ja:エーゲ海
ko:에게 해
Estrecho de BósforoEste artículo versa sobre el estrecho, Bósforo es también el nombre de una universidad de Estambul.
----
El Bósforo es un estrecho que separa la parte europea (englobada durante el Imperio Otomano en la provincia europea de Rumelia(idioma turco:Rumeli) o de la parte asiática (idioma turco:Anadolu),divide en dos partes la ciudad de Estambul y conecta el Mar de Mármara (idioma turco: Mármara Denizi, griego: Θάλασσα του Μαρμαρά) con el Mar Negro (turco: Karadeniz, griego: Μαύρη Θάλασσα). Tiene una longitud de 30 kilómetros, con una anchura máxima de 3.700 metros en la entrada del Mar Negro, y una anchura mínima de 750 metros entre Anadoluhisarı y Rumelihisarı (castillos otomanos que se alzan en las colinas de su ribera. Su profundidad varía entre 36 y 124 metros. Las orillas del estrecho están densamente pobladas ya que la ciudad de Estambul (con una población de al menos 11 millones de habitantes) se asienta entre este estrecho que divide Europa de Asia.
Rumelihisarı
Hay dos puentes sobre este estrecho. El puente Boğaziçi, de 1074 metros de largo fue completado en 1973. El segundo puente, el Fatih Sultan Mehmed posee una longitud de 1014 metros, fue completado en 1988 y se encuentra casi a cinco kilómetros al norte del primer puente.
Marmaray,un túnel ferroviario de 13.7 kilómetros de longitud está siendo construído y se estima que estará finalizado en 2008. Aproximadamente 1400 metros del túnel van a construirse bajo el estrecho, a una profundidad de 55 metros.
Etimología
Procede del (griego : Βόσπορος (Bos= buey; foros= transporte, pasaje, significando que en la antigüedad este estrecho se atravesaba fácilmente en odres realizados con un cuero de buey) modificada en el idioma turco como Boğaziçi)
Historia
idioma turco
Siendo el punto más estrecho del paso marítimo entre el Mar Negro y el Mediterráneo, el Bósforo siempre ha tenido una gran importancia estratégica y comercial. La ciudad-estado griega de Atenas durante el S.V a.C. dependía de importaciones de grano de Escitia, y por lo tanto mantuvo alianzas estratégicas con ciudades que controlaban los estrechos, como Bizancio, fundada por la colonia griega de Megara.
El significado estratégico del estrecho fue uno de los factores en la decisión del Emperador romano Constantino I el Grande de establecer allí en 330 d. C. su nueva capital, Constantinopla. Esta ciudad pasaría a ser en 1453 la capital del Imperio Otomano tras su conquista, en la que los otomanos asediaron la ciudad bizantina y construyeron una fortaleza en cada lado del estrecho, la Anadoluhisari (1393) y la Rumelihisari (1451), esta última construida por el que a la postre pasaría a ser el sultán otomano que conquistaría Constantinopla, Fatih (El Conquistador) Mehmed II.
La importancia estratégica del Bósforo ha seguido siendo con el tiempo notable, y su control ha sido el objetivo de varias hostilidades en la historia moderna, como queda demostrado durante la Guerra Ruso-turca de [1877]-1878, así como el ataque de los Aliados en los Dardanelos (Batalla de Galipoli) en 1915, en el transcurso de la Primera Guerra Mundial. Varios tratados internacionales han administrado las rutas de los buques por estas aguas, incluyendo la Convención de Montreux en relación al control del paso de los Estrechos turcos, firmada en 1936.
Categoría:Geografía de Turquía
Categoría:Estrechos
ja:ボスポラス海峡
ko:보스포루스 해협
Europa
Europa es una de las grandes penínsulas de Eurasia, situada entre los paralelos 36º y 70º de latitud norte, a la que de forma convencional y por motivos históricos es considerada un continente. Se extiende en la mitad oriental del Hemisferio Norte, desde el Océano Glacial Ártico por el norte hasta el Mar Mediterráneo por el sur. Por el oeste, llega hasta el Océano Atlántico, por el este limita con Asia, de la que la separan los montes Urales.
Etimología
Urales.]]
En la mitología griega, Europa hija de Agenor (Ευρώπη en griego) es una princesa fenicia que fue secuestrada por Zeus, convertido en toro blanco, y que la llevó a la isla de Creta a lomos, donde dio a luz a Minos. En las obras de Homero, Ευρώπη es una reina mitológica de Creta y no un término geográfico. Más tarde, la palabra pasó a significar Grecia Continental y desde el año -500 su significado contiene toda la tierra al norte.
El análisis más extendido de esta palabra lo considera como una composición de las palabras griegas eurys (“ancho”) y ops (“rostro”), pero se trata sin duda de una etimología incierta. Otros lingüistas piensan que viene de la palabra semítica ereb, que significa “ponerse el sol” (occidente). Desde una perspectiva asiática o medio-oriental, el sol se pone efectivamente en Europa, la tierra al oeste.
Geografía
sol
Geografía física
Europa tiene una extensión de 10.530.751 km², representando el 7% de las tierras emergidas.
Los puntos más altos son el monte Elbrus (Rusia) en Europa oriental (más de 5.600 m) y el Mont Blanc (Francia) en Europa occidental (más de 4.800 m).
Entre los golfos de Europa destacan el Golfo de Vizcaya (Francia-España) y el Golfo de Botnia (Suecia-Finlandia). Los estrechos europeos más importantes son el Paso de Calais (Francia-Reino Unido), el de Gibraltar (España-Marruecos), el de Dardanelos (Turquía), el del Bósforo (Turquía), el de Messina (Italia), el de Oresund (Dinamarca-Suecia), etc.
Sus principales penínsulas son la Escandinava (Suecia, Noruega), Ibérica (España, Portugal), Itálica (Italia, San Marino, Vaticano), Balcánica (Grecia, Albania); además de las penínsulas de Kola (Rusia), Jutlandia (Dinamarca), Bretaña (Francia) y Crimea (Ucrania).
Sus principales islas son:
# Gran Bretaña, con más de 218.000 km², es parte del Reino Unido (Inglaterra, Escocia y Gales).
# Islandia, con más de 103.000 km², constituída como República de Islandia.
# Irlanda, con más de 70.000 km², la mayor parte pertenece a la República de Irlanda, y la porción nororiental está ocupada por el Reino Unido.
# Sicilia, con más de 25.000 km², es parte de Italia.
# Cerdeña, con más de 24.000 km², es parte de Italia.
# Chipre, con más de 9.200 km², étnicamente es griega en el sur y turca en el extremo norte.
# Córcega, con más de 8.700 km², es parte de Francia.
# Creta, con más de 8.300 km², es parte de Grecia.
# Selandia, con más de 7.500 km², es parte de Dinamarca.
# Eubea, con más de 3.900 km², es parte de Grecia.
# Mallorca, con más de 3.600 km², es parte de España.
# Fionia, con más de 3.400 km², es parte de Dinamarca.
Geografía humana
La población europea es fenotípicamente blanca o caucásica, divididos en dos grandes grupos: los nórdicos que suelen tener una pigmentación de piel blanca clara y rosada, cabello rubio y los ojos entre azules, verdes y castaño claro, y los mediterráneos que pueden tener la piel blanca clara hasta la piel morena oscura, la mayoría es de cabello color castaño oscuro o negro, los ojos varían mucho pero en la mayor parte son de color castaños oscuros o pardos. Ambos grupos poseen individuos de cabello ondulado.
Fueron varios grupos étnicos que invadieron el continente europeo, entre ellos destacamos a los íberos, celtas, germanos, vikingos, latinos o romanos, etruscos, helénicos o griegos, eslavos, vascones, etc. considerados luego autóctonos de dicho continente, a los cuales se suma la migración desde el continente asiático (árabes, judíos, fenicios, asirios, gitanos, etc.).
En Europa en la actualidad existen otros tipos de inmigrantes, entre ellos los asiáticos del lejano oriente, los provenientes de África y los latinoamericanos.
Rusos, alemanes, franceses, británicos, italianos, españoles, polacos y túrcos son las nacionalidades más numerosas en Europa.
El rango de ciudad más poblada fluctúa dependiendo de los diferentes parámetros que sean considerados, compartiendo en términos generales esta posición las megalópolis de París (Francia), Londres (Reino Unido), Moscú (Rusia) y Estambul (Turquía).
Clima
Turquía
El continente europeo es una zona templada en su mayor parte. Su clima no solo varía de norte a sur sino también de oeste a este a causa de las corrientes de aire polar marino y polar continental, y en menor medida de las corrientes de aire tropical marino y tropical continental.
En países de la zona mediterránea como España, Italia, Grecia y el sur de Francia las temperaturas son más calurosas. Sin embargo en el interior de Europa, el efecto moderador del mar desaparece, y así los países del este de Polonia experimentan condiciones climáticas mucho más frías y secas.
En Europa podemos distinguir los siguientes climas:
- Clima mediterráneo: Entre los 30º y los 45º de latitud se puede encontrar el clima mediterráneo. De él cabe destacar la aridez que se produce durante el verano provocada por el anticiclón subtropical, y la humedad del invierno debida al frente polar. Las masas de aire que se encuentran son de tipo tropical marítimo o continental y polar marítimo. Las masas de aire polar marítimo que afectan a esta zona en primavera, otoño e invierno son las responsables de la mayor parte de las precipitaciones en este clima siendo las estaciones más lluviosas las intermedias: otoño y primavera. En invierno pueden aparecer, localmente, anticiclones térmicos. Las temperaturas son suaves, ya que durante el año apenas varían unos 15 ºC.
- Clima oceánico (o Atlántico): Es un clima que comprende las orillas del océano Atlántico y va desde Noruega hasta la costa norte portuguesa. Hacia el interior del continente el clima oceánico va desapareciendo y se convierte en clima continental. Posee una humedad constante y temperaturas moderadas sin grandes oscilaciones, las cuales aumentan de oeste a este, al aumentar la continentalidad. Las abundantes precipitaciones también disminuyen hacia el este, y en general son superiores a 1000 mm anuales con máximos en el invierno.
- Clima continental: Se caracteriza por el contraste entre las precipitaciones y altas temperaturas del verano, y el frío sequedad del invierno. Las altas temperaturas del verano hacen que la evaporación del agua que cae en forma de chaparrones sea muy alta.
- Clima de tundra: Se da entre los 60 y 80 grados de latitud, en Europa concretamente en Rusia y al norte de Noruega, Suecia y Finlandia. Se caracteriza por escasas precipitaciones (alrededor de 250 mm de media) y un frío constante con máximas de 10 ºC durante todo el año. Esto hace que el agua se acumule en cenagales y se cree una capa de hielo en el suelo que lo mantiene escaso de nutrientes y con una biodiversidad baja.
- Climas de montaña: En el clima de montaña la temperatura disminuye de 0,5 a 1ºC con cada 100 metros de altura, lo que aumenta la humedad relativa del aire y provoca precipitaciones. Este clima de montaña se caracteriza por tener vientos especiales y una mayor exposición al sol, lo cual lo diferencia del clima zonal en el que se encuentra. En la cliserie de una montaña del clima mediterráneo podemos distinguir coníferas y pradera alpina en el piso alpino, bosque de frondosas en el subalpino, robles en el montano y bosque mediterráneo en el basal. Además este tipo de montaña suelen presentar dos biocenosis en su cliserie al encontrarse en una zona de transición entre dos climas.
Vegetación
La mayor zona de vegetación de Europa, que divide la mitad del continente desde el Atlántico hasta los Montes Urales, es un cinturón de árboles de hoja caduca y coníferas: robles, arces, olmos mezclados con pinos y abetos.
Las regiones árticas de la Europa septentrional y las vertientes superiores de sus montañas se caracterizan por una vegetación de tundra, constituida fundamentalmente por líquenes, arbustos y flores salvajes.
Las temperaturas del interior de la Europa septentrional, más suaves pero aún frías, crean un ambiente favorable para el desarrollo de coníferas como el pino, aunque también hay abedules y álamos.
La mayor parte de la gran llanura europea está cubierta de prados.
Ucrania se caracteriza por la estepa, una región llana y seca de hierba corta.
Las zonas cercanas al Mediterráneo, destacan por los frutos de algunos de sus árboles y arbustos, especialmente las olivas, los cítricos, los higos y la uva.
Pueblos europeos
Lenguas
Mediterráneo
En el continente europeo existen varios idiomas con diferentes procedencias. Entre ellos destacamos:
- Del grupo indoeuropeo:
- Las lenguas romances, procedentes del latín: castellano o español, francés, occitano, sardo, italiano, rumano, portugués, asturleonés, gallego, catalán, retorrománico (grisón o romance) y francoprovenzal.
- Las lenguas germánicas: inglés, holandés, alemán, bajo sajonés, frisón, sueco, danés, noruego, islandés, escocés, feroés
- Las lenguas eslavas: bosnio, búlgaro, ruso, polaco, checo, bielorruso, ucraniano, sorabo,serbocroata, esloveno y macedonio.
- Las lenguas célticas: irlandés, gaélico escocés, galés, bretón, córnico y manés.
- Las lenguas bálticas: letón, lituano
- Otras lenguas indoeuropeas: griego, albanés
- Del grupo ugro-finés: finés, estonio y húngaro.
- Turco
- Lapón
- Vasco.
Las cinco lenguas más usadas son el inglés, el ruso, el alemán, el francés y el italiano.
Religión
Vasco
Se pueden distinguir de modo general tres conjuntos religiosos:
- La Europa del Norte protestante (Reino Unido, Escandinavia, Alemania del Norte)
- La Europa del Este ortodoxa (Grecia, Rusia, Ucrania, Rumania, Serbia)
- La Europa del Sur, del Oeste y del Centro católica (Portugal, España, Italia, Francia, Bélgica, Alemania del Sur, Polonia, Austria)
Los católicos son mayoritarios en 23 países, los ortodoxos en 10 países, los protestantes en 9 países y los musulmanes en 3 países (Bosnia-Herzegovina, Albania, Turquía)
Existen minorías religiosas dentro de estos grandes conjuntos:
- Los judíos están presentes en Europa desde el Imperio Romano, han sido perseguidos desde la Edad Media y durante la Segunda Guerra Mundial (ver Solución final).
- Los musulmanes están fuertemente presentes en los Balcanes, antiguamente bajo el Imperio Otomano (Albania, Bosnia, Kosovo, Macedonia), en Turquía y, como consecuencia de la inmigración, en Francia, Reino Unido, Alemania, España, Países Bajos, Bélgica…
- Las religiones extremas orientales, que están experimentando un éxito creciente, por gusto al exotismo o por las comunidades asiáticas que emigraron a Europa.
- El ateísmo es minoritario. Antiguamente en Albania, la religión estaba prohibida: según la obra de J. Baudérot, Religión y laicidad en la Europa de los 12, 1994, página 259: un cuarto de la población de la Unión Europea sería «no religiosa» y el 5 % de los europeos serían ateos. Una encuesta llevada a 21 países sobre 21 000 personas y publicada en diciembre de 2004 anunció que el 25 % de los europeos del oeste se declaran ateos contra un 12 % en los países de Europa Central y Oriental. Según esta encuesta publicada en el Wall Street Journal, versión europea, el 4 % de los rumanos y el 8 % de los griegos se declaran ateos. Al contrario, el 49 % de los checoslovacos y el 41 % de los holandeses son ateos. Según una reciente encuesta del CIS (El Mundo, julio de 2005), el 82,4 % de los españoles se declaran católicos y el 47,7 % de ellos practicantes.
Durante mucho tiempo, el continente ha estado enfrentado por la intolerancia religiosa y las guerras religiosas.
Demografía
Ver: Demografía de la Unión Europea, Migración en la Unión Europea.
Ciudades y metrópolis
Migración en la Unión Europea
Ver: Aglomeraciones urbanas en la Unión Europea
Lisboa fue una de las primeras metrópolis cosmopolitas del mundo en tiempos del imperialismo, ya que fue el centro de un gran imperio colonial. Aún en 1950, sólo cuatro ciudades de la Unión Europea actual se encontraban en la lista de las veinte mayores del mundo, y desde entonces apenas crecen las ciudades europeas, es más, pierden habitantes. Estas cuatro ciudades eran Londres, París, Milán y Nápoles.
Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, las ciudades del mundo restante, especialmente las de los países en vías de desarrollo, aceleraban enormemente su población, por ejemplo: Ciudad de México, Manila o São Paulo.
La siguiente tabla muestra las mayores metrópolis en Europa (no se muestran las conurbaciones).
Cultura
Ver: Cultura en la Unión Europea
Historia
Artículo principal: Historia de Europa
Según la teoría más aceptada actualmente, todos los seres humanos proceden de África y de allí fueron llegando a Europa varias especies humanas. Al Hombre de Neanderthal se le considera única especie humana autóctona de Europa, la cual desapareció misteriosamente ante la presencia y surgimiento del Hombre de Cro-Magnon. De todas ellas sólo ha sobrevivido hasta la actualidad el Homo sapiens sapiens (descendiente directo del Hombre de Cro-Magnon): común denominador entre Europa y todas las demás regiones del mundo.
La antigüedad clásica está dominada por el influjo de la civilización greco-latina sobre el resto de Europa. La fragmentación política de Europa y los sucesivos intentos forzados de unificación sumieron al continente en numerosos conflictos y guerras durante la edad media, como la Guerra de los Cien Años (que duró más de un siglo). La edad moderna marca para Europa el inicio de procesos que mucho después darán lugar a la globalización, y es el tiempo en el que los conflictos bélicos se hicieron cada vez más desastrozos, como la llamada Guerra de los Treinta Años. Los procesos económicos y el desarrollo científico y tecnológico se aceleró en desmedro de otros continentes de manera mucho más notoria durante la edad contemporánea, produciendo tensiones por competencias que desencadenaron más guerras (como las Guerras Napoleónicas y las guerras mundiales). Hoy los procesos tendentes a la unificación se procuran pacíficamente, tal es el caso de la Unión Europea, si bien no excenta de avances y retrocesos.
División política
Desde comienzos de la década de 1990, Europa ha visto cambiar su división política de manera considerable como consecuencia de la caída de la URSS y el desmembramiento de Yugoslavia.
Ver: Entorno natural de la Unión Europea
Economía
Ver: Economía de la Unión Europea
Problemas ambientales
Economía de la Unión Europea
El 1 de enero de 2005 entró en vigor la nueva norma europea para limitar la contaminación atmosférica: las ciudades de más de 250 000 habitantes de la Unión Europea no deben superar ciertos valores límites: 50 microgramos (0,05 mg) de partículas por metro cúbico de aire ambiental debe ser el umbral máximo para 35 días al año, y el valor medio anual no debe superar los 40 microgramos. Sin embargo, las normas anti-contaminación ya en vigor no eran respetadas: en 2002, 11 países de 15 habían superado el margen autorizado.
Buena parte del centro de Europa padece lluvia ácida, debida al alto grado de industrialización de la zona.
La contaminación marítima también es un gran problema, generada por el turismo, el vertido de sustancias contaminantes al mar, como metales pesados (cromo, plomo...), pesticidas, aguas fecales, fertilizantes a base de nitratos y fosfatos, que favorecen la proliferación de algas (ver eutrofización), accidentes de petroleros...
De entre los mares más contaminados podemos destacar el Mar Mediterráneo, el Mar Adriático, el Mar del Norte y el Mar Báltico. Por ejemplo, el mar Adriático es diez veces más rico en fosfatos que la media, como consecuencia de los vertidos procedentes de la cuenca del río Po.
Tampoco se debe menospreciar la contaminación causada por la marina y la navegación. Se calcula que los barcos pesqueros tiran al mar anualmente cerca de 150.000 toneladas de sedal, redes de plástico... Estos residuos, al no ser fácilmente degradables dañan a los animales marinos, que intentan comérselos o se enredan en ellos.
Véase también
- Agencia Europea de Medio Ambiente
- Consejo de Europa
- Himno Europeo
- Unión Europea
- Entorno natural de la Unión Europea
- Aglomeraciones urbanas en la UE
Categoría:Continentes
Categoría:Geografía de Europa
als:Europa
ja:ヨーロッパ
ko:유럽
ms:Eropah
roa-rup:Evropa
simple:Europe
th:ทวีปยุโรป
zh-min-nan:Europa
Asia:Para otros usos, vea Asia (desambiguación).
Asia (desambiguación)
Asia es una de las partes que, junto con Europa, forma el subcontinente de Eurasia. Es una de las mayores áreas geográficas del planeta Tierra, y se extiende en la mitad oriental del Hemisferio Norte, desde el Océano Glacial Ártico por el Norte hasta el Océano Índico y el oeste hasta los Montes Urales.
Montes Urales
Geografía
Geografía física
Con 44.936.000 km², (incluidas las regiones insulares), es una de las mayores áreas geográficas de la Tierra. Una de las regiones asiáticas más extensas es Siberia.
Geografía humana
La población asiática en su mayoría es de raza mongólica de diferentes características como los de piel amarilla blanquecina y de ojos oblicuos, que comprende el Lejano Oriente desde la Siberia, Vietnam, la península de Corea, las islas de Taiwán, Japón, el archipiélago malayo y filipino. Dentro de ese grupo étnico destacamos a los indígenas como los malayos, de piel morena u oscura que se dividen en diferentes ramas, ya que de ellos descienden los tagalos, visayos, iloacanes, polinesios, melanesios, micronesios, etc. La raza blanca o caucásica comprende el Medio y Próximo Oriente. Entre ellos destacamos (los árabes, judíos, persas, indios, asirios, turcos, rusos, etc.). Existen también una minoría de raza negra y pigmeos, y de la inmigración de diferentes países europeos.
Lenguas
Las lenguas que se hablan en el continente asiático son numerosas. Entre ellas la más hablada es el chino o mandarín, seguidos del hindi y el árabe, entre otras destacamos como lenguas oficiales y nativas el japonés, el bahasa indonesio, el coreano, turco, hebreo, persa, birmano, tailandés, tagalo, etc. Debido a la colonización europea en diferentes naciones asíáticas, algunos idiomas europeos son también de uso habitual. Por ejemplo el inglés es utilizado como lengua asociada y comercial en la India, Malasia, Filipinas, Singapur, Birmania, Sri Lanka, Pakistán, Líbano, Israel, Emiratos Árabes Unidos, etc. El francés se usa en las naciones de la península de Indochina, parte de la India y el Líbano. La lengua española en forma minoritaria en el continente asiático, es hablada por minorías en las Filipinas y en las comunidades sefardíes de Oriente Próximo, principalmente en las naciones pertenecientes a la región de Palestina y zonas de Turquía. El griego es hablado en la isla de Chipre junto con el turco, y el portugués en algunos sectores de la India (Goa) y en la república de Timor Oriental, que, antiguamente, perteneció a Indonesia.
Religión
Las religiones más profesadas son el budismo, el islamismo y el hinduismo, seguidos del confucianismo, taoísmo, sintoísmo, judaísmo, animismo etc. En Filipinas y Timor Oriental se profesa más el cristianismo, como el catolicismo (un resabio de la conquista española y portuguesa). La ortodoxia griega se profesa en la isla de Chipre y Rusia, existiendo también algunos núcleos por Israel, Turquía, India, China y Japón.
Historia
Según la teoría más aceptada actualmente (2004), todos los seres humanos proceden de África y de allí fueron llegando a Asia, desarrollándose varias especies humanas una después de otra hasta llegar al actual (Homo sapiens sapiens).
Geografía política
Asia cuenta con los siguientes países:
( - )=ex-miembro de la URSS
Categoría:Continentes
Categoría:Geografía de Asia
ja:アジア
ko:아시아
ms:Asia
simple:Asia
th:ทวีปเอเชีย
zh-min-nan:A-chiu
Imperio Hitita (1295 a.C.) ]]
Poderoso imperio fundado por el pueblo de los hititas, que surgió en Anatolia entre los siglos XVIII y XII a.C. En realidad hubo dos imperios hititas, el llamado Antiguo Reino Hitita, y el Imperio Hitita propiamente tal.
Los fundadores del Imperio Hitita fueron los nesitas, habitantes de la ciudad de Nesa. El rey Anitta sometió la ciudad de Hattusas hacia el año 1700 a.C. y se proclamó Gran Rey, con lo que adquirió un cierto ascendiente sobre el resto de las tribus. Sus sucesores harían de Hattusa precisamente la capital del Imperio, y el nombre de Hatti pasaría a denominar tanto al pueblo como al imperio mismo.
Después de algunos reyes más o menos insignificantes, Labarna inició una espectacular serie de conquistas, imponiéndose a todos los reyezuelos de Hatti y fundando el Reino Antiguo. La clave del éxito de Labarna fue la adopción del carro de combate como arma de guerra. Su nombre más o menos deformado daría origen al título de Tabarna, que significa más o menos lo mismo entre los reyes hititas que el de César entre los romanos, o el de Zar entre los bizantinos y rusos. Su hijo, Hattusil I, íngresó con sus tropas en Siria, y fundó la ciudad de Alepo. Su sucesor, Mursil I, debió afrontar una sublevación generalizada en los comienzos de su reinado, pero no sólo se impuso a los reyezuelos rebeldes, sino que invadió Mesopotamia y saqueó Babilonia, hacia el año 1595 a.C., si bien este éxito militar no tuvo consecuencias políticas de importancia para Hatti.
Los sucesores de Mursil I se vieron ahogados en una marea de conspiraciones que provocaron la decadencia del Reino Antiguo. La última época brillante vino de la mano del rey Telepinu o Telebino, que contuvo en parte la decadencia gracias al Rescripto de Telepinu, un cuerpo normativo que intentó regular la sucesión y el Derecho público hitita. La historia de los sucesores de Telepinu es virtualmente desconocida, y coincide con un agudo período de decadencia; el hecho de que cronológicamente estos eventos sean contemporáneos al surgimiento y caída del poderío de los hicsos en Siria y Egipto, hacen pensar que hubo un intenso movimiento de pueblos, y los hititas terminaron en la penumbra por bastante tiempo.
La obra de los reyes Dujalia II y Hattusil II llevó al Imperio Hitita a una nueva época de grandeza. Tras el imprudente reinado de Dujalia III, Shubiluliuma asumió el poder. Este rey inició una serie de guerras que terminó por quebrar el poderío de Mitanni, un reino rival de Hatti que se había instalado en Siria, consiguió saquear por segunda vez Babilonia desde los tiempos de Mursil I, y además enfrentó militarmente el poderío egipcio, que estaba extendiéndose por la región. Parece ser que Shubiluliuma se vio obligado a hacer finalmente las paces con Egipto, y el tratado de paz subsiguiente (hoy perdido) fue la base e inspiración del Tratado de Kadesh, que sí se conserva.
Tratado de Kadesh]
En general los hititas atravesaron una buena época en lo internacional cuando Egipto se debilitó mortalmente, durante el reinado de Eknatón. Sin embargo, la llegada de Horemheb al trono egipcio desató una cruenta guerra, que prosiguió bajo el reinado del joven Ramsés II. Este faraón enfrentó armas con el rey hitita Muwatalis en la decisiva Batalla de Kadesh (hacia el año 1295 a.C.). Aunque ésta tuvo resultados indecisos, las hostilidades parecen haber continuado en muy baja escala, y culminaron finalmente en el Tratado de Kadesh, conocido también como la Paz Perpetua, y firmado el año 1278 a.C.
Desde entonces el Imperio Hitita afrontó una intensa decadencia. Hacia el oeste, su tradicional alianza con las regiones occidentales se rompió debido a las turbulencias de la zona del Mar Egeo, conmocionado por la destrucción de la civilización cretense y la caída de Troya (probable aliado de Hatti); a este nuevo foco de inestabilidad ayudó no poco el propio Imperio Hitita, que se extendió militarmente hasta el Mar Egeo y cargó así con la responsabilidad de detener las invasiones marítimas, en circunstancias que nunca habían sido un pueblo navegante. Además, en Siria y la Alta Mesopotamia estaban surgiendo nuevos imperios: los principados arameos por una parte, y el Imperio Asirio por la otra. Hacia el año 1190 a.C. los hititas se enredaron en una fatal guerra contra un grupo de invasores llamados los Pueblos del Mar, los cuales al parecer no eran tanto un ejército de invasión como una fuerza de ocupación (más o menos como los bárbaros germanos cuando colonizaron el Imperio Romano). Esto fue aprovechado por los gasgas, eterno enemigo de los hititas, para forzar la ciudad de Hattusas y reducirla a cenizas. Esto marcó el final del Imperio Hitita.
Sobrevivieron en Siria algunos reinos independientes que mantuvieron la cultura hitita, y por esto se los llama los Reinos Neohititas. Sin embargo, éstos cayeron el siglo VIII a.C., ante la arremetida de los asirios. De esta manera los hititas desaparecieron como pueblo independiente en la Historia, y su cultura se desvanecería con el paso de los siglos.
Génesis del pueblo hitita y migración a Anatolia
Los Hititas, y los pueblos indoeuropeos emparentados, no son originários de Asia Menor. Al parecer. el pueblo originário son los Hattis: civilización urbana muy evolucionada de la que se conservan numerosos vestígios (Hacilar, Çatal Hüyük o Alisar).
Los Hititas vendrían de Europa. Su génesis es todavía muy confusa, pero la hipótesis comunmente aceptada es la siguiente.
En el neolítico (VIIº milenio), una civilización floreciente se desarrolla en los balcanes y la cuenca del Danubio. Esta civilización, la continuidad de la cual no genera ningún tipo de dudas, se desarrolla hasta el el IVº milenio. Muy refinada, parece haber creado incluso una especie de escritura basada en pictogramas. Paralelamente, en el Vº milenio, un pueblo menos evolucionado que con toda probabilidad hablaba una lengua próxima al indoeuropeo original, se extiendo por las llanuras entre el Dnieper y el Volga. Esta civilización se caracteriza principalmente por las tumbas de sus élites: con fosas recubiertas por pequeños túmulos, llamadas en ruso Kourga. Estas han dado nombre a su civilización: la cultura de Kourgan.
Algunos miembros de la cultura de Kurgan emigraron en tres oleadas entre el Vº y IIIer milenio, hacia la civilización de la llanura danubiana y la destruyeron. A raíz de ello surgirían numerosos pueblos.
cultura de Kourgan
No se sabe si los Hititas surgieron de la primera oleada de los Kurganes (4400-4200 antes de Cristo) que tras su derrota en los balcanes, habrían sido forzados a emigrar hacia Anatolia bajo la presión de la segunda oleada de migraciones, o si por contra surgieron de esta segunda migración (3400-3200 antes de Cristo) pero no es hasta el final del IIIer milenio que la arqueología puede atestiguar movimientos de población de los balcanes hacia Anatolia. Las poblaciones de lengua luvita parecen haberse instalado hacia 2300-2200 a.C.: numerosas ciudades de Asia Menor, entre las cuales Troya, fueron asoladas. Una segunda oleada hacia 2000-1900 parece haberse instalado de una forma más reposada, se trata de las poblaciones de lengua hitita (lengua), fundamentalmente en el meandro del rio Halys.
Los Hititas se encuentran entonces en el territorio de los Hatis y una simbiosis cultural tiene lugar entre ambas civilizaciones. El dialecto hitita de la ciudad de Nesa (o Kanesh) se impone en la vida cotidiana, mientras que la lengua hatti se convierte la lengua litúrgica.
Esta simbiosis se efectuó poco a poco: en efecto entre la llegada de los indoeuropeos y la constatación de la fusión de las dos civilizaciones tras el asentamiento de los Asirios, pasan entre dos y tres siglos.
Es necesario remarcar que esta tesis sobre el orígen de los Hittites, aunque es la más común no es unánime. De hecho algunos expertos creen que los Hititas entraron en Anatolia por el este, otros como Collin Renfrew, creen que es un pueblo autóctono del Asia Menor descendiente de las culturas de Çatal Hüyük y de los primeros agricultores de la región en donde se ubicaban.
Religión
La religión hitita llegó a ser conocida como «la religión de los mil dioses». Contaba con numerosas divinidades propias y otras importadas de otras culturas (muy especialmente, de la cultura hurrita).
El rey era tratado como un escogido de los dioses y se encargaba de los más importantes rituales religiosos. Si algo no iba bien en el país, se le podía culpar a él si había cometido el más mínimo error durante uno de esos rituales.
Casi todo lo que se conoce de la mitología hitita procede de unas cuantas tablillas escritas en caracteres cuneiformes encontradas en los archivos de Hattusas, la capital del reino. Algunas divinidades importantes para los hititas eran:
- Elkunirsa
- Aserdus
Lista de monarcas hititas
(Nota: Los datos son aproximados, ya que se basan en las cronologías de los países y civivilaciones vecinos. No se conoce apenas casi nada acerca de los reyes hititas del Reino Medio).
Reino Antiguo
- Pithana Inicios del siglo XVIII a.C - primer rey conocido
- Anitta, Hijo de Pithana, mediados del siglo XVIII a.C
- (Tudhaliya)
- (PU-LUGAL-ma)
- Labarna I 1680–1650 a.C
- Labarna II, AKA Hattusili I 1650–1620 a.C
- Mursili I 1620–1590 a.C
- Hantili I 1590–1560 a.C
- Zidanta I 1560–1550 a.C
- Ammuna 1550–1530 a.C
- Huzziya I 1530–1525 a.C
- Telepinu 1525–1500 a.C
- Aluwamna
- Tahurwaili
- Hantili II
- Zidanta II
- Huzziya II
- Muwatalli I
Reino Nuevo
- Tudhaliya I 1430-1410 a.C
- Hattusili II 1410-1400 a.C (?)
- Tudhaliya II 1400-1390 a.C (?)
- Arnuwanda I 1390-1380 a.C (?)
- Tudhaliya III 1380-1370 a.C (?)
(Nota:El orden exacto y las fechas de los cuatro anteriores reyes es incierto. Trevor Bryce,en su libro The Kingdom of the Hittites, (Cambridge, 1998) y otros historiadores los citan en otro orden distinto.)
- Suppiluliuma I 1370-1330 ó 1358-1323 a.C
- Arnuwanda II 1330 ó 1323-1322 a.C
- Mursili II 1330-1295 ó 1322-1285 a.C
- Muwatalli II 1295-1282 ó 1285-1273 a.C
- Urshi-Teshub/Mursili III 1282-1275 ó 1273-1266 a.C
- Hattusili III 1275-1245 ó 1266-1236 a.C
- Tudhaliya IV 1245-1215 ó 1236-1220 a.C
- Arnuwanda III 1215-1210 ó 1220-1218 a.C
- Suppiluliuma II 1210 ó 1218-c.1200 a.C
Categoría: Imperio Hitita
Categoría: Historia de Turquía
Categoría: Turquía
ja:ヒッタイト
LidiaLidia es una región de la actual Turquía asiática. Se encuentra en una posición privilegiada porque actuó como bisagra entre Oriente y Occidente. Además era muy rica en minas de oro, como recuerda el historiador griego Herodoto en el siglo V a.C.: «En cuanto a maravillas dignas de ser recordadas, en comparación con otros países Lidia no posee muchas, excepto las briznas de oro que provienen del Tmolo [cadena de montañas de Anatolia».
Muchos hacen remontar las primeras monedas de oro al mitológico Creso, rey de Lidia en el siglo VI a.C. Los conocimientos actuales se basan en los hallazgos de monedas de electrón (una aleación natural de oro y plata) principalmente en Éfeso, en la costa de Asia Menor.
Música
Según los atenienses, el quinto modo de la música griega (desconocida en la actualidad) era el preferido en Lidia, por eso le llamaban el modo lidio.
Durante la Edad Media se le adjudicó este nombre al modo sobre la nota fa, formado con la estructura de la escala natural (sin alteraciones) empezando por fa. Los dos semitonos de los modos gregorianos se encuentran entre el cuarto grado (o subdominante) y el quinto grado (o dominante), y entre la séptima o sensible y la primera o tónica, dando lugar a una escala parecida al modo mayor actual (aunque la cuarta del modo lidio posee un sonido muy característico).
Categoría:Geografía de Turquía
Imperio Bizantino
El Imperio Bizantino -llamado también, sobre todo para hacer referencia a su etapa inicial, Imperio Romano de Oriente- fue un Imperio cristiano medieval de cultura griega cuya capital estaba en Constantinopla o Bizancio (actual Estambul). Los orígenes del Imperio Bizantino se remontan a la etapa final del Imperio Romano. Inicialmente abarcaba todo el Mediterráneo oriental, pero con el tiempo fue sufriendo importantes reducciones territoriales.
No existe un consenso general en cuanto a la fecha de inicio del Imperio Bizantino. Para algunos autores, la fecha clave es la fundación de Constantinopla en el año 330, en tanto que otros estudiosos consideran como acta de nacimiento del Imperio Bizantino la muerte de Teodosio I, en 395, cuando el Imperio Romano fue definitivamente dividido en dos mitades, oriental y occidental. Otros piensan que puede hablarse con propiedad de Imperio Bizantino a partir del momento en que fue depuesto el último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo (476).
La desaparición del Imperio Bizantino se produjo con la caída de Constantinopla en poder de los turcos otomanos, en 1453. Sin embargo, la desaparición del estado bizantino no acabó con los sentimientos nacionalistas del pueblo, ya que los actuales habitantes de Grecia se consideran herederos de la tradición bizantina.
El término "Imperio Bizantino"
"Imperio Bizantino" es un término moderno que hubiera resultado extraño a sus contemporáneos. El nombre original del Imperio en griego era Romania ( Ῥωμανία) o Basileía Romaíon (Βασιλεία Ῥωμαίων), traducción directa del nombre en latín del Imperio Romano, Imperium Romanorum.
La expresión "Imperio Bizantino" (de Bizancio, antiguo nombre de Constantinopla) es una creación del historiador alemán Hieronymus Wolf, quien, en 1557 -un siglo después de la caída de Constantinopla- lo utilizó en su obra Corpus Historiae Byzantinae para designar este período de la historia en contraposición con las culturas griega y romana de la Antigüedad clásica. El término no se hizo de uso frecuente hasta el siglo XVII, cuando fue popularizado por autores franceses, como Montesquieu.
El éxito del término puede guardar cierta relación con el histórico rechazo de Occidente a ver en el Imperio Bizantino al heredero legítimo de Roma, al menos desde que, en el siglo IX, Carlomagno y sus sucesores esgrimieron el documento falsificado conocido como "Donación de Constantino" para proclamarse, con la connivencia del Papado, emperadores romanos. Desde esta época, el título Imperator Romanorum (emperador de los romanos) quedó reservado a los soberanos del Sacro Imperio Romano Germánico, mientras que el emperador de Constantinopla era llamado Imperator Graecorum (emperador de los griegos),y sus dominios, Imperium Graecorum, Graecia, Terra Graecorum o incluso Imperium Constantinopolitanus.
La palabra "bizantino" adquirió después un sentido peyorativo, como sinónimo de "decadente", debido a la obra de historiadores como Edward Gibbon, William Lecky o el propio Arnold J. Toynbee, quienes, comparando la civilización bizantina con la Antigüedad clásica, vieron la historia del Imperio Bizantino como un prolongado período de decadencia. Influyó seguramente también en esta apreciación el punto de vista de los cruzados de los reinos de Europa occidental que visitaron el Imperio en el siglo XIII.
En español existe la expresión «discusión bizantina» para referirse a una disputa sobre cuestiones carentes de verdadera importancia, seguramente basada en las interminables controversias teológicas sostenidas por los intelectuales bizantinos. La tradición dice que durante el propio asedio turco de Constantinopla en 1453, que acabó con la anexión de Bizancio al Imperio otomano, gran parte de la atención de las autoridades estaba puesta en una discusión absurda sobre el sexo de los ángeles, lo que aceleró la caída de la capital y con ella, 1000 años de Imperio de Oriente.
Historia
Origen
Para asegurar el control del Imperio Romano y hacer más eficiente su administración, Diocleciano, a finales del siglo III, instituyó el régimen de gobierno conocido como tetrarquía, dividiendo el imperio en dos mitades, gobernadas por dos emperadores (augustos), cada uno de los cuales llevaba asociado un "vice-emperador" y futuro heredero (césar). Tras la abdicación de Diocleciano el sistema perdió su vigencia, y se abrió un período de guerras civiles que no concluyó hasta 324, cuando Constantino unificó ambas partes del Imperio.
Constantino reconstruyó la ciudad de Bizancio como nueva capital en 330. La llamó "Nueva Roma" pero se le conoció popularmente como Constantinopla (en Griego Κωνσταντινούπολις, Constantinoúpolis). La nueva administración tuvo su centro en la ciudad, que gozaba de una envidiable situación estratégica y estaba situada en el nudo de las más importantes rutas comerciales del Mediterráneo oriental.
Constantino fue también el primer emperador en adoptar el cristianismo, religión, que fue incrementando su influencia a lo largo del siglo IV y terminó por ser proclamada por el emperador Teodosio I, a finales del siglo IV, religión oficial del Imperio.
cristianismo
A la muerte del emperador Teodosio, en 395, el Imperio se dividió definitivamente: Honorio, su hijo mayor, heredó la mitad occidental, con capital en Roma, mientras que a su otro hijo Arcadio le correspondió la oriental, con capital en Constantinopla. Para la mayoría de los autores, es a partir de este momento cuando comienza propiamente la historia del Imperio Bizantino. Mientras que la historia del Imperio Romano de Occidente concluyó en 476, cuando fue depuesto Rómulo Augústulo, la historia del Imperio Bizantino se prolongará durante casi un milenio.
Historia temprana
En tanto que el Imperio de Occidente se hundía de forma definitiva, los sucesores de Teodosio fueron capaces de conjurar las sucesivas invasiones de pueblos bárbaros que amenazaron el Imperio de Oriente. Los visigodos fueron desviados hacia Occidente por el emperador Arcadio (395-408). Su sucesor, Teodosio II (408-450) reforzó las murallas de Constantinopla, haciendo de ella una ciudad inexpugnable (de hecho, no sería conquistada por tropas extranjeras hasta 1204), y logró evitar la invasión de los hunos mediante el pago tributos hasta que, tras la muerte de Atila, en 453, se disgregaron y dejaron de representar un peligro. Por su parte, Zenón (474-491) evitó la invasión del ostrogodo Teodorico, dirigiéndolo hacia Italia.
La unidad religiosa fue amenazada por las herejías que proliferaron en la mitad oriental del Imperio, y que pusieron de relieve la división en materia doctrinal entre las cuatro principales sedes orientales: Constantinopla, Antioquía, Jerusalén y Alejandría. Ya en 325, el Concilio de Nicea había condenado el arrianismo, que negaba la divinidad de Cristo. En 431, el Concilio de Éfeso declaró herético el nestorianismo. La crisis más duradera, sin embargo, fue la causada por la herejía monofisita, que afirmaba que Cristo sólo tenía una naturaleza, la divina. Aunque fue también condenada por el concilio de Calcedonia, en 451, había ganado numerosos adeptos, sobre todo en Egipto y Siria, y todos los emperadores fracasaron en sus intentos de restablecer la unidad religiosa. En este período se inicia también la estrecha asociación entre la Iglesia y el Imperio: León I (457-474) fue el primer emperador coronado por el patriarca de Constantinopla.
A finales del siglo V, durante el reinado del emperador Anastasio I, el peligro que suponían las invasiones bárbaras parece definitivamente conjurado. Los pueblos germánicos, ya asentados en el desaparecido Imperio de Occidente, están demasiado ocupados consolidando sus respectivas monarquías como para interesarse por Bizancio.
La época de Justiniano
Anastasio I
Durante el el reinado de Justiniano (527-565), el Imperio llegó al apogeo de su poder. El emperador se propuso restaurar las fronteras del antiguo Imperio Romano, para lo que emprendió una serie de guerras de conquista en Occidente:
- Entre 533 y 534 un ejército al mando del general Belisario conquistó el reino de los vándalos, en la antigua provincia romana de África. El territorio, una vez pacificado, fue gobernado por un magister militum.
- Entre 535 y 536, Belisario arrebató a los ostrogodos Sicilia y el Sur de Italia, llegando hasta Roma. Tras una breve recuperación de los ostrogodos (541-551), un nuevo ejército bizantino, comandado esta vez por Narsés, anexionó de nuevo Italia al Imperio.
- En 552 los bizantinos intervinieron en disputas internas de la Hispania visigoda y anexionaron al Imperio extensos territorios del sur de la Península Ibérica. La presencia bizantina en Hispania se prolongó hasta el año 620.
En la frontera oriental, Belisario detuvo la ansias expansionistas del persa Cosroes I (531-579), al que derrotó en la batalla de Daras.
batalla de Daras
Las campañas de Justiniano en Occidente dejaron exhausta la hacienda imperial y precipitaron al imperio en una situación de crisis, que llegaría a su punto culminante a comienzos del siglo VII.
La época de Justiniano no sólo destaca por sus éxitos militares. Bajo su reinado, Bizancio vivió una época de esplendor cultural, a pesar de la clausura de la Universidad de Atenas, en la que destacan, entre otras muchas, las figuras de los poetas Nono de Panópolis y Pablo Silenciario, el historiador Procopio, y el filósofo Juan Philoponos. Entre 528 y 533, una comisión nombrada por el emperador codificó el código legal romano en el Corpus Iuris Civilis, permitiendo así la transmisión a la posteridad de uno de los más importantes legados del mundo antiguo. El esplendor de la época de Justiniano encuentra su mejor ejemplo en una de las obras arquitectónicas más célebres de la historia del Arte, la iglesia de Santa Sofía, construida durante su reinado por los arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto.
El repliegue de Bizancio
Los siglos VII y VIII constituyen en la historia de Bizancio una especie de "Edad Oscura" acerca de la cual tenemos muy escasa información. Es un período de crisis, del cual, a pesar de las tremendas dificultades externas (el hostigamiento del Islam o los continuos ataques de búlgaros y eslavos) e internas (las luchas iconoclastas), el Imperio salió transformado y reforzado.
Las amenazas exteriores
El siglo VII comienza con la crisis provocada por la espectacular ofensiva del monarca sasánida Cosroes II, que llegó a amenazar la existencia misma del Imperio. Esta situación fue aprovechada por otros enemigos de Bizancio, como los ávaros y eslavos, que pusieron sitio a Constantinopla en 626. El emperador Heraclio fue capaz, tras una guerra larga y agotadora, de conjurar este peligro, repeliendo el asalto de ávaros y eslavos, y derrotando definitivamente a los persas en 628.
Sin embargo, apenas unos años después, entre 633 y 645, la fulgurante expansión del Islam arrebata para siempre al Imperio, exhausto por la guerra contra Persia, las provincias de Siria, Palestina y Egipto. A mediados del siglo VII, las fronteras se estabilizaron. Los árabes continuaron presionando, llegando incluso a amenazar la capital, pero la superioridad naval bizantina, reforzada por su magníficas fortificaciones navales y su monopolio del fuego griego un producto químico capaz de arder bajo el agua, salvó a Bizancio.
En la frontera occidental, el Imperio se ve obligado a aceptar desde la época de Constantino IV (668-685) la creación dentro de sus fronteras, en la provincia de Moesia, del reino independiente de los búlgaros. Durante toda esta época, además, pueblos eslavos fueron instalándose en los Balcanes, llegando incluso hasta el Peloponeso. En Occidente, la invasión de los lombardos hizo mucho más precario el dominio bizantino sobre Italia.
La querella iconoclasta
Entre los años 726 y 843, el Imperio Bizantino fue desgarrado por las luchas internas entre los iconoclastas, partidarios de la prohibición de las imágenes religiosas, y los iconódulos, contrarios a dicha prohibición. La primera época iconoclasta se prolongó desde 726, año en que León III (717-741) suprimió el culto a las imágenes, hasta 783, cuando fue restablecido por el II Concilio de Nicea. La segunda tuvo lugar entre 813 y 843. En este año fue restablecida definitivamente la ortodoxia.
Según algunos autores, el conflicto iconoclasta refleja también la división entre el poder estatal -los emperadores, la mayoría partidarios de la iconoclastia-, y el eclesiástico -el patriarcado de Constantinopla, en general iconódulo; también se ha señalado que mientras que en Asia Menor eran mayoría los iconoclastas, la parte europea del Imperio era más bien partidaria del culto a las imágenes.
Transformaciones
A principios del siglo IX, el Imperio había sufrido varias transformaciones importantes:
- Uniformización cultural y religiosa: la pérdida frente al Islam de las provincias de Siria, Palestina y Egipto trajo como consecuencia una mayor uniformidad. Los territorios que el Imperio conservaba a mediados del siglo VII eran de cultura fundamentalmente griega. El latín fue definitivamente abandonado en favor del griego. Ya en 629, durante el reinado de Heraclio, está documentado el uso del término griego basileus en lugar del latín augustus. En el aspecto religioso, la incorporación de estas provincias al Islam dio por concluida la crisis monofisita, y en 843 el triunfo de los iconódulos supuso por fin la unidad religiosa.
- Reorganización territorial: en el siglo VII -probablemente en época de Constante II (641-668) el Imperio se dotó de una nueva organización territorial para hacer más eficaz su defensa. El territorio bizantino se organizó en themata, distritos militares que eran al mismo tiempo circunscripciones administrativas, y cuyo gobernador y jefe militar, el estrategos, gozaba de una amplia autonomía.
- Ruralización: la pérdida de las provincias del Sur, donde más desarrollo habían alcanzado la artesanía y el comercio, implicó que la economía bizantina pasara a ser esencialmente agraria. La irrupción del Islam en el Mediterráneo a partir del siglo VIII dificultó las rutas comerciales. Decreció la población y la importancia de las ciudades en el conjunto del Imperio, en tanto que empezaba a desarrollarse una nueva clase social, la aristocracia latifundista, especialmente en Asia Menor.
Renacimiento macedónico
El final de las luchas iconoclastas supone una importante recuperación del Imperio, visible desde el reinado de Miguel III (842-867), último emperador de la dinastía amoriana, y, sobre todo, durante los casi dos siglos (867-1056) en que Bizancio fue regido por la dinastía macedonia. Este período es conocido por los historiadores como "renacimiento macedónico".
La política exterior
Durante estos años, la crisis en que se ve sumido el califato abasí, principal enemigo del Imperio en Oriente, debilita considerablemente la amenaza islámica. Sin embargo, los nuevos estados musulmanes que surgieron como resultado de la disolución del califato (principalmente los aglabíes del Norte de África y los fatimíes de Egipto, lucharon duramente contra los bizantinos por la supremacía en el Mediterráneo oriental. A lo largo del siglo IX, los musulmanes arrebataron definitivamente Sicilia al Imperio. Creta ya había sido conquistada por los árabes en 824. El siglo X fue una época de importantes ofensivas contra el Islam, que permitieron recuperar territorios perdidos muchos siglos antes: Nicéforo Focas (963-969) reconquistó el norte de Siria, incluyendo la ciudad de Antioquía (969), así como las islas de Creta (961) y Chipre (965).
El gran enemigo occidental del Imperio durante esta etapa fue el estado búlgaro. Convertido al cristianismo a mediados del siglo IX, Bulgaria alcanzó su apogeo en tiempos del zar Simeón (893-927), educado en Constantinopla. Desde 896 el Imperio estuvo obligado a pagar un tributo a Bulgaria, y, en 913, Simeón estuvo a punto de atacar la capital. A la muerte de este monarca, en 927, su reino comprendía buena parte de Macedonia y de Tracia, junto con Serbia y Albania. El poder de Bulgaria fue sin embargo declinando durante el siglo X, y, a principios del siglo siguiente, Basilio II (976-1025), llamado Bulgaróctonos ("matador de búlgaros") invadió Bulgaria y la anexionó al Imperio, dividiéndola en cuatro temas.
Uno de los hechos más decisivos, y de efectos más duraderos, de esta época fue la incorporación de los pueblos eslavos a la órbita cultural y religiosa de Bizancio. En la segunda mitad del siglo IX, los monjes de Tesalónica Metodio y Cirilo fueron enviados a evangelizar Moravia a petición de su monarca, Ratislao. Para llevar a cabo su tarea crearon, partiendo del dialecto eslavo hablado en Tesalónica, una lengua literaria, el antiguo eslavo eclesiástico o litúrgico, así como un nuevo alfabeto para ponerla por escrito, el alfabeto glagolítico (luego sustituido por el alfabeto cirílico). Aunque la misión en Moravia fracasó, a mediados del siglo X se produjo la conversión del principado de Kiev, quedando así bajo la influencia de Bizancio un estado de extensión mucho mayor que el propio Imperio.
Las relaciones con Occidente fueron tensas desde la coronación de Carlomagno (800) y las pretensiones de sus sucesores al título de emperadores romanos y al dominio sobre Italia. Durante toda esta etapa, a pesar de la pérdida de Sicilia, el Imperio siguió teniendo una enorme influencia en el sur de la península itálica. Las tensiones con Otón I, quien pretendía expulsar a los bizantinos de Italia, se resolvieron mediante el matrimonio de la princesa bizantina Teófano, sobrina del emperador bizantino Juan Tzimiscés, con Otón II.
La política religiosa
Tras la resolución del conflicto iconoclasta, se restauró la unidad religiosa del Imperio. No obstante, hubo de hacerse frente a la herejía de los paulicianos, que en el siglo IX llegó a tener una gran difusión en Asia Menor, así como a su rebrote en Bulgaria, la doctrina bogomilita.
Durante esta época fueron evangelizados los búlgaros. Esta expansión del cristianismo oriental provocó los recelos de Roma, y a mediados del siglo IX estalló una grave crisis entre el patriarca de Constantinopla, Focio y el papa Nicolás I, quienes se excomulgaron mutuamente, produciéndose una primera separación de las iglesias oriental y occidental que se conoce como Cisma de Focio. Además de la rivalidad por la primacía entre las sedes de Roma y Constantinopla, existían algunos desacuerdos doctrinales. El Cisma de Focio fue, sin embargo, breve, y hacia 877 las relaciones entre Oriente y Occidente volvieron a la normalidad.
El declive del Imperio (1056-1261)
Cisma de Focio
Tras el período de esplendor que supuso el renacimiento macedónico, en la segunda mitad del siglo XI comenzó un período de crisis, marcado por la creciente feudalización del Imperio y su debilidad ante la aparición de dos poderosos nuevos enemigos: los turcos selyúcidas y los reinos cristianos de Europa Occidental.
En la frontera oriental, los turcos selyúcidas, que hasta el momento habían centrado su interés en derrotar al Egipto fatimí, empezaron a hacer incursiones en Asia Menor, de donde procedía la mayor parte de los soldados del Imperio. Con la inesperada derrota en la batalla de Manzikert (1071) del emperador Romano IV Diógenes a manos de Alp Arslan, sultán de los turcos selyúcidas, terminó la hegemonía bizantina en Asia Menor. Los intentos posteriores de los emperadores Commenos por reconquistar los territorios perdidos se revelarán siempre infructuosos. Más aún, un siglo después, Manuel I Comneno sufriría otra humillante derrota frente a los selyúcidas en Myriokephalon en 1176.
En Occidente, los normandos expulsaron de Italia a los bizantinos en unos pocos años (entre 1060 y 1076), y conquistaron Dyrrachium, en Iliria, desde donde pretendían abrirse camino hasta Constantinopla. La muerte de Roberto Guiscardo en 1085 evitó que estos planes se llevasen a efecto. Sin embargo, pocos años después, la Primera Cruzada se convertiría en un quebradero de cabeza para el emperador Alejo I Comneno. Se discute si fue el propio emperador el que solicitó la ayuda de Occidente para combatir contra los turcos. Aunque teóricamente se habían comprometido a poner bajo la autoridad de Bizancio los territorios sometidos, los cruzados terminaron por establecer varios estados independientes en Antioquía, Edesa, Trípoli y Jerusalén.
Los alemanes del Sacro Imperio Romano y los normandos de Sicilia y el sur de Italia siguieron atacando el Imperio durante el siglo XII. Las ciudades-estado y republicas italianas como Venecia y Génova, a las cuales Alejo había concedido derechos comerciales en Constantinopla, se convirtieron en los objetivos de sentimientos antioccidentales debido al resentimiento existente hacia los francos o latinos. A los venecianos en especial les importunaron sobremanera dichas manifestaciones del pueblo bizantino, teniendo en cuenta que su flota de barcos era la base de la marina bizantina.
Génova
Federico Barbarroja (emperador del Sacro Imperio Romano) intentó conquistar sin éxito el Imperio durante la Tercera Cruzada, pero fue la Cuarta Cruzada la que tuvo el efecto más devastador sobre el Imperio Bizantino en siglos. La intención expresa de la cruzada era conquistar Egipto y los bizantinos, creyendo que no había posibilidades de vencer a Saladino (sultán de Egipto y Siria y principal enemigo de los cruzados instalados en Tierra Santa), decidieron mantenerse neutrales. La reticencia bizantina como excusa, la toma del control de la expedición por parte de los venecianos puesto que sus dirigentes no podían pagar el transporte de las tropas y la codicia por los tesoros de Constantinopla hicieron que los cruzados tomaran por asalto Constantinopla en 1204, dando origen al efímero Imperio Latino (1204-1261). El poder bizantino pasó a estar permanentemente debilitado. En este tiempo el Reino Serbio bajo la dinastía Nemanjic se fortaleció con el desmoronamiento de Bizancio, constituyendo el Imperio Serbio en 1346.
Tres estados griegos herederos del Imperio Bizantino permanecieron fuera de la órbita del recientemente creado Imperio Latino —el Imperio de Nicea, el Imperio de Trebisonda, y el Despotado de Epiro. El primero, controlado por la Dinastía Paleólogo, reconquistó a los latinos Constantinopla en 1261 y derrotó a Epiro, revitalizando el Imperio pero prestando demasiada atención a Europa cuando la creciente penetración del los turcos en Asia Menor constituía el principal problema.
El final: el sitio turco
Si quiere más información, puede mirar Caída de Constantinopla
Caída de Constantinopla
Durante un tiempo el Imperio sobrevivió simplemente porque selyúcidas, mongoles y persas safavidas estaban demasiado divididos para poder atacar, pero finalmente los turcos otomanos invadieron todo lo que quedaba de las posesiones bizantinas a excepción de un número de ciudades portuarias. (Los otomanos procedían de uno de los sultanatos —núcleo originario del futuro Imperio otomano— escindidos del estado selyúcida bajo el mando de un líder llamado Osman I Gazi— que daría el nombre de la dinastia otomana u osmanlí).
El Imperio apeló a Occidente en busca de ayuda, pero los diferentes estados ponían como condición la reunificación de la iglesia católica y la ortodoxa. La unidad de las iglesias fue considerada, y ocasionalmente llevada a cabo por decreto legal, pero los ciudadanos ortodoxos no aceptarían el catolicismo romano. Algunos combatientes occidentales llegaron en auxilio de Bizancio, pero muchos prefirieron dejar al Imperio sucumbir, y no hicieron nada cuando los otomanos conquistaron los territorios restantes.
Constantinopla fue en un principio desestimada en pos de su conquista debido a sus poderosas defensas, pero con el advenimiento de los cañones, las murallas —que había sido impenetrables excepto para la Cuarta Cruzada durante más de 1000 años— ya no ofrecían la protección adecuada frente a los turcos Otomanos. La Caída de Constantinopla finalmente se produjo después de un sitio de dos meses llevado a cabo por Mehmet II el 29 de mayo de 1453. El último emperador Bizantino, Constantino XI Paleologo, fue visto por última vez cuando entraba en combate con las tropas de jenízaros de los sitiadores otomanos, que superaban de manera aplastante a los bizantinos. Mehmet II también conquistó Mistra en 1460 y Trebisonda en 1461.
El mundo bizantino
Demografía
Son muy pocos los datos que pueden permitirnos calcular la población del Imperio Bizantino. J. C. Russell «Late Ancient and Medieval Population» (Transactions of the American Philosophical Society, 48 (3), 1958) estima que a finales del siglo IV la población total del Imperio Romano de Oriente era de unos 25 millones, repartidos en un área de aproximadamente 1.600.000 km2. Hacia el siglo IX, sin embargo, tras la pérdida de las provincias de Siria, Egipto y Palestina y la crisis de población del siglo VI, habitarían el Imperio alrededor de 13 millones de personas en un territorio de 745.000 km2.
Hacia el siglo XIII, con las importantes mermas territoriales sufridas por el Imperio, no es probable que el basileus rigiese los destinos de más de 4.000.000 de personas. Desde entonces el territorio del imperio -y, por ende, su población- fue decreciendo rápidamente hasta la caída de Constantinopla en 1453.
Las mayores concentraciones de población estuvieron siempre en la parte asiática del Imperio, especialmente en el litoral egeo de Asia Menor.
En cuanto a las ciudades, el crecimiento de Constantinopla fue espectacular en los siglo IV y V. Mientras que la capital de Occidente, Roma, había declinado considerablemente desde los tiempos de Augusto, en que llegó a tener cerca del millón de habitantes, hasta el siglo V, con sólo unos 100.000, Constantinopla, que en el momento de su fundación contaba escasamente con 30.000 habitantes, llegó en época de Justiniano a los 400.000.
Pero Constantinopla no era la única gran ciudad del Imperio. La población de Alejandría en esa misma época se ha estimado en torno a los 300.000 habitantes, algo mayor que Antioquía (unos 250.000), seguida de otras ciudades como Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Trebisonda, Edesa, Nicea, Tesalónica, Tebas y Atenas.
El siglo VI supuso un importante retroceso de la urbanización debido tanto a las guerras como a una desdichada sucesión de epidemias y catástrofes naturales. En el siglo siguiente, tras la pérdida de Siria, Palestina, Egipto y Cartago, sólo quedaron dos grandes ciudades en el Imperio: la capital y Tesalónica. Parece que la población de Constantinopla decreció considerablemente durante los siglos VII y VII (a causa, entre otras razones, de la peste) y sólo comenzó a recuperarse a mediados del siglo VIII. Se estima que su población sería de 300.000 habitantes durante el renacimiento macedónico, y de no menos de 500.000 bajo la dinastía Commena.
En los últimos tiempos del Imperio las ciudades sufrieron un pronunciado declive. Se estima que en el momento de su conquista por los turcos la población de la capital estaba en torno a los 50.000 habitantes, y la de la segunda ciudad del Imperio, Tesalónica, alredededor de los 30.000.
Economía
Como en el resto del mundo en la Edad Media, la principal actividad económica era la agricultura. Esta estaba organizada en latifundios, en manos de la nobleza o el clero.
La principal industria era la textil, basada en talleres de seda estatales, que empleaban a grandes cantidades de operarios.
Hay que destacar especialmente la gran importancia del comercio, dado que por su posición en Oriente controlaba el paso de productos de lujo como seda, oro, especias... era pues el primer eslabón de la Ruta de la Seda.
Era especialmente importante la posición de la capital, que controlaba el paso de Europa a Asia, y al dominar el Estrecho del Bósforo, los intercambios entre el Mediterráneo (desde donde se accedía a Europa Occidental) y el Mar Negro (que enlazaba con el Norte de Europa y Rusia)
Organización política y administrativa
El jefe supremo del Imperio Bizantino era el emperador (basileus), que dirigía el ejército y la administración. En teoría era un título hereditario pero las numerosas conspiraciones y usurpaciones dieron lugar periódicamente a nuevas dinastías.
El emperador estaba especialmente relacionado con la Iglesia, que se convirtió en un factor estabilizador, y especialmente con el Patriarca de Constantinopla, que era elegido por el emperador y que coronaba a éste.
Una de las principales bazas del emperador era su control sobre una eficaz administración, que se regía por el Corpus Iuris Civilis, recopilado en época de Justiniano. La organización territorial se basaba, desde el siglo VII, en los thémata ("temas"), provincias al mando de un strategos o general.
El ejército
Ver artículo principal: Ejército bizantino
El ejército bizantino fue durante siglos el más poderoso de Europa. Heredero del ejército romano, en los siglos III y IV fue sustancialmente reformado, desarrollando sobre todo la caballería pesada (catrafacta), de origen sármata.
La armada bizantina tuvo un papel preponderante en la hegemonía del Imperio, gracias a sus ágiles embarcaciones, llamadas dromos y al uso de armas secretas como el fuego griego. La superioridad naval de Bizancio le proporcionó el dominio del Mediterráneo oriental hasta el siglo XI, cuando empezó a ser sustituida por el incipiente poder de algunas ciudades-estado italianas, especialmente Venecia.
En un primer momento existían dos tipos de tropas: los limitanei (guarniciones de frontera) y los comitatenses. A partir del siglo VII el Imperio fue organizado en themata, circunscripciones tanto administrativas como militares dirigidas por un strategos, cuya existencia mejoró sustancialmente la capacidad defensiva de Bizancio frente a sus numerosos enemigos exteriores.
En la defensa de Bizancio jugó un importante papel la hábil diplomacia de sus emperadores. Los pagos de tributos mantuvieron mucho tiempo alejados a los enemigos del Imperio, y su servicio de espionaje logró salvar situaciones que parecían desesperadas.
Una de las debilidades del ejército bizantino, que fue acentuándose con el tiempo, fue la necesidad de recurrir a tropas mercenarias, de fidelidad dudosa. Entre los cuerpos mercenarios más conocidos está la famosa guardia varega. La crisis más terrible que los mercenarios causaron en el Imperio fue seguramente la revuelta de los almogávares, en el siglo XIV.
El arte de la estrategia alcanzó un gran auge en época bizantina, e incluso varios emperadores, como es el caso de Mauricio escribieron tratados sobre el arte militar. Estas doctrinas ensalzaban el sigilo, la sorpresa y el liderazgo de los comandantes.
Religión
Uno de los rasgos más característicos de la civilización bizantina es la importancia de la religión y del estamento eclesiástico en su ideología oficial. Como ejemplo de los cual, se puede nombrar la interdependenciad el emperador y del Patriarca de Constantinopla. Iglesia y Estado se identificaron progresivamente, hasta el punto de que el apego a la verdadera fe (la "ortodoxia") fue un importante factor de cohesión política y social en el Imperio Bizantino, lo que no impidó que surgieran numerosas corrientes heréticas.
El cristianismo primitivo tuvo un desarrollo mucho más rápido en Oriente que en Occidente. Es muy significativo el hecho de que el Concilio de Calcedonia reconociera en 451 cinco grandes patriarcados, de los cuales sólo uno (Roma) era occidental; los otros cuatro (Constantinopla, Jerusalén, Alejandría y Antioquía) pertenecían al Imperio de Oriente. De todos ellos, el principal fue el Patriarcado de Constantinopla, cuya sede estaba en la capital del Imperio. Las otras tres sedes fueron separándose paulatinamente de Constantinopla, primero a causa de la herejía monofisita, duramente perseguida por varios emperadores; luego, con motivo de la invasión del Islam en el siglo VII, las sedes de Alejandría, Antioquía y Jerusalén quedaron definitivamente bajo dominio musulmán.
Durante el siglo VII, hubo algunos intentos de la Iglesia Ortodoxa por atraerse a los monofisitas, mediante posturas religiosas intermedias, como el monotelismo, defendido por Heraclio y por su nieto Constante II. Sin embargo, en los años 680 y 681, en el tercer Concilio de Constantinopla se retornó definitivamente a la ortodoxia.
La Iglesia Ortodoxa sufrió otra crisis importante con el movimiento iconoclasta, primero entre los años 730 y 787, y luego entre 815 y 843. Se enfrentaron dos grupos religiosos: los iconoclastas, partidarios de la prohibición del culto a las imágenes o iconos, y los iconódulos, que defendían esta práctica. Los iconos fueron prohibidos por León III comenzando así las más agrias disputas. Esto no se resolvió hasta que la emperatriz Irene convocó el Segundo Concilio de Nicea en 787 que reafirmó los iconos. Esta emperatriz consideró una alianza con Carlomagno que hubiera unido ambas mitades de la cristiandad, pero que fue desestimada.
El movimiento iconoclasta resurgió en el siglo IX, siendo derrotado definitivamente en 843. Todos estos conflictos internos no ayudaron a resolver el cisma que se estaba produciendo entre occidente y oriente.
En el siglo IX destaca la figura del patriarca Focio, que por primera vez rechazó el primado de Roma, abriendo una historia de desencuentros que culminaría en 1054, con el llamado Cisma de Oriente. Focio se esforzó también en equiparar el poder del patriarca al del emperador, postulando una especie de diarquía o gobierno compartido.
La ruptura definitiva con Roma se consumó en 1054, con motivo de una disputa sobre el texto del Credo, en el que los teólogos latinos habían incluido la fórmula filioque , significando así, en contra de la tradición de las iglesias orientales, que el Espíritu Santo procedía no sólo del Padre, sino también del Hijo. Existía también desacuerdo en otros muchos temas menores, y subyacía, sobre todo, el enfrentamiento por la primacía entre las dos antiguas capitales del Imperio.
El cisma contribuyó, sin embargo, a la transformación de la Iglesia Ortodoxa en una iglesia nacional. Esto se reforzó más aún con la humillación sufrida en 1204 por la invasión de los cruzados y el traslado temporal de la sede patriarcal a Nicea.
Durante el siglo XIV se desarrolló una importante corriente religiosa, conocida como hesicasmo (del griego hesychía, que puede traducirse como "quietud" o "tranquilidad"). El hesicasmo defendía el recogimiento interior, el silencio y la contemplación como medios de acercamiento a Dios, y se difundió sobre todo por las comunidades monásticas. Su máximo representante fue Gregorio Palamas, monje de Athos que llegaría a ser arzobispo de | | |